CIUDAD DE MÉXICO.- Con la fuga de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, El Chapo, líder del cártel del Pacífico, terminaron 24 años de “máxima seguridad” del Centro Federal de Readaptación Social número 1, ahora llamado Altiplano, ubicado en Almoloya de Juárez, Estado de México.

Más conocido como el “penal de Almoloya”, este centro penitenciario es el primero de un grupo de cinco instituciones especializadas para recluir a reos clasificados como de máxima peligrosidad, o que significan un riesgo para permanecer en un penal común.

Bajo la administración del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari se construyó entre 1988 y 1990 el Cefereso 1, conocido inicialmente como La Palma, y comenzó a recibir internos un año después.

Su historia no ha estado exenta de violencia. Su primer director, Juan Pablo de Tavira Noriega, murió ejecutado la noche del 21 de noviembre de 2000, cuando se encontraba en el comedor del Centro de Extensión Universitaria de la Universidad Autónoma de Hidalgo.

Asesinaron a hermano del capo

A pesar de que a lo largo de su historia, el penal Altiplano ha contado con estrictos controles de seguridad, al interior de sus muros también han ocurrido asesinatos de sus internos.

El 22 de febrero de 2014 El Chapo Guzmán fue reaprehendido luego de permanecer más de 13 años como prófugo, tras su primera fuga del Cefereso 2 Occidente, de Puente Grande, Jalisco.

Así, el capo regresó a la prisión en donde la noche del 31 de diciembre de 2004 fue asesinado su hermano, Arturo Guzmán Loera; a él le llamaban El Pollo.

El Pollo Guzmán recibió siete balazos calibre 9 milímetros cuando se encontraba en la zona de locutorios, por parte del interno José Ramírez Villanueva, quien se encontraba recluido desde 2002,

Otro homicidio ocurrió dos meses antes, el 6 de octubre de 2004, cuando también fue ejecutado a tiros el narcotraficante Miguel Ángel Beltrán Lugo, alias El Ceja Güera.

El 3 de mayo de ese mismo año se reportó la muerte a causa de asfixia por ahorcamiento de Alberto Soberanes Ramos, con el sobrenombre de El Socorro, hombre cercano a El Chapo Guzmán.

En este caso, las autoridades ministeriales no lograron establecer si se trató de un homicidio o un suicidio.

No todos son peligrosos

El ejemplo de que un interno no tiene que ser peligroso, o extremadamente violento, para permanecer en un penal federal es el de Mario Aburto Martínez, asesino material del entonces candidato priista a la Presidencia en 1994, Luis Donaldo Colosio.

El llamado asesino solitario del candidato ingresó a este penal tras el magnicidio del 23 de marzo de 1994, luego fue enviado al Cefereso 2 de Puente Grande, y actualmente permanece en el Cefereso 6 Sureste, de Huimanguillo, Tabasco, pero éste es de mediana seguridad.

David Vicenteño/ Excelsior