“El mago del Kremlin” es una película que me recomendó mi amigo Víctor Andrade Guevara, por supuesto que no soy un especialista en cine, pero es una cinta que vale mucho la pena verla en el actual contexto global, particularmente porque Rusia ya perdió la guerra frente a Ucrania.
El actor Jude Law hace una buena caracterización de Vladimir Putin, así como quien funge como el asesor de aquel, el ficticio Vadim Baravov (Paul Dano). La película emana del libro que se publicó en 2022, justo dos meses después de la invasión rusa, cuyo autor es Guiliano da Empoli.
El asesor en la vida real fue Vladislav Surkov, vicejefe de gabinete del gobierno de 1999 a 2011, y de 2001 a 2013 fue vice primer ministro de la Federación Rusa, a su renuncia fue designado asesor personal de Vladimir Putin hasta 2020, cuando fue despedido por el propio Putin.
La película se basa en la historia de los último 35 o 36 años en aquel país, narra el ascenso de Mijaíl Gorbachov, la desintegración de la URSS, el arribo al poder de Boris Yeltsin hasta llegar a Vladimir Putin; del primero basta recordar que se convirtió en una celebridad en Occidente, donde le llamaron “Gorby”, y así le gritaban en los países de Europa del Este que pretendían liberarse del yugo soviético. Basta recordar que Gorbachov emprendió dos procesos que llevaron a la destrucción de la URSS, y que fueron la “perestroika” (reestructuración), y la “glasnost” (transparencia); paradójicamente, un personaje de talla mundial que terminó anunciando “Pizza Hot”.
Boris Yeltsin, presidente de la Federación Rusa es quien lo sustituye en plena desintegración nacional en 1991, cuando el ejército dio un golpe de Estado, con ese hecho se independizaron 15 repúblicas soviéticas, un supuesto demócrata que fue vencido por sí mismo, debido a su alcoholismo, es un hecho que se observa a detalle en el filme.
Ante la renuncia de Yeltsin, quien toma al poder fue un viejo integrante de la temida KGB, que era Vladimir Putin, quien por cierto ya lleva gobernando a Rusia desde hace 26 años.
Regresando a la película, el asesor Baravov quien venía del teatro y de la televisión, narra esa nueva Rusia, a la que define que: “donde no importa el dinero, sino los privilegios”, porque con Yeltsin el cambio económico fue drástico, el país se dirigió hacia un capitalismo salvaje, donde nacieron los llamados “oligarcas”, quienes llevaron al poder al propio Putin, creyendo que lo manipularían como había sucedido con Yeltsin.
Dentro de los largos y tediosos diálogos de la película, existen dos pláticas que llaman mucho la atención, el primero es cuando Baranov habla con Putin a solas en un restaurante, donde el primero le dice algo así como: “la sociedad rusa se guía de manera vertical y horizontal, en la primera busca a la autoridad y al orden; y la segunda, es la vida cotidiana de la gente”, y el segundo, es cuando le dice a Yevgueni Prigozhin, quien después seria el Jefe del Grupo Wagner, que deben inventar historias simples en el aparato mediático que habían construido, que hagan reír, que diviertan a la gente, y que se olvide de la visión rígida del partido comunista, y que tiene que enfocarse en dos cosas: “construir una causa y un enemigo”.
A esta política se le puede analizar desde la geopolítica, la propia política y la comunicación estratégica, sin embargo, lo que no explica, es que el sistema ruso es depredador, se comió a Gorbachov, a Yeltsin, y ahora le toca el turno a Putin, quien será defenestrado del poder en el corto plazo, porque cometió dos errores estratégicos: el primero, fue construir el Servicio Federal de Seguridad, una especie de reconstrucción de la antigua KGB, y darle poderes absolutos, lo que ahora lo tiene secuestrado, ya que le ordena donde ir, qué decir, que hacer, y lo más grave manipuló la información sobre Ucrania, porque le dijeron que en una semana ganarían la guerra, y ya entró en el quinto año y no va a ganar esa invasión.
¿Cuáles son los efectos de la guerra?, han muerto y quedado lisiados casi un millón de rusos que fueron al campo de batalla, se calcula que han sido 700 mil los jóvenes que han huido del país, porque no quieren ir a la guerra; y lo más impactante, es la destrucción de la economía rusa, en donde la inflación del año pasado rondaba en el 15%, si a esto se le agrega que ya perdieron frente a la tecnología de guerra con inteligencia artificial que está fabricando Ucrania, en donde se ha visto que los soldados rusos se están rindiendo ante los drones terrestres ucranianos. Por ejemplo, la primera semana de la invasión presumió Rusia sus 50 kilómetros de viejos tanques, vehículos militares, tanquetas, todos viejos que se fueron quedando tirados en el trayecto, y que fueron presa fácil del ejército de Ucrania.
De acuerdo al Institute Deep State, Rusia controla 116, 216 kilómetros en Ucrania, lo que significa que Rusia en 276 años podría conquistar a Ucrania, esto según la investigación que hizo “Mundo Beto”.
Como el Servicio Federal de Seguridad lo controla todo, gracias al poder que le concedió Putin, y decidieron cortar Telegram, y pretendió sustituirlo con un Internet de Estado, algo que no funcionó porque los jóvenes ya le perdieron el miedo a Putin, inclusive los influencer ya le están pidiendo su dimisión y encarcelamiento, quienes habían sido sus propios legitimadores e impulsores de la invasión.
El segundo error, ya lo había escrito Nicolás Maquiavelo en su libro “El Príncipe”, donde dice que “no se debe tener un ejército de mercenarios, porque sólo les importa el dinero, no alguna causa”, y eso fue el Grupo Wagner, a quienes Putin los usaba como un modelo de seguridad para ofertarlos a otros países, de allí que Yevgueni Prigozhin, después de que lo ridiculizó en tomar la capital en unas horas, a los dos meses de su rebelión, el 23 de agosto de 2023 fallece al estrellarse su avión privado.
El fin de mes pasado, los integrantes del Grupo Wagner, rebautizado con el nombre de “Cuerpo de voluntarios” fueron humillados en Malí, donde tuvieron que salir del país, y si le agrego el desfile del pasado 9 de mayo, donde más parecía a los desfiles del ejército mexicano que al de una supuesta potencia militar; y a esto le agrego que la invasión a Ucrania iba a durar una semana, y ya llevan casi cinco años de la invasión fallida.
Finalmente, hay que mencionar que, así como Gorbachov fue tragado por el ejército ruso, Yeltsin fue tragado por Putin, y ahora Putin será tragado por el aparato de seguridad que él mismo creó, el sistema depredatorio ruso actuará en los próximos meses, porque Putin ya no es sólo un “lame duck”, sino que es disfuncional a ese sistema; por eso y regresando a la película, tanto el libro, como el filme son premonitorios a la caída del zar Putin. El sistema siempre se alcanza a sí mismo, y eso le pasa a cualquier autócrata que rebasa sus propios límites, y en el caso de Ucrania, no hay enemigo pequeño, Volodomir Zelenski, a quien despreciaron como un actor de comedia, pues no sólo les ganó el relato de la guerra a través del metaverso, también los derrotó usando la inteligencia artificial como un nuevo factor eficaz de la guerra. Hace 4 años escribí que Ucrania ganaría la guerra por el uso de la IA en la invasión, y aquel escenario se está cumpliendo.

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