Las islas te hacen sentir, como su propio nombre indica, aislado del resto del mundo. Sobre todo si aterrizas en la isla más remota de la Tierra, a 2.500 kilómetros de cualquier sitio habitado.

Pero las islas también pueden ser tan recientes que, además, puedes sentir que estás hollando un terreno virgen, propio de otro planeta. Una de las islas de la que tenemos constancia, de hecho, lo es tanto que su tierra apenas tiene 50 años.

Surtsey

La isla de Surtsey, frente a la costa sur de Islandia, se formó tras emerger el 14 de noviembre de 1963, a partir de la erupción volcánica producida bajo el nivel del mar. La nueva isla recibió el nombre de Surt, un jötunn de fuego de la mitología nórdica.

En 1967, Surtsey había alcanzado los 2,7 kilómetros cuadrados, auqnue ahora está disminuyendo gradualmente debido a la erosión. Se estima que si la tasa de erosión actual permaneciese constante la isla se encontrará bajo el nivel del mar en el año 2100. Sin embargo, se prevé que esta tasa irá en disminución, así que probablemente tenemos isla para siglos.

Así pues, Surtsey es una isla volcánica situada a aproximadamente 32 km de la costa meridional de Islandia, cerca del archipiélago de Vestmannaeyjar. Constituye el punto más austral del país. Surtsey fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2008.

Durante su erupción fue intensamente estudiada por los vulcanólogos y una vez que terminó, se convirtió en objeto de investigación de biólogos, debido a que aporta una valiosa información sobre la colonización de una tierra estéril. Es decir, ha dado la oportunidad a la comunidad científica de estudiar, en tiempo real, la formación de los ecosistemas.

Su acceso es difícil, tanto por la falta de infraestructuras de transporte, como por el elevado nivel de protección de la isla y su entorno, que permite sólo las visitas de los científicos autorizados por el Museo de Historia Natural de Reikiavik. Gracias a esta protección, en el territorio de Surtsey no existen plantas o animales cuya presencia se pueda deber a la intervención humana.

Los investigadores observaron la llegada de semillas transportadas por las corrientes marinas y la aparición de mohos, bacterias y hongos, seguidas en 1965 por la primera planta vascular (es decir, con xilema y floema). Había 10 especies en la isla al finalizar la década. En 2004 el número se había elevado a 160 (75 briófitas, 71 líquenes y 24 hongos). Se han registrado asimismo 89 especies de aves y 335 especies de invertebrados. Por ejemplo, en la isla había, hasta 2004, 324 especies de artrópodos, 2 de moluscos, 2 de anélidos, 6 de rotíferos y 2 de nematodos.

Con información de Xataka