Un estudio realizado por Yessica Herrera Guzmán, alumna de la Maestría en Neuroetología de la Universidad Veracruzana (UV), ha comprobado que el estrés psicológico modifica algunos elementos del movimiento en estudiantes de Danza.

Entrevistada al respecto, la alumna del cuarto semestre de este posgrado impartido en el Instituto de Neuroetología de la UV, destacó que su interés por desarrollar este tema surge de su pasión por la danza y las ciencias.

Explicó que pese a que sí está documentada la ocurrencia de las lesiones que generalmente sufren los bailarines por tendencias perfeccionistas que a la larga puede afectarlos, aunado a que son sometidos a regímenes alimenticios estrictos y sobreentrenamiento, son escasas las investigaciones de cómo el estrés afecta al movimiento.

Estas complicaciones del estrés podrían reducir en un futuro el periodo de tiempo como ejecutantes de danza, explicó Yessica, quien recientemente culminó una estancia de movilidad internacional en la Universidad de Durham, Inglaterra, con el propósito de especializarse más en el tema.

Su estudio conductual contempló la participación de un grupo de estudiantes de cuarto semestre de la Facultad de Danza de la UV, con el apoyo de docentes de la propia institución para aplicar adecuadamente los fundamentos de la danza contemporánea en el análisis del movimiento.

El experimento se realizó en tres etapas básicas. En la primera, se comparó la expresión no verbal de los bailarines con la de alumnos de otras disciplinas, deportistas y estudiantes sedentarios, con el fin de analizar si la actividad física se relaciona con la forma en que se comunican corporalmente.

“Todos los individuos tenemos la capacidad de comunicarnos a través de nuestro cuerpo; sin embargo, los alumnos de Danza poseen una habilidad diferente, creativa y artística para realizar sus formas corporales, es decir, utilizan todo su cuerpo, el espacio, y crean formas no estereotipadas”.

En la segunda etapa se buscó registrar cómo afecta el estrés al movimiento del cuerpo, por lo que fue aplicada una prueba de estrés estandarizada para su uso en el laboratorio.

“Fue empleada una herramienta para la investigación de estrés psicológico moderado, que consiste en un periodo de anticipación y de prueba, en el cual los participantes tienen que expresar un discurso y realizar una prueba aritmética frente a una audiencia”.

También, se les aplicó una prueba de autopercepción de estrés y se les pidió que ejecutaran una secuencia de movimientos libres de danza contemporánea alrededor de una frase de estímulo emocional.

Estancia en Universidad de Durham, Inglaterra

Yessica Herrera Guzmán, con formación profesional en la Licenciatura de Química Farmacéutica Biológica (QFB), dio a conocer que el estudio del movimiento la acercó a Anthony Atkinson, del Departamento de Psicología de la Universidad de Durham, Inglaterra, quien le brindó todas las facilidades para concretar su estancia de movilidad internacional.

Con el respaldo de una beca otorgada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) pudo realizar esta visita con una duración de cuatro meses (de agosto a diciembre de 2015), toda vez que les brinda una cantidad mensual durante toda la estancia, un porcentaje para el boleto de avión y seguro médico.

Al agradecer también el respaldo por parte del Instituto de Neuroetología de la UV, resaltó el alto nivel académico de la Universidad de Durham, tanto de docentes como de sus alumnos.

Situada en ese país, la estudiante recibió las enseñanzas del profesor Anthony Atkinson, especialista en procesos neurales de la percepción y la transmisión emocional a través del movimiento del cuerpo.

En esa institución aprendió el uso de un software que mide la cantidad de movimiento y el índice de contracción corporal, y a diseñar experimentos de percepción visual con base en procedimientos éticos correspondientes.

Uno de estos experimentos, sobre la percepción visual de los movimientos de danza, se llevó a cabo con la finalidad de evaluar si los espectadores son capaces de distinguir cuando un bailarín se encuentra estresado y cuando no.

Con este propósito se reclutaron como espectadores no expertos en danza, a un total de 25 estudiantes de la Universidad de Durham. “Ellos observaron los videos que creamos con los bailarines de la Facultad de Danza de la UV y se les pidió que evaluaran si había estrés o no, además del flujo, ritmo y peso de los movimientos”, agregó.

Resultado del proceso experimental, se encontró que este fenómeno podría modificar algunas cualidades del movimiento de los bailarines, y que los espectadores reconocen ciertas diferencias cuando los danzantes ejecutan sus movimientos en situaciones de estrés o en condiciones normales.

“Los observadores identificaron más tensos o conducidos los movimientos, en contraste con los chicos que estaban en condiciones normales no estresadas, donde el movimiento es fluido y libre”.

La alumna de la Maestría en Neuroetología planteó que es necesario continuar con esta investigación para evaluar si los cambios observados en los estudiantes de danza contemporánea también ocurren en otros grupos de estudiantes o en otros estilos de danza.

Dirigida por Blandina Bernal Morales, tutora de este estudio e investigadora del Instituto de Neuroetología de la UV, quien encabeza la Línea de Generación y Aplicación del Conocimiento “Estrés, desarrollo y afecto”, la entrevistada resaltó la novedad de su tema de tesis considerándolo una herramienta útil en la toma de decisiones para el sector al cual va dirigido.