Un ataque suicida contra una manifestación pacífica en la capital de Afganistán ha causado al menos 80 muertos y 231 heridos. La mayor parte de las víctimas son de la minoría Hazara, de la rama islámica chií, quienes eran los organizadores de la marcha.

El ataque ha sido reivindicado por el autollamado Estado Islámico (ISIS). A través de la agencia Amaq, vinculada al grupo yihadista, el ISIS ha indicado que «dos combatientes detonaron cinturones con explosivos entre una concentración de chiíes en la zona de Dehmazang en Kabul».

La manifestación, que en el momento de las explosiones se estaba concentrando en la zona de Dehmazang, había reunido a cientos de personas, informa Reuters. El acto, que transcurría entre fuertes medidas de seguridad, se había organizado para protestar contra la exclusión de una provincia de esta minoría de un multimillonario proyecto eléctrico.

El presidente afgano, Ashraf Gani, ha asegurado en un comunicado que entre los fallecidos y heridos se encuentran «miembros de las fuerzas de seguridad y defensa», sin aportar más detalles. «Celebrar protestas es el derecho de cada ciudadano de Afganistán y el Gobierno pone todos sus esfuerzos en proporcionar la seguridad, pero los terroristas entraron entre los manifestantes y llevaron a acabo las explosiones», añade el texto.

El portavoz de los talibanes Zabaiullah Mujahid ha negado cualquier relación de su grupo con el atentado a través de su cuenta oficial en Twitter. «Condenamos cualquier ataque que cause división (…) Es algo que beneficia al enemigo», ha argumentado.

La inestabilidad en Afganistán ha ido en aumento desde el fin de la misión militar de la OTAN en diciembre de 2014 y los talibanes han ido avanzando en el control del país así como en la frecuencia y tamaño de los atentados en las grandes ciudades.

Con información de El País.