Era de esperarse. El severo déficit financiero que enfrenta la administración estatal está arrojando consecuencias negativas en la calificación crediticia de la entidad, lo que ahoga aún más la economía de Veracruz.

La empresa calificadora Fitch Ratings dio a conocer que bajó a ‘BB+(mex)’ desde ‘BBB(mex)’ la calificación de la calidad crediticia del estado de Veracruz. Además la colocó en «Observación Negativa» y se ajustaron a la baja las calificaciones específicas de los financiamientos bancarios y emisiones bursátiles que integran la deuda directa del Estado.

Las razones que da esta empresa calificadora son contundentes: Hubo un incremento repentino del pasivo circulante (la deuda con proveedores y contratistas) que hoy representa casi cuatro veces lo que registraba al cierre 2014. Esa tendencia a la alza se mantuvo, según lo que se detectó en el avance presupuestal del segundo trimestre de 2016, en el que se registró un monto de 17 mil 542 millones de pesos.

Como consecuencia de este desajuste en el pasivo circulante, el pasado 12 de agosto se informó de la activación de un «evento preventivo» al incumplir el Estado con uno de los compromisos financieros estipulados en los contratos de los certificados bursátiles fiduciarios.

Producto de este suceso se limitará aún más la flexibilidad financiera, pues la retención por parte del Fiduciario (Banco Invex) de los remanentes del fideicomiso sería cercana a los 2 mil millones de pesos en 2017.

En opinión de los analistas de Fitch, «la inconsistencia y falta de credibilidad en la información financiera», añaden incertidumbre al desempeño financiero debilitado significativamente al cierre 2015.

Al 30 de junio de este año los compromisos financieros del estado de Veracruz (excluyendo la parte municipal) ascendieron a 40 mil 847.1 millones de pesos, cifra compuesta por 29 mil 272.6 millones de pesos en 16 créditos bancarios y 11 mil 574.4 millones en cinco emisiones bursátiles.

Por su parte, el servicio de la deuda ascendió a 9 mil 789 millones de pesos, considerando el prepago por 4 mil 798 millones al crédito con Banco Inbursa, y de 4 mil 991 millones (sin considerarlo) monto que resultó muy superior a la generación de Ahorro Interno.

Cabe señalar que en 2013 la mayoría de los créditos inició los pagos de capital, por lo que el servicio de la deuda para los próximos años se estima crezca

paulatinamente. Esta situación presionará las finanzas de no revertirse la tendencia negativa del Ahorro Interno.

En cuanto a pasivos de corto plazo, al 30 de junio de 2016 el Estado registró un pasivo circulante de 17 mil 542 millones de pesos, mientras que al cierre 2015 se ubicó en 12 mil 878 millones. Lo anterior comparado con el nivel registrado durante el mismo período de 2015 (3 mil 550 millones) tuvo un incremento súbito que, de acuerdo con información de la Secretaría de Finanzas del Estado, se explica por la menor recepción de recursos etiquetados federales para el gasto en educación, de tal forma que los requerimientos financieros para este rubro tuvieron que ser atendidos con recursos estatales. Esta situación se acentuó a partir de 2009 y tuvo su mayor impacto en 2015.

El «evento preventivo» que se activó fue provocado por el incumplimiento de una cláusula incluida en la mayoría de los créditos bancarios contratados por el Estado y las emisiones colocadas en 2012, en la que se estipula una restricción relacionada con el pasivo circulante, que se limita a partir del cierre del ejercicio 2013 y hasta que se liquiden la totalidad de los financiamientos a un monto máximo de 800 millones de Udis, equivalentes al día de hoy a 4 mil 343 millones, cifra mucho menor a las cantidades que hoy se adeudan.

Lo que la empresa calificadora concluye es que la administración estatal gasta cada día más, a pesar de que percibe cada día menos.

Esa es la situación hoy, y difícilmente habrá de componerse en dos años.

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