En los días por venir veremos una serie de acciones políticas, jurídicas y económicas para que el gobierno de Rocío Nahle se haga del control absoluto del Instituto de Pensiones del Estado (IPE) y del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS), el mismo que habrá de renovar a su titular en septiembre próximo.
En el primer caso, bajo el argumento de que el IPE debe ser autofinanciable y que los gobiernos federal y del estado deben dejar de destinar recursos para cubrir el pago de pensiones y jubilaciones, la Secretaría de Finanzas pretende ‘confiscar’ la reserva técnica del IPE para administrarla a su antojo.
Esta es una de las razones por las que más de 60 sindicatos en Veracruz han conformado un frente común para protestar y denunciar una reducción de hasta el 40% al 50% en el monto de las pensiones otorgadas por el Instituto.
A pesar de que los líderes sindicales han pedido una mesa de trabajo y la intervención urgente de la gobernadora Rocío Nahle García para frenar este ajuste que consideran un abuso administrativo y un atropello a los derechos de los trabajadores, la decisión parece estar tomada: la reserva técnica se va a Sefiplan.
Pero no es tan fácil. Hay varios problemas por resolver. En principio, la reserva técnica no es dinero del gobierno -aunque así lo vean este y todos los gobiernos anteriores- sino de los pensionados. Nunca lo ha sido.
Meterle mano al ahorro de los trabajadores nunca es una buena idea. Hay decisiones de gobierno que deberían prender todas las alarmas. Una de ellas es la intención de que el Gobierno de Veracruz controle la reserva técnica del IPE.
No se trata de un simple cambio administrativo. Se trata del dinero que, durante años, han aportado miles de trabajadores para garantizar su retiro. Ese dinero no le pertenece al gobierno. No es una caja chica para resolver problemas financieros ni un fondo disponible para cumplir caprichos políticos o financiar campañas electorales.
Para entenderlo mejor, imaginemos que el Gobierno Federal anunciara que, a partir de mañana, administrará directamente las Afores de todos los mexicanos. La reacción sería inmediata: nadie aceptaría que el gobierno dispusiera libremente del patrimonio construido con el esfuerzo de los trabajadores. Con el IPE ocurre exactamente lo mismo.
La reserva técnica existe para una sola cosa: asegurar que las pensiones y jubilaciones puedan pagarse hoy y dentro de diez, veinte o treinta años. Si ese dinero cambia de manos y queda sujeto a decisiones políticas, el riesgo es enorme. Lo que hoy parece un recurso disponible puede convertirse mañana en un faltante imposible de recuperar.
Los trabajadores no le entregaron su dinero al Instituto para financiar proyectos del gobierno, tapar hoyos presupuestales o mejorar indicadores de corto plazo. Lo entregaron para asegurar su retiro después de toda una vida de trabajo.
Lo más grave es que Veracruz ya conoce esta historia. Durante años, los gobiernos utilizaron al IPE como caja de financiamiento. Se tomaba dinero, se prometía devolverlo después y el resultado fue un instituto prácticamente quebrado, pensionados preocupados y generaciones enteras pagando los errores de los políticos.
Ahora quieren convencernos de que será diferente. Siempre dicen lo mismo.
Pero detrás del discurso de la «eficiencia» se esconde otra realidad: concentrar cada vez más poder y más dinero en la Sefiplan. Ya controlan prácticamente todas las decisiones financieras del estado y ahora también pretenden controlar el patrimonio de los trabajadores.
Cuando un gobierno concentra el presupuesto, la deuda, los fideicomisos y los fondos de pensiones en una sola oficina, deja de haber controles y aumenta el riesgo de que los recursos terminen sirviendo a intereses políticos y no al propósito para el que fueron creados.
Lo preocupante no sólo es solamente el dinero. Lo preocupante es la lógica de poder. Todo debe pasar por el gobierno. Todo debe quedar bajo su control. Todo debe depender de una sola voluntad.
Un foráneo sin perfil profesional será el nuevo titular del ORFIS.
El caso del ORFIS no es menos grave. A unas semanas de la elección de su nuevo(a) titular, el Órgano de Fiscalización Superior está sometido a un proceso de entrega absoluta a las decisiones del gobierno estatal. Si antes había línea y coordinación, eso ya no será necesario.
El nuevo titular, un foráneo sin perfil profesional, pasará a ser un agradecido y leal empleado más de la gobernadora del estado.
En Veracruz ya ni siquiera se esfuerzan por disimular. Antes, cuando un gobierno quería controlar al órgano que debía auditarlo, por lo menos guardaba las formas. Ahora el mensaje es más directo: el ORFIS debe quedar bajo control absoluto de Palacio de Gobierno, y punto.
Durante años nos dijeron que los órganos autónomos eran necesarios para vigilar al poder, evitar abusos y cuidar el dinero de los ciudadanos. Pero parece que alguien llegó a la conclusión de que es mucho más cómodo controlar al vigilante que rendirle cuentas.
Por eso no debería sorprender que, justo cuando se acerca la sucesión en el ORFIS, aparezcan dos movimientos que parecen piezas del mismo rompecabezas: primero se rechaza la firma del convenio de coordinación con la Auditoría Superior de la Federación y después se impulsa una reforma para flexibilizar los requisitos del próximo titular.Casualidades que sólo ocurren en la política veracruzana.
La negativa a colaborar con la ASF es presentada como una decisión administrativa. González Cobos justificó que Veracruz ya cuenta con su propia normativa y un registro de despachos externos para la Cuenta Pública, por lo que ajustar su metodología a los lineamientos federales propuestos por el Auditor Especial del Gasto Federalizado resultaba inviable.
En realidad, parece más bien una declaración de independencia… pero de la fiscalización. ¿Por qué someterse a estándares nacionales cuando se puede auditar con reglas propias? ¿Para qué compartir información con la Federación cuando resulta más cómodo revisar las cuentas entre amigos?
Sin la mirada externa de la ASF, los márgenes para el maquillaje contable crecen como la humedad en temporada de lluvias. Lo que antes podía convertirse en observación, ahora puede transformarse en una elegante «solventación«. Lo que antes era irregularidad, ahora puede terminar siendo una simple “diferencia de criterio”.
Y alrededor de ese modelo florece toda una industria.Despachos contables, consultores milagrosos y especialistas en borrar huellas encuentran terreno fértil para hacer negocios. Porque donde la fiscalización se debilita, siempre aparece alguien dispuesto a vender certificados de pureza administrativa. Es el viejo negocio de limpiar cuentas públicas con jabón político.
Pero la verdadera joya de la corona llegó desde el Congreso.Resulta que acaban de descubrir, como sucede desde que el morenismo habita en palacio de gobierno, que ser veracruzano ya no es tan importante para dirigir el órgano fiscalizador de Veracruz. También concluyeron que el promedio académico es un requisito exagerado, casi discriminatorio.
No encontraron esas deficiencias legales el año pasado. Tampoco hace tres años. Ni hace cinco. Las encontraron exactamente cuando está por nombrarse al próximo titular.
El nado sincronizado -una expresión tan popular en este gobierno- es tan perfecto que provoca admiración. Es como ver a un cerrajero llegar justo cuando alguien necesita abrir una puerta cerrada.
La pregunta ya no es para quién será la reforma. La pregunta es cuánto tardarán en dejar de fingir que no tiene destinatario. Porque cuando se modifican las reglas antes de una designación, no para fortalecer una institución sino para facilitar una candidatura, lo que se está construyendo no es una reforma. Es un traje a la medida con cargo al presupuesto público.
El mensaje que recibe la ciudadanía es brutalmente simple: quien controla el gobierno también quiere controlar al que revisa al gobierno.
Y cuando el auditor depende del auditado, la transparencia deja de ser una obligación para convertirse en un acto de fe.
En Veracruz parecen estar construyendo el ORFIS perfecto: uno que no incomode, que no pregunte demasiado, que no descubra lo que no debe descubrir y que, llegado el momento, tenga la cortesía de mirar hacia otro lado.
Más que un órgano fiscalizador, una oficialía de partes de la impunidad.
Lo que están por hacer en el IPE y en el ORFIS no tiene madre. ¡Ni Javier Duarte se atrevió a tanto...!
La burla: FBI dona avión que ´secuestró’ al Mayo; si se lo llevaron a él, pueden llevarse a cualquiera.
El problema no es que el FBI done un avión a un museo, sino que se confirmó que la captura del Mayo Zambada y uno de los hijos del Chapo Guzmán fue una operación encubierta a cargo de la agencia estadunidense en territorio nacional.
No se trató de una aeronave propiedad de la delincuencia organizada sino del gobierno de Estados Unidos. Claudia Sheinbaum, la persona mejor informada de México no lo sabía.
Esto es lo que tiene verdaderamente acalambrado al menos a una docena de altísimos funcionarios de Morena que saben que el gobierno de Estados Unidos sí opera en México, que la presidenta no tiene información suficiente y que si los gringos fueron capaces de llevarse al Mayo Zambada, se pueden llevar a quien sea.
Hasta el gobierno pasado, el propio López Obrador hizo valer la máxima de que el presidente de México era la persona mejor informada del país, tanto que no podía haber negocios desde el gobierno sin su consentimiento.
Bueno, pues esa máxima se ha roto. La presidenta Sheinbaum, aun contra su voluntad, empieza a acostumbrarse a conocer de las cosas a través de los medios de comunicación o cuando ya todos los involucrados ya lo saben, menos ella.
Resulta que la información que pidió una y mil veces sobre las circunstancias en que el “Mayo” Zambada fue capturado en Estados Unidos luego de abordar una aeronave en territorio nacional, sigue siendo un enigma, al tiempo que los gringos se regodean con su travesura.
Este fin de semana nos enteramos -y ella también- que el FBI donó el avión utilizado para trasladar a Ismael «El Mayo» Zambada y a Joaquín Guzmán López a Estados Unidos. La aeronave, un Beechcraft King Air, fue entregada al War Eagles Air Museum en Nuevo México, donde será exhibida tras revelarse detalles sobre las modificaciones clandestinas que sufrió para evadir el rastreo.
Los medios de Estados Unidos mostraron tener acceso a información que el gobierno mexicano nunca tuvo.
Por eso, ante la donación del avión y la exposición de los detalles operativos, la presidenta Claudia Sheinbaum solicitó que se revise a fondo el caso, ya que el traslado a territorio estadounidense se llevó a cabo sin la participación ni el conocimiento previo del gobierno mexicano. Se las pasaron de humo, pues.
Hoy todos sabemos que la donación fue formalizada por la oficina de campo del FBI en El Paso, Texas. Kimberly Carrillo, oficial interina de Relaciones Públicas de esa oficina, dijo en un correo electrónico a Aristegui Noticias que “este avión es un ejemplo de las prioridades del FBI, entre las que se incluyen la defensa de la seguridad nacional y el combate implacable contra los crímenes violentos”.
Como si se tratara de una película de acción gringa, el FBI reveló que el avión utilizado en el Operativo Air Kings no era lo que aparentaba. Tras una inspección, los agentes estadounidenses descubrieron que la aeronave presentaba alteraciones como una matrícula clonada y número de serie alterado, luces de navegación desactivadas y modificaciones en los sistemas de combustible para ampliar su autonomía.
Los medios también documentaron restos de comida yrastros de forcejeo al interior de la cabina, lo que hace suponer que se armaron los madrazos en cuanto el Mayoentendió que se trataba de un secuestro y que lo iban a entregar al gobierno de Estados Unidos. Es decir, ahí estaban todos los pelos de la burra.
Eso ha puesto a temblar a más de uno. Por eso, mientras la Presidenta Sheinbaum sigue en defensa del narco gobierno morenista, muchos de ellos ya decidieron cantar las rancheras…
Cártel Inmobiliario: caiga quien caiga ofreció el gobierno. No ha caído nadie y siguen los despojos.
El llamado “cártel inmobiliario” en Xalapa es una red de corrupción conformada por abogados, notarios, jueces y funcionarios. Estos grupos operan despojando a familias de sus propiedades mediante juicios simulados, suplantación de identidad y falsificación de contratos o escrituras.
Uno de los casos más sonados involucró el despojo de una propiedad a una adulta mayor en Las Ánimas (Xalapa). Las autoridades lograron asegurar y devolver el inmueble a sus legítimos dueños, además de imputar a los implicados por estos fraudes.
Si bien la propia gobernadora de Veracruz, Rocío Nahleanunció investigaciones contra un presunto Cártel Inmobiliario, las víctimas agrupadas continúan denunciando que la impunidad prevalece debido al influyentismo y retrasos procesales dentro del sistema judicial del estado.
Hasta ahora no ha caído nadie. Por el contrario, los despojos continúan. Y el notario a quien supuestamente le habrían retirado la licencia goza de cabal salud. En el Registro Público de la Propiedad a nadie han tocado siquiera con una falta administrativa.
La periodista Lourdes López documentó el episodio más reciente ocurrido apenas la semana pasada, cuando dos adultos mayores de 85 y 83 años estuvieron a punto de perder su vivienda en el centro de la capital.
La irrupción fue ejecutada por una mujer, identificada como Míriam Ceballos Ruiz, señalada desde 2025 como presunta integrante del grupo, acompañada de un cerrajero y policías municipales que rompieron candados, ingresaron al domicilio y dieron validez a documentos que, según la denuncia, eran apócrifos.
Otro caso. Según información de Al Calor Político, En Xalapa despojaron de su casa a una adulta mayor de 80 años; con amparo se la devolvieron, pero destruida. Le quitaron inmueble basados en pagaré con firma falsificada de su esposo ya fallecido.
Los hechos ocurrieron en 2024 por orden de la jueza Dania Iveth Arenas. La familia ya presentó dos denuncias, pero señalan que la Fiscalía no registra avances en el caso. Sólo tienen un montón de escombro en su casa.
Entonces, ¿quién en el gobierno está detrás de ellos? ¿cuántos casos más conoceremos? ¿la oferta de justicia sólo es una cómplice simulación?
La ratonera
El horno electoral ya se calienta…

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