¡Tranquilos chairos! ¡Amarren a sus perros! El título no es una provocación al fundamentalismo cuatroteísta ni una evocación al nacionalismo trasnochado. Es sólo una referencia a un artículo publicado en Buenos Aires por el periodista argentino Gregorio Selser, allá por los convulsionados años del fin de la dictadura argentina.
Si alguien ha intervenido en las elecciones de México no han sido los gringos, sino los cubanos y venezolanos. Nadie puede negar que, si EU hubiera tenido alguna injerencia, López Obrador no hubiera sido presidente; y si lo fue, en buena parte lo logró gracias al apoyo político, económico y logístico de los gobiernos de Castro y Maduro.
Pero hoy se desgarran las vestiduras, reforman la constitución y lanza una arenga para alborotar a su feligresía: ¡Yankees Go Home!
La madrugada del viernes, como si se tratara de un atraco, Morena y sus aliados aprobaron una reforma a la Constitución para imponer como una nueva causal de nulidad de elecciones la supuesta intervención o injerencia extranjera que influya en los resultados electorales.
Es la cláusula del miedo. Morena prepara desde hoy la anulación de la elección de 2030. Desde la Constitución, pretenden que el fraude sea legal.
En política, particularmente en las elecciones, hay un principio incuestionable:
Cuando un gobierno está seguro de ganar, compite. Cuando un gobierno comienza a dudar de su respaldo popular, cambia las reglas. Y cuando un régimen teme perder el poder, construye los mecanismos para desconocer la voluntad ciudadana.
Eso es exactamente lo que representa la reforma impulsada por Morena para convertir la supuesta “injerencia extranjera” en una causal de nulidad electoral. Como en el caso de la extradición de Rocha Moya, no se trata de una reforma para proteger la soberanía nacional, se trata de una reforma para proteger a Morena.
La prueba está en un detalle fundamental: nadie sabe exactamente qué significa “injerencia extranjera”. La Constitución reformada no lo define con precisión. No establece límites claros. No determina criterios objetivos. No señala parámetros verificables. Todo se reduce al juicio de magistrados premiados con la permanencia eterna en sus cargos.
¿Un reportaje internacional sobre corrupción gubernamental será considerado injerencia?¿Un informe de organismos defensores de derechos humanos será considerado intervención? ¿Una investigación periodística publicada en el extranjero será considerada influencia indebida? ¿Las declaraciones de gobiernos extranjeros sobre violencia, narcotráfico o democracia serán consideradas una amenaza para las elecciones? Para Morena sí. Lo han hecho una y otra vez.
Es una figura deliberadamente ambigua. Y cuando una ley puede ser interpretada de cualquier manera, termina siendo utilizada de la manera que más conviene al poder.
Y precisamente ahí radica el peligro: Morena ha construido una bomba jurídica cuya detonación dependerá exclusivamente de la conveniencia política del régimen. La soberanía se convierte así en pretexto para silenciar. La democracia se convierte en excusa para controlar. Y la ley se convierte en arma política.
Si EU hubiera intervenido, AMLO no habría sido presidente.
Pero existe una contradicción todavía más grotesca. Durante años, Morena ha denunciado una supuesta intervención de Estados Unidos en la vida política nacional.
Sin embargo, la realidad es contundente. Si Washington hubiera tenido la capacidad o la voluntad de impedir el ascenso de Andrés Manuel López Obrador, López Obrador jamás habría llegado a la Presidencia. La teoría de la conspiración extranjera simplemente no resiste el menor análisis.
En cambio, muchas crónicas confirman que los médicos cubanos también eran agentes políticos; que fueron los venezolanos los que ayudaron en el diseño de los contenidos de los libros de texto. Que hace apenas unos días, el gobierno cubano reunió en su embajada en México a más de 300 diputados, senadores y funcionarios del gobierno mexicano para rendirle culto a Fidel Castro… ¡Pero los injerencistas son los gringos!
La hipocresía alcanza niveles extraordinarios cuando el oficialismo pretende criminalizar los apoyos internacionales que reciben organizaciones civiles mexicanas. Durante décadas, asociaciones dedicadas al combate a la corrupción, la transparencia, los derechos humanos y la observación electoral han recibido financiamiento internacional completamente legal.
Ahora Morena pretende sembrar la sospecha de que esos recursos constituyen formas de intervención extranjera. Es decir, denunciar la corrupción podría convertirse en una amenaza para el gobierno.
Morena ya no tiene la certeza de ganar. Sabe que el desgaste del poder existe. Sabe que los escándalos vinculados al crimen organizado han erosionado la credibilidad de numerosos actores políticos. Les da miedo perder el poder, pero más les aterra terminar en prisión.
¿La historia de Rocha Moya es el tráiler de la película que veremos en el 2030?
Elección judicial hasta 2028: aceptan el fracaso, pero mantienen el atraco.
Pero el pánico no es solamente electoral sino también judicial.
El mismo jueves, Morena y sus inquilinos aprobaron también una reforma para aplazar la elección de jueces y magistrados hasta el año 2028, justificando ahorros económicos y dificultades logísticas. Aceptan el fracaso, pero el cáncer no se cura.
No se corrigen errores, no se garantiza la transparencia del proceso ni se otorga certeza sobre la imparcialidad y la autonomía de los nuevos integrantes del Poder Judicial ni de sus resoluciones.
Una vez más, amanuenses al servicio de Morena integradas en un Comité deciden de manera discrecional quién aparece en la boleta electoral; quienes serán incluidos en los acordeones; mantienen el control de la elección y por lo tanto el control total del Poder Judicial. Nada ha cambiado, sólo la fecha.
En este tiempo ha quedado en evidencia que para ser ministro de la Corte, juez o magistrado sí se necesita preparación, experiencia, honradez y capacitación especializada.
Muchos de quienes pensaron que se trataba de un premio a su militancia, tuvieron que renunciar ante la realidad de un Poder Judicial colapsado y su incapacidad de sacar a un borracho de la cárcel, como ironizó el diputado Héctor Yunes.
La pregunta es inevitable: si la reforma era tan buena, ¿por qué necesitan posponerla? La respuesta parece evidente. Porque la elección judicial de 2025 fue un fracaso político, democrático y de legitimidad ciudadana.
Los números son contundentes. Apenas alrededor del 13 por ciento de los ciudadanos acudieron a las urnas. Es decir, casi nueve de cada diez mexicanos decidieron ignorar un proceso que Morena presentó como histórico.
La baja participación no fue producto de la apatía ciudadana. Fue consecuencia directa de una reforma mal diseñada, improvisada y construida para servir a intereses políticos antes que a la justicia. Por eso resulta revelador que ahora la presidenta Sheinbaum pretenda vender como una solución lo que en realidad constituye una confesión.
Al proponer la postergación de la próxima elección judicial, Morena está reconociendo implícitamente que el modelo no funcionó. La elección judicial de 2025 no acercó la justicia a los ciudadanos. Entregó la justicia al gobierno y, en consecuencia, hoy tenemos un Poder Judicial corrupto e ineficiente.
Con la nueva integración del Poder Judicial producto de los acordeones, la productividad cayó más del 20% con el actual modelo de Pleno único. De enero a abril de 2026 se listaron mil 383 asuntos, de los cuales sólo se resolvieron 945. El pleno ha sido incapaz de suplir el trabajo de las antiguas salas que desaparecieron con la reforma, por lo que ahora pretende revivirlas.
Según datos del INEGI la corrupción en el Poder Judicial creció hasta un 17% a partir de la elección de jueces y magistrados.
Y lo más grave: el porcentaje de impunidad en México ronda el 89.4% para los delitos denunciados, mientras que la cifra negra delitos que no se denuncian) supera el 93%. Esto significa que, en términos reales, menos del 1% de los delitos cometidos en el país terminan en una sanción.
Eso sin contar la recurrente exhibición pública de su ignorancia, la opacidad en el manejo de los recursos, el sostenimiento de los privilegios y el allanamiento de sus resoluciones a los intereses del gobierno.
La reforma que hoy impulsa Morena no corrige ese error. Simplemente intenta patear el bote y ocultarlo durante un año más.
Claudia Sheinbaum y Maru Campos: las dos versiones de México.
Este fin de semana, las dos mujeres más influyentes del país en este momento, la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora de Chihuahua Maru Campos, hicieron una radiografía política y social de México.
Lo hicieron en circunstancias muy distintas. La primera con motivo de que mañana se cumplen dos años de su elección como presidenta; y la segunda, en medio de una ríspida disputa por llevarla a juicio político por la presencia de agentes estadunidenses para combatir al narco en el estado que gobierna.
Sólo el mundial de futbol fue capaz de sacar a la presidenta y a Morena del Zócalo capitalino. Los preparativos de la justa mundialista obligaron a Sheinbaum a organizar su informe en el monumento a la revolución, en el mismo sitio donde Colosio pronunció el discurso político más memorable de la historia del país.
¿Qué dijo la Presidenta Sheinbaum? “La derecha estadounidense usa nuestro país para posicionarse en sus elecciones o para interferir en los comicios en 2027”. “Lo más lamentable es la postura de la derecha entreguista”. La presidenta reiteró un mensaje centrado en la defensa de la soberanía nacional.
“Detrás de ellas –campañas mediáticas- están los sectores conservadores que no aceptan que México recupere su dignidad”. “Hace meses hemos sido objeto de una ofensiva mediática y campañas millonarias en redes sociales”
“Acabó la época de la corrupción; hoy el pueblo está consciente, despierto y organizado”. “Estamos recuperando el ferrocarril de pasajeros, sello de la Cuarta Transformación de la vida pública de México”. La presidenta anunció su intención de desaparecer el Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAM).
Hizo un balance de logros de Gobierno que destacó en sus primeros 20 meses de administración; y la economía mexicana permanece estable y avanzando.
Sheinbaum acusa a Fox por desafuero de López Obrador. ¿Y Maru Campos?
Rescato un párrafo: “Por si fuera poco, Fox encabezó el desafuero en contra de Andrés Manuel López. Su obra cumbre, el fraude que llevó a la presidencia a Felipe Calderón, que llenó al país de muerte y sangre con la fallida guerra contra el narco en la alianza con un cartel de la droga, fue demostrada con creces. “Ese fue el narcogobierno”.
Curiosas referencias. Hoy es ella quien encabeza el desafuero en contra de la gobernadora Maru Campos. La obra cumbre de López Obrador fue llevarla a ella a la presidencia, a quien destapó dos años antes para hacer campaña. El gobierno de López Obrador y su política de abrazos y balazos ha sido la más violenta en la historia del país y ahora ella misma está pagando las consecuencias.
Lo más grave. Si en el gobierno de Felipe Calderón hubo una alianza con un cartel de lasdrogas, está más que documentado que la alianza del obradorismo con el cártel de Sinaloa prevalece. Y que, si en el pasado fue demostrado con creces, ahora es la misma autoridad, la Fiscalía de Nueva York la que acusa a un gobernador en funciones de narco gobierno.
Las acusaciones de Sheinbaum parecieron un retrato de sí misma y su gobierno.
¿Y qué dijo Maru Campos? La gobernadora de Chihuahua acusó a Morena y al gobierno federal de construir un «totalitarismo» para ostentar, concentrar y entregar el poder al crimen organizado. Nadie, ningún gobernador o político de ese nivel, lo había hecho.
Campos dijo que las acusaciones y procedimientos impulsados en su contra le permitieron comprender que en México se ha normalizado el uso político de las instituciones y la vulneración de derechos fundamentales.
La gobernadora recordó que las primeras diferencias con el gobierno federal surgieron tras señalamientos realizados desde las conferencias matutinas, donde fue acusada de traición a la patria por la participación de agentes estadounidenses en un operativo contra el narcotráfico realizado en la Sierra Tarahumara.
“Si una gobernadora electa con toda la legitimidad de su gente puede ser señalada y perseguida, entonces nadie está seguro en este país”, sostuvo.
Durante gran parte de su discurso, la mandataria centró sus críticas en la relación entre el crimen organizado y el poder político, señalando que el problema ya no consiste únicamente en funcionarios que se coluden con grupos criminales, sino en organizaciones delictivas que influyen directamente en decisiones gubernamentales.
¿Quién dice la verdad? ¿A quien asiste la razón? Al parecer, millones de mexicanos viven en el país que describe Maru Campos aunque estén convencidos de vivir en el de Claudia Sheinbaum.
Por cierto, declaró que fue un error intentar mantener una buena relación con el Ejecutivo federal. Ojalá y esto lo escuchen muchos alcaldes veracruzanos que creen que alinearse y convertir en Morena les traerá beneficios a ellos y a sus municipios. Cometen el mismo error.
Si no lo creen, pregunten a los alcaldes pasados cómo les fue cuando renunciaron a sus partidos para pasarse a Morena.
La ratonera.
Sólo para documentar el optimismo:
– Presidenta Sheinbaum, ¿cuál es su opinión sobre el comportamiento del diputado federal de Morena, Zenyazen Escobar quien, en estado de ebriedad, retó a golpes a otro diputado en plena sesión del Congreso?
– ¡Pero Calderón tomaba más…!

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