Entre los muchos fracasos, engaños y desilusiones que distinguen la administración de Javier Duarte, el derrumbe de la economía veracruzana es sin duda uno de los más importantes dramas que vive el estado.

En 2015 la economía estatal permaneció prácticamente estancada con un tasa de crecimiento de 0.2% con respecto al año anterior, por lo que ocupa el lugar 28º entre los estados de peor desempeño económico, muy lejos del crecimiento mostrado por Querétaro que fue de 8.2%, Guanajuato con 6.4, Baja California con 6,3 y Nuevo León con 6%.

Por desgracia este mediocre desempeño productivo ha caracterizado todos estos años la administración duartista. En el período 2010-2015, el PIBE de Veracruz  creció apenas 6.7%, con una tasa promedio anual de crecimiento de apenas el 1%, es decir, prácticamente nada, ocupando el lugar 29º a nivel nacional. Y por supuesto que esto se explica por la pequeñez intelectual de los funcionarios públicos de la administración estatal encargados de la promoción del desarrollo productivo, incapaces de elaborar una estrategia para impulsar el crecimiento como si hicieron otros estados como Querétaro que en ese período creció 36%, Aguascalientes 30.7, Guanajuato 30.3.

Pero es particularmente en la producción industrial donde se observa con precisión la magnitud de la tragedia veracruzana. En 2015 la industria estatal presentó por tercer año consecutivo, un desplome en la producción, en una crisis que anualmente se profundiza más. En 2013 el PIBE industrial cayó -1.7%, en 2014 -2.9% y en 2015 -4.4%. Lo anterior acumuló una reducción de la producción industrial durante el periodo 2010-2015 de -4%. Esto ubica a Veracruz en el lugar 29º entre los estados con caída productiva. Muy, pero muy lejos del crecimiento que tuvo la industria en Guanajuato donde asciendo 47.7%, Querétaro 45 y Aguascalientes 39%.

Por supuesto, estos resultados que se traducen en mayor desempleo, y mayor pobreza, no impidieron que el gobierno difundiera su discurso triunfalista de miles de millones de pesos invertidos, de miles de empleos generados y de cientos de empresas abiertas. Una ficción que sólo se la creen (si es que la creen) el gobernador y sus funcionarios que la difunden.

Veracruz necesita con urgencia una estrategia de cambio económico que aproveche los recursos que se tienen, el talento de sus empresarios, la inteligencia de sus jóvenes. Urge la profesionalización de la administración pública. Necesitamos mejores funcionarios públicos y mejores gobernantes.

Hilario Barcelata Chávez/OFP