Hasta que estaba en la prepa, su voz salió del closet, pero desde entonces no volvió a permitirle a su dueña que la ocultara y decidió su destino: Sofía Nahomi sería cantante. Desde entonces emprendió un recorrido que la llevó de la Facultad de Música de su Monterrey natal a la Ciudad de México y finalmente a Xalapa, donde se ha formado en JazzUV. Todo ese peregrinar está narrado con detalle en esta primera parte de la conversación que sostuvimos hace unos días.

En la tierra de ensueño

Es por eso que soy norteño
de esa tierra de ensueño
que se llama Nuevo León
(Corrido de Monterrey)

Yo soy de Monterrey, Nuevo León, allá nací y crecí. Vivo solamente con mi mamá. A mi abuelita y a mi mamá les gusta cantar, tuve una tía que también le gustaba cantar y tocaba en un mariachi, pero en realidad, no habido alguien en mi familia que haya estudiado música formalmente.
Desde chiquita me gustaba cantar y siempre me imaginaba: quiero dar conciertos y tener mucho público, pero siempre lo mantuve muy en secreto. Mi mamá, en fiestas familiares me decía canta, ándale, canta, pero siempre me dio mucha pena.
Cuando me tocó entrar a la preparatoria, mi mamá me dijo:
-Mira, encontré una preparatoria que se llama Cedart Alfonso Reyes, es una de esas escuelas de Bellas Artes donde se enseña el bachillerato normal y además se enseñan artes
-Ay, qué padre
-Entra para que aprendas música, a ti te gusta

Al agua, pata

Yo no tenía ni idea de música pero entré porque no pedían que tuviera conocimientos de música ni de cualquier otra área, había teatro, danza, artes plásticas y música. En el primer año llevé todas las áreas. Desde el principio enseñaban teoría de música, daban flauta pero tenía que elegir si también quería llevar piano o guitarra. Como no no había canto, escogí el piano.
Empecé a aprender piano y estuve como un semestre, o no recuerdo exactamente cuánto tiempo, sin decir que me gustaba cantar. Me juntaba a tocar el piano con mi mejor amigo, Ricardo Palitroche; improvisábamos, inventábamos cosas, yo cantaba. Para la clase de Ensamble debíamos montar canciones, un día Ricardo se acercó a una bola de muchachos y les dijo ella canta, ella debe de cantar la canción. Todos me rodearon y me dijo canta, que te escuchen. Me puse a cantar con todo el miedo del mundo y dijeron oh, sí, qué padre, tú la vas a cantar. Y así fue como repentinamente todo mundo se enteró de que yo cantaba.
Se hizo la presentación en un salón de clases y yo canté como momia, toda tiesa, sin moverme (risas) y me dijeron estuvo bien padre pero muévete más, estabas muy tiesa (risas). Ahí fue donde empecé, ya después, en las clases empecé, poco a poquito, a cantar más.
Un maestro del Cedart daba clases de canto afuera de la escuela, mi amigo Ricardo y yo empezamos a ir a sus clases, era bel canto, entonces empecé a explorar todo lo de la música clásica y a cantar arias y un poco de todo eso para prepararme para entrar a la Facultad de Música allá en Monterrey.

Un mundo raro

Terminé la preparatoria, me preparé, presenté examen en la Facultad y quedé en la licenciatura de clásico para canto. Entré pero no me gustaba tanto y decía como que esto no es lo mío. Tampoco me gustaba mucho el ambiente de las clases de canto y duraban muy poco tiempo.
Con este mismo amigo, Ricardo, hicimos un grupo con el que tocábamos canciones de pop o de lo que fuera pero nada que ver con lo que estábamos estudiando, empezamos a conocer un poco de jazz y a montar repertorio, en ese momento dije si no me gusta el clásico y en realidad me gusta más cantar otras cosas, ¿pues qué hago aquí? Mi mamá ya sabía que yo no estaba muy a gusto, ella ha sido una parte súper importante en este proceso porque siempre me ha apoyado, entonces me decía que si quería me fuera a Ciudad de México porque allá hay más opciones. Cuando llegué a ese punto dije sí es cierto, ¿qué estoy haciendo aquí? y me salí de la Facultad, nada más estuve ahí año y medio.

No soy de aquí, yo soy de allá

Me fui a la Ciudad de México, mi mamá me acompañó, afortunadamente tenemos familia allá, entonces iba a ser algo fácil que me moviera hacia allá. Quería entrar a la [Escuela] Superior de Música a estudiar jazz, pero en ese momento no salió la convocatoria para canto, así sucede a veces, sale solamente para algunas áreas. Dije no me puedo quedar sin estudiar, busqué opciones y me encontré [Escuela de Música y producción] G Martell. Me inscribí pero el primer día de clases sentí que ese lugar no era para mí y justo ese día en la noche un amigo me mandó un mensaje en el que me decía mira, conocí esta escuela, está en Xalapa y me han contado que está muy padre, que es una muy buena escuela, muy reconocida, justamente ahorita están en el proceso de admisión, se llama JazzUV.
Hablé con mi mamá:
-Oye mami, me dijeron de esta escuela, tiene esto y esto, y me gusta, me gustaría ir a ver si quedo los cursos preparatorios
-Ay, hijita (risas), como que ya presentía que algo iba a pasar, pero si eso es lo que quieres y te va a hacer feliz, aunque te vayas más lejos, yo te apoyo.
Eso fue 15 días antes de que fueran los exámenes de admisión, nos regresamos a Monterrey, me puse a checar todos los requisitos para el examen, había cosas de jazz que de plano no conocía pero me puse a estudiar, me preparé lo más que pude, vine e hice el examen. Eran dos días de exámenes, al segundo día dieron los resultados y me dijeron que sí había quedado y así, repentinamente, dije de aquí soy.

El manantial de arena

Me regresé a Monterrey porque las clases empezaban hasta febrero, me puse a investigar sobre lugares en donde vivir, cuáles eran los costos, la ubicación del centro, a conocer un poco y cuando llegué a Xalapa, fui directo a JazzUV a hacer mi inscripción. Ya tenía contemplados algunos lugares para ir a ver y rentar, pero en realidad me vine sin tener algo seguro, por fortuna, el guardia que estaba en ese entonces me dijo tengo una tía que antes rentaba cuartos, ya no los renta pero, si yo le digo, a lo mejor te acepta. Le habló y le dijo que sí. La casa de la señora estaba hasta Ruiz Cortines, casi llegando a los lavaderos, me fui hasta allá caminando, sin conocer. La vi, platiqué con ella, vi el lugar, le hablé a mi mamá, me dijo sí está bien porque es una señora, tiene una hija, viven nada más ellas dos, estarás en un lugar seguro.
Ahí me quedé y la verdad es que fue un inicio medio desastroso (risas), solo estuve ahí dos semanas porque tuve la mala suerte de que se me perdió un dinero, y como me quedaba lejos de la escuela, dije no, ¿para qué sigo aquí? Me moví a uno de los lugares que había contemplado desde antes de llegar a Xalapa, estaba por Los Berros, estuve un buen tiempo muy a gusto ahí, luego me mudé para otro lado y ahorita ya estoy estable en la casa donde vivo.
Han salido muchas muchas cosas buenas de estar acá en Xalapa, mi desarrollo musical, mi experiencia y todo lo que he podido lograr, ha salido acá y ha sido así porque de la nada decidí estar acá. Ya tengo un buen rato, casi cuatro años, hice año y medio de preparatorios y ya voy para dos años y medio en la licenciatura.

Nel, pastel

En Monterrey me habían ofrecido que diera clases de canto pero tenía miedo, decía ¿y si no soy buena?, nunca he dado clases, no tengo idea de cómo dar una clase. No sabía y tenía miedo, pero cuando llegué a Xalapa, dije tengo que trabajar, ya tengo mucho tiempo estudiando canto, pues tengo que aventarme, y empecé a dar clases en Yamaha. Estuve ahí un tiempo, vinieron vacaciones y me quedé acá, a las siguiente vacaciones me fui y terminé mi trabajo con ellos. Luego salieron algunos alumnos de clases particulares.
También intenté estar en unos grupos para fiestas y bodas y eso, pero la verdad es que ese ambiente no me gusta gusta nada, nada (risas). No me gusta la imagen que tiene que tener la mujer en esos lugares, pero lo intenté, fui a uno que otro ensayo de algunos grupos pero nunca me tocó una presentación y terminé diciéndoles ¿saben qué?, mejor no.

Tablas

Cuando hice el examen para preparatorios estuvo la maestra Jenny Beaujean pero ya estaba terminando, cuando iniciaron las clases ya no estaba, entonces entró Flora Pasquet, entré con ella pero estuvo nada más un semestre. Después me tocó con la maestra Jelena [Ćirić] y ahorita estuve con Jatziri [Gallegos].
Una vez participé en la Big Band de JazzUV, canté Too Close For Comfort junto con Karina Galicia. Mucho tiempo después, como el maestro Olson Joseph iba muy seguido al Salva Blues Jazz Festival, se le ocurrió hacer un ensamble de JazzUV para que se presentara allá, entonces me dijo oye, quiero hacer un ensamble, ayúdame a conseguir a la gente, diles a estos y estos y estos y vamos a hacerlo. Lo ayudé a convocar a la gente, a organizar los ensayos, a ver cuál iba a ser el repertorio que se iba montar, me encargué de toda la logística y fuimos al Festival a Salvatierra, Guanajuato, fue un junio y estuvo muy padre.
He estado en los Seminarios de JazzUV, fuera de la escuela, estuve con Jonathan Hoard en el segundo festival de jazz del Ayuntamiento, tomé sus clases y canté en el Coro Gospel en la presentación que tuvo él en el IMAC y en la presentación del coro en el Parque Juárez. También estuve en una master class de Iraida Noriega que fue en el Instituto Realia.

(CONTINÚA)

 

SEGUNDA PARTE: Vox presencial y esencial
TERCERA PARTE: Deshojando la libertad


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