Desde 1953, cuando se identificó la estructura de doble hélice, la humanidad ha sido consciente de la existencia del ADN. De hecho, desde el colegio aprendemos los nombres de los bloques de construcción que la componen: Adenina (A), Timina (T), Guanina (G) y Citocina (C). Estas son cuatro bases nitrogenadas que se conectan en pares A-T y G-C, nada nuevo en realidad. Sin embargo, ¿qué sucedería si estos bloques no fueran solo cuatro sino ocho?

Esto es lo que se estaba preguntando la Fundación para la Evolución Molecular Aplicada. De esta forma, en una investigación financiada por la NASA y publicada en Nature, un grupo de científicos planteó la creación de una estructura duplicada del ADN.

Se trata de un ADN artificial bautizado con el nombre de “Hachimoji” (八文字). Esta palabra de origen japonés significa “Ocho letras” y describe perfectamente de qué se trata. Básicamente, es la misma estructura molecular pero esta vez con ocho bloques en vez de cuatro. Además, están distribuidos en otros dos pares compuestos de las letras P y Z, así como B y S.

Este desarrollo es muy importante para el mundo de la ciencia, pues introduce nuevos parámetros químicos a una estructura que contiene las instrucciones necesarias para el desarrollo de la vida. Así, se plantean nuevos horizontes en campos relacionados como la ciencia médica o el almacenamiento de datos.

¿Cuál es el propósito de este desarrollo?

Pero el objetivo principal de crear ‘Hachimoji’ va mucho más allá de cualquier cosa que hayamos conocido. Este ADN sintético fue creado en un laboratorio con expectativas de explicar situaciones que no ocurren en la naturaleza (al menos en nuestro planeta). En otras palabras, comprender cómo funcionaría la vida en cualquier parte del universo.

Esto podría ser especialmente relevante para la NASA, pues ayudaría en la investigación con respecto al encuentro con otras formas de vida en mundos distantes. Así lo señaló la directora interina de la División de Ciencia Planetaria de la NASA, Lori Glaze:

“La detección de vida es un objetivo cada vez más importante de las misiones científicas planetarias de la NASA, y este nuevo trabajo nos ayudará a desarrollar instrumentos y experimentos efectivos que ampliarán el alcance de lo que buscamos”.

Y es que sorprendentemente después de crear varias hélices de Hachimoji, la estructura fue puesta a prueba a diversas condiciones para ver si conservaba su integridad. Así, los investigadores observaron que solamente había algunas diferencias menores en el comportamiento de las nuevas letras. Finalmente se concluyó que Hachimoji podría funcionar como una correcta plantilla de información que podría mutar y evolucionar.

Al igual Hachimoji es una forma de almacenamiento de información superior al del ADN. Teniendo esto en cuenta, los investigadores podría tratar de aprovechar su potencial para almacenar grandes cantidades de datos en un futuro.

Sin duda la ciencia genética no deja de sorprendernos día a día. Tan solo habría que ver de qué otras formas podrían explotar el potencial de desarrollos como Hachimoji.

Con información de FayerWayer