Para el banco estadounidense, el plan financiero de Pemex evidencia que el gobierno no entiende la importancia y la fragilidad de la situación de la petrolera.

Para Citibank, una baja en la calificación soberana de México es sólo una “cuestión de tiempo” ante las características del plan financiero de Pemex, pues no se solucionan los problemas estructurales de la empresa productiva del estado.

“Las cantidades son decepcionantes, la estrategia no resuelve los principales problemas estructurales de la empresa, y el gobierno confirma que no entiende la naturaleza ni la importancia de la fragilidad de Pemex”, señala el banco en un reporte de análisis para inversionistas.

La estrategia de la petrolera fue anunciada la mañana del martes en la conferencia de prensa del presidente López Obrador, de acuerdo con la información revelada hasta el momento, el plan implica que los la tasa impositiva del Derecho a la Utilidad Compartida para Pemex se reducirán de 65% en 2019 a 58% en 2020 y 54% en 2021.

Esta medida dará un margen financiero a Pemex de 45,000 millones de pesos en 2020 y 83,000 millones de pesos en 2021, lo cual resulta mucho menor a lo que Citibank estima que la petrolera requiere.

También se contemplan inyecciones de capital por 66,000 millones de pesos en 2020, 38,000 millones de pesos en 2021 y 37,000 millones en 2022.

En total, la petrolera recibiría alrededor de 7,400 millones de dólares en un lapso de tres años, sin embargo, en opinión de Citibank, se requiere una liquidez de entre 10 y 15,000 millones de dólares al año.

“El plan resulta decepcionante y refuerza nuestra opinión de que la calidad crediticia de México se deteriora lentamente. En nuestra opinión, una baja de calificación en Pemex y el soberano es sólo una cuestión de tiempo”, señala el reporte de análisis del banco.

De acuerdo con Citibank, será de esperarse que el aumento de riesgo en la calidad crediticia de Pemex y México represente un factor de volatilidad y presión sobre el tipo de cambio.

“Apoyar a Pemex en los próximos tres años agregará presiones a las finanzas públicas soberanas bajo un contexto ya difícil. Con la desaceleración de la economía y los ingresos fiscales para 2019 y 2020 con un sesgo a la baja, un escenario menos optimista para los precios del petróleo en el a medio plazo, y con presupuestos crecientes para los programas sociales e infraestructura”, advierte.