Veracruz, Ver.- El director de la Consultora de Política Latinoamericana (Polilat), Jorge Arias, dio a conocer que México retrocedió cuatro posiciones en el Índice de Desarrollo Democrático 2016, en el cual se incluyó a 18 países de América Latina.

El consultor refirió que México se ubicó sexto en el Índice de Desarrollo Democrático 2015, pero descendió al décimo lugar este año al sumar cinco mil 600 puntos de 10 mil posibles al analizarse 40 indicadores que se relacionan con la democracia y los derechos ciudadanos, las instituciones, las condiciones sociales y la economía.

“México y Brasil, que debieran ser las dos locomotoras de la democracia latinoamericana, lamentablemente sufren cuatro problema estructurales en su democracia que condicionan su funcionamiento”, puntualizó.

Consideró que resulta difícil hablar de que existe una sociedad democrática en México cuando solamente uno de cuatro ciudadanos se alimenta y cuenta con las condiciones básicas para vivir.

Jorge Arias señaló que el fenómeno de la violencia y del narcotráfico resulta similar en México y Brasil, el cual obliga a los ciudadanos a encerrarse en sus domicilios y a ceder los espacios públicos a la delincuencia, lo que impide que las personas ejerzan plenamente sus derechos y libertades.

“Si resulta que a las seis de la tarde son los ciudadanos honestos los que se encierran tras las rejas de sus casas y los espacios públicos quedan en manos de los delincuentes, no estamos en una democracia que tenga los plenos derechos establecidos en la Constitución y las leyes; no sirve de poco tener declaración de derechos y libertades si en el ejercicio práctico no lo podemos hacer porque la inseguridad está presente en nuestra vida”, subrayó.

Señaló que otro de los problemas que impiden el avance democrático en México es la corrupción.

El consultor mencionó que las encuestas reflejan que la corrupción es un fenómeno generalizado en el país, lo que indica que la sociedad mexicana es corrupta y se traslada a niveles superiores del poder.

“El otro fenómeno que afecta a México y a Brasil es la cuestión de la desigualdad, no solamente el mantenimiento de estos índices de pobreza sino que además la riqueza que se genera se distribuye muy inequitativamente y lejos de generar mejores oportunidades para los que vienen corriendo detrás en lo que es a derechos en una democracia, potencia a los que más tienen y entonces genera una mayor desigualdad”.

 

 

 

 

 

José Juan García