Ciudad de México. La guerra contra el narcotráfico no ha funcionado, ha dejado miles de muertos y desaparecidos y el saldo final “no es precisamente el mejor resultado”, aseguró el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue Wiechers.

Por ello llamó a analizar y transformar esta estrategia, iniciada en diciembre de 2006 por el ex titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón, y seguida por su sucesor, Enrique Peña Nieto. “Es hora de hacer un balance de diez años, e indudablemente es hora de cambiar algo que estamos haciendo mal”.

Al inaugurar el foro “Hacia una mejor política de drogas: lecciones de una experiencia práctica”, que se realiza en el auditorio Jorge Carpizo de la Coordinación de Humanidades de la UNAM, el rector subrayó: “En diciembre estamos cumpliendo diez años de haberle declarado la guerra al narco trafico. Son diez años ya de esta confrontación, una confrontación que ha dejado 150 mil muertos, 28 mil personas desaparecidas;?que en algunos meses, como en julio de este año, tuvo más de 20 mil muertos, son los primeros años de esta confrontación.

“Es un país que se ha ido convirtiendo con esta guerra de un país donde existía el tránsito de drogas mayores hacia los Estados Unidos, hacia un país productor. Hoy en día, de hecho, la cocaína mexicana es más preciada que la colombiana en los Estados Unidos. Es un país que también ha ido aumentando su consumo de drogas. 1.7 millones de jóvenes entre la secundaria y el bachillerato son adictos, o han probado la droga en algún momento”.

De ahí que la estrategia seguida por lá autoridades no ha tenido los mejores resultados.

Graue Wiechers agregó que esta guerra tiene otros efectos colaterales: “nos ha traído inseguridad y ha puesto de manifiesto la corrupción que ya estaba antes ahí, pero se ha hecho muy manifiesta”.

Demandó hacer un balance de la estrategia de esta década y transformar lo que se está haciendo mal. “el saldo final de esta confrontación contra el narcotráfico no es bueno”.

“Si hemos aprehendido a una serie de capos, pero también los hemos ido fragmentando. En Guerrero, nada más, se piensa que hay 50 carteles activos. Es decir ¿dónde estamos? Tenemos que hacer algo distinto”.

El rector lamentó que se siga viendo al usuario como un criminal y que se persiga a los pobres campesinos como si fueran culpables de la pobreza en la que viven, por estar produciendo campos de amapola.

“Algo distinto tenemos que hacer y yo celebro por esto que en este extraordinario panel empecemos a discutir como vamos a hacerle para regularizar distinto, para normar un nuevo México, un México que nos quitemos esa imagen de corrupción, de inseguridad, que nos veamos cómo un país de vanguardia, porque finalmente esta política que durante estos últimos diez años hemos llevado no ha dado ningún resultado. Los balances son clarísimos, los números están ahí y todos los hemos sufrido”.

Con información  de La Jornada