Científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza, y la Scuola Superiore Sant’Anna, en Italia, están desarrollando tecnología para ciegos que prescinde del globo ocular por completo y envía la información directamente al cerebro estimulando el nervio óptico con un nuevo tipo de electrodo intraneural llamado ‘OpticSELINE’. Ya ha sido probado con éxito en conejos, según avanzan en la revista ‘Nature Biomedical Engineering’.

 

“Creemos que la estimulación intraneural puede ser una solución valiosa para varios dispositivos neuroprotésicos para la restauración de la función sensorial y motora. Los potenciales traduccionales de este enfoque son realmente muy prometedores”, explica Silvestro Micera, presidente de la Fundación Bertarelli de EPFL en Neuroingeniería Traslacional y Profesor de Bioelectrónica en la Scuola Superiore Sant’Anna, que continúa innovando en prótesis de mano para amputados que usan electrodos intraneurales.

 

La ceguera afecta a unos 39 millones de personas en el mundo. Muchos factores pueden provocarla, como la genética, el desprendimiento de retina, el trauma, el accidente cerebrovascular en la corteza visual, el glaucoma, la catarata, la inflamación o la infección.

 

La idea es producir fosfenos, la sensación de ver la luz en forma de patrones blancos, sin ver la luz directamente. Los implantes de retina, un dispositivo protésico para ayudar a los ciegos, no son siempre útiles. Por ejemplo, medio millón de personas en todo el mundo son ciegas debido a la retinitis pigmentosa, un trastorno genético, pero solo unos pocos cientos de pacientes son candidatos aptos a implantes de retina por razones clínicas.

 

Un implante cerebral que estimula la corteza visual directamente es otra estrategia, aunque arriesgada. A priori, la nueva solución intraneural minimiza los criterios de exclusión ya que el nervio óptico y la vía al cerebro a menudo están intactos.

 

Los intentos anteriores para estimular el nervio óptico en la década de 1990 proporcionaron resultados no concluyentes. El miembro de la Cátedra Medtronic de EPFL en Neuroingeniería, Diego Ghezzi, explica que “por aquel entonces, usaban electrodos de nervio del manguito. El problema es que son rígidos y se mueven, por lo que la estimulación eléctrica de las fibras nerviosas se vuelve inestable. Los pacientes tuvieron dificultades para interpretar la estimulación, porque seguían viendo algo diferente. Además, probablemente tienen una selectividad limitada porque reclutaron fibras superficiales”.

 

De hecho, los electrodos intraneurales pueden ser la respuesta para proporcionar una rica información visual a los sujetos. También son estables y tienen menos probabilidades de moverse una vez implantados en un sujeto, según los científicos. Los electrodos del manguito se colocan quirúrgicamente alrededor del nervio, mientras que los electrodos intraneurales perforan a través del nervio.

 

Juntos, Ghezzi, Micera y sus equipos diseñaron el ‘OpticSELINE’, un conjunto de 12 electrodos. Para comprender cuán efectivos son estos electrodos para estimular las diversas fibras nerviosas dentro del nervio óptico, los científicos administraron corriente eléctrica al nervio óptico a través de OpticSELINE y midieron la actividad del cerebro en la corteza visual.

 

Desarrollaron un algoritmo elaborado para decodificar las señales corticales. Demostraron que cada electrodo estimulante induce un patrón específico y único de activación cortical, lo que sugiere que la estimulación intraneural del nervio óptico es selectiva e informativa.

 

Como estudio preliminar, la percepción visual detrás de estos patrones corticales sigue siendo desconocida. Ghezzi continúa: “Por ahora, sabemos que la estimulación intraneural tiene el potencial de proporcionar patrones visuales informativos. Tomará la retroalimentación de los pacientes en futuros ensayos clínicos para ajustar esos patrones. Desde una perspectiva puramente tecnológica, podríamos hacer ensayos mañana”.

 

Con la tecnología actual de electrodos, un ‘OpticSELINE’ humano podría constar de hasta 48-60 electrodos. Este número limitado de electrodos no es suficiente para restaurar la vista por completo, pero estas señales visuales limitadas podrían diseñarse para proporcionar una ayuda visual para la vida diaria.

 

Fuente: infosalus.com