Córdoba, Ver.- La detención del ex presidente de Fortín, César Torrecilla Ramos, es algo que demandaba el pueblo y con su captura se ve el actuar de la autoridad.

Cesar Torrecilla dejó una factura “cara y grande” para el municipio: lo desprestigió y ubicó como el tercero más “corrupto” del país, ahora tendrá que responder por ello.

Para Armel Cid de León, presidente municipal de Fortín, también la ciudadanía estará tranquila y a la expectativa de un procedimiento penal apegado a la Ley, en tanto que si el Órgano de Fiscalización Superior del Estado (Orfis) tuviera alguna otra prueba de desvíos de recursos durante el año y medio que estuvo al frente de la administración, deberá informar a la autoridad local para proceder conforme a derecho.

“Confío en las autoridades e instancias correspondientes porque al final se han comportado con transparencia”, enfatizó, al tiempo de establecer que recuperar la confianza de los entes de Gobierno le ha costado a la actual administración, sin embargo, paulatinamente se ha ido revirtiendo al grado de ser sujetos a diversos programas federales.

En este cuatrienio, dijo, se han logrado 25 millones de pesos en fondos federales a los cuales Fortín tenía cerradas las puertas por la herencia de Torrecilla Ramos; hoy las finanzas municipales de salud porque el camino se ha enderezado.

Reconoció que la ciudadanía reclamaba el que los funcionarios señalados respondieran por el daño causado al municipio, incluso fue un tema difícil de llevar previo al proceso electoral, en el que se creía que se perdiera por completo la confianza de la ciudadanía hacia el partido tricolor, sin embargo no fue así y a pesar del reclamo, la contienda fue favorable para el PRI.

La primera autoridad de Fortín dijo confiar en las instituciones y en que harán un trabajo transparente, sin embargo y aunque es “aventurado” pensar en que Cesar Torrecilla, pueda salir “librado” de los cargos que se le imputan, sería muy cuestionado por la ciudadanía dicha situación.

Cid de León, agregó que este es un llamado de atención para todos aquellos funcionarios que desvíen recursos públicos, pues el dinero que se maneja está claro que no es personal y debe ser manejado con cautela y en beneficio de la sociedad.

 

 

 

 

 

 

 

Zaida Salas López/Avc