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[Frente a la resistencia de las entidades públicas y los muros legales, el navegante de los portales de acceso a la información se parece a Moisés, el hombre bíblico que en cuarenta años de búsqueda jamás pisó la tierra prometida. El marco jurídico de la Transparencia nacional permite que la información sea negada con uno de estos argumentos: los datos solicitados están bajo reserva, son inexistentes o confidenciales. Así, la Administración de Enrique Peña Nieto mantiene más de 12 millones de expedientes bajo llave. Se ha negado a mostrar el acta de nacimiento del Presidente, el decreto que avala la pensión vitalicia a exPresidentes y sus viudas, los resultados de sus encuestas, los fundamentos para crear la Gendarmería o los gastos de las fiestas dentro de Los Pinos. #DatosCerrados es un ejercicio de la Unidad de Datos de SinEmbargo que identifica lo que el Gobierno y otras instituciones no quieren revelar.]

Mientras dirigió Petróleos Mexicanos (Pemex), de 2013 a 2016, Emilio Ricardo Lozoya Austin abrió y cerró entre siete y nueve cuentas bancarias bajo su nombre. Todas estaban en dólares americanos, francos suizos o euros, consta en sus declaraciones patrimoniales presentadas ante la Secretaría de la Función Pública.

Delaciones premiadas y videograbadas de altos ex ejecutivos de la constructora brasileña Oderbrecht ante la justicia de Brasil, obtenidas por Quinto Elemento Lab, expusieron que Emilio Lozoya Austin habría elaborado una estructura financiera para recibir sobornos a cambio de contratos desde la campaña electoral de 2012 y mientras fue Director de la petrolera nacional.

Una de las supuestas cuentas que proporcionó en marzo de 2012, durante la campaña, estaba en el banco privado suizo Gonet & Cie y pertenecía a Latin American Asia Capital Holding, una empresa offshore en las Islas Vírgenes Británicas. De manera coincidente, Lozoya Austin declaró al iniciar el Gobierno de Enrique Peña Nieto que tenía dos cuentas en francos suizos, una con cinco mil 143 y otra con 29 (un total de unos 72 mil 953 pesos al tipo de cambio del año).

Sus cuentas bancarias al iniciar el Gobierno eran siete. En mayo de 2013, abrió una más con la que completó ocho. Un año después, incorporó otra con la que reunió nueve. En 2015, se deshizo de tres y abrió otra. Así, cuando en febrero de 2016 presentó su renuncia a la otrora paraestatal, tenía siete, según declaró él mismo ante la Función Pública.

Mientras fue servidor público, Lozoya Austin no sólo tuvo cuentas bancarias. También contaba con un fondo de inversión en dólares americanos, así como tres inversiones en organizaciones privadas expresadas en títulos. Este término de “organizaciones privadas”, según el manual para llenar la declaración patrimonial de la Función Pública se refiere a empresas, negocios, cajas de ahorro y otras.

Al inicio del sexenio, Emilio Lozoya declaró tener 51 mil 342 dólares (unos 663 mil pesos al tipo de cambio del año), cinco mil 172 francos suizos (72 mil 953 pesos) y un millón 615 mil euros (27 millones 531 mil 320 pesos). Además, 199 mil 284 dólares americanos (dos millones 572 mil 230 pesos).

Los montos de las cuentas de Emilio Lozoya Austin sólo fueron públicos una vez, en su declaración patrimonial inicial de 2013. Después, a partir de mayo de ese año, dejó de publicar valores. Ante los ciudadanos, listaba las cuentas bancarias, pero sin dar a conocer si habían crecido o disminuido.

Al final, en 2016, cuando dejó la otrora paraestatal, determinó ser aún más discreto y ya no hizo público si tenía inversiones o cuentas bancarias.

Dado que su nombre fue mencionado con amplitud por los ex ejecutivos de Oderbrecht, en agosto, la Procuraduría General de la República inició una investigación de las cuentas bancarias y los movimientos financieros de Emilio Lozoya Austin y solicitó a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) un listado de los movimientos del ex funcionario entre 2012 y 2016.

La CNBV debía proporcionar a la PGR “estados de cuenta e información sobre depósitos y retiros en cuentas de ahorro, inversión y cheques; además de informar si el ex Director de Pemex tenía cuentas en el extranjero ya fuera como titular, cotitular, beneficiario, fideicomisario o representante legal.

La PGR no ha presentado resultados de esa investigación.

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Lozoya Austin habría sido evaluado por algunos ejecutivos de Oderbrecht como un hombre fuerte cuya influencia crecería con los años. Por ello lo habrían contactado. Era el tipo clave. Altos ejecutivos de la constructora, la más grande de América Latina, se habían propuesto conseguir contratos en una decena de países de Latinoamérica, y en México se impulsaba una reforma energética que implicaba la apertura del sector a capital privado.

Pero en marzo de 2014, los planes de la empresa brasileña tuvieron que virar. La Fiscalía de Paraná en el sur de Brasil dio con una operación en locales de autoservicio y lavados de coches en Brasilia, lo que dio origen a sospechas de concesiones fraudulentas de jugosos contratos públicos de Petrobras a empresas interesadas a cambio del pago de sobornos a políticos y funcionarios. Esta investigación fue bautizada como “lava jato” (lavado de carros).

Las investigaciones en Petrobras llevaron a una trama más intrincada y sofisticada en el pago de sobornos. Oderbrecht, la constructora más grande de América Latina, estaba implicada, pero no sólo en Brasil; sino en 12 países (10 en el continente y dos en África). En diciembre de 2014, la empresa se declaró culpable ante la justicia de Brasil y dos años después el ex presidente de la constructora, Marcelo Oderbrecht fue condenado a 19 años de cárcel. Varios ejecutivos de la compañía han caído bajo confesión y están preso. Algunos otros son investigados.

La Justicia del país amazónico ha llegado a acuerdos de cooperación con 78 ex funcionarios de Oderbrecht, entre ellos el propio Marcelo Oderbrecht, Hilberto Alves da Silva, ex funcionario de la constructora, y Luis Alberto de Meneses Weyll, Director superintendente de Oderbrecht en México. El premio por contribuir con testimonios serán beneficios judiciales.

Así, bajo su voluntad y a cambio de ser premiados con reducción de sus penas, Meneses Weyll y Alves da Silva brindaron declaraciones ante el Ministerio Público Federal brasileño en los que expusieron cómo habrían pagado sobornos a Emilio Lozoya Austin. Sus declaraciones se encuentran en el Anexo Temático 19, titulado “Presidente de Pemex”. Las comparecencias de ambos coincidieron en que el flujo de pagos ilegales se hizo en cuentas en dólares americanos o francos suizos.