En 1977, el presidente José López Portillo recomendó a los mexicanos acostumbrarse a “administrar la abundancia”. Sin embargo, pronto fue claro que la riqueza petrolera del país servía, sobre todo, para cubrir el gasto corriente de la administración pública y abultar los bolsillos de algunos políticos y líderes sindicales.

El discurso que se ha desarrollado en torno del nacionalismo petrolero querrá impedir que se diga que las pasadas cuatro décadas han sido una oportunidad perdida para el país, pero es difícil no verlo de otra manera.

¿En realidad qué logró México en 40 años de superávit petrolero? ¿Qué tan diferente sería el país si no se hubieran descubierto los inmensos yacimientos de Cantarell y Ku Maloob Zaap?

El problema no son, por supuesto, los recursos naturales sino el uso que se ha hecho de ellos y la dependencia que se ha creado en torno de ellos para financiar el gasto público.

Hay que preguntarse qué se ha hecho con el dinero que han dejado las exportaciones de productos petroleros en estos 40 años y que suman (ya ajustados a la inflación) casi un billón de dólares, de acuerdo con cifras de Pemex. Sí, un millón de millones de dólares.

Es decir, casi toda una economía mexicana (el PIB fue de 1.186 billones de dólares en 2013) ha ingresado por exportaciones petroleras desde 1974 hasta octubre de este año.

Es posible que encontremos en la infraestructura del país el reflejo de una parte de aquella bonanza, pero no de toda.

Por ejemplo, nueve de las diez presas más grandes de México fueron construidas antes de 1975, el primer año de ese lapso en que hemos tenido superávit petrolero.

Algo similar pasa con las refinerías de petróleo. La de Poza Rica se inauguró en 1940; la de Azcapotzalco, en 1946 (las dos anteriores se cerraron en 1991); la de Salamanca, en 1950; la de Reynosa, en 1955; la de Minatitlán, en 1956; la de Ciudad Madero, en 1962… Las únicas refinerías que se pusieron en operación después de 1974 fueron las de Tula, Cadereyta y Salina Cruz.

Sería bueno conocer a detalle en qué gastó el país ese billón de dólares, ahora que está a punto de desvanecerse el superávit petrolero.