La tripulación de esta misión espacial a la Luna ha batido el récord de la mayor distancia que los seres humanos han recorrido desde la Tierra.
La marca anterior había sido establecida por la misión del Apolo 13 en 1970, cuando la tripulación recorrió 400.171 kilómetros desde la Tierra.
Este lunes, los astronautas superaron esa distancia y alcanzaron el máximo hasta ahora: 406.77 kilómetros.
El comandante Reid Wiseman, al frente de la misión Artemis II, informó de la vista que su tripulación observaba desde la ventana de la nave espacial.
«La Tierra se ve como una pequeña media luna allá afuera. Es magnífica, le tomé una foto… una vista realmente majestuosa», comentó.
El período de observación lunar debía durar aproximadamente siete horas.
Desde el lanzamiento de la misión, los tripulantes han mantenido una conexión constante con el centro de control de la misión en Houston, Texas.
Las palabras tranquilizadoras del equipo de la NASA les han brindado un vínculo reconfortante con su hogar.
Pero ese vínculo se perdió momentáneamente este lunes.
Cuando los astronautas pasaron por detrás de la Luna alrededor de las 22:47 GMT, las señales de radio y láser que permiten la comunicación bidireccional entre la nave espacial y la Tierra quedaron bloqueadas por la propia Luna.
Durante unos 40 minutos, los cuatro astronautas estuvieron solos, cada uno con sus propios pensamientos y sentimientos, viajando a través de la oscuridad del espacio. Un momento profundo de soledad y silencio.
Justo cuando estaba previsto, Orión reapareció tras la Luna y se comunicó con la Tierra.
Primero, la tranquilizadora señal de radio regresó a los monitores de los ingenieros. Luego llegó una ráfaga de datos y, finalmente, una voz clara desde la cápsula. Las palabras no tenían nada de especial; el alivio en el Centro de Control de Misión, sí.
«Houston, Integrity, comprobación de comunicaciones», dijo la especialista de misión Christina Koch al romper el silencio de Orión.
«Es maravilloso volver a tener noticias de la Tierra».
Durante los 40 minutos de silencio de radio, la nave tuvo que valerse por sí misma.
Sus computadoras realizaron una maniobra clave de encendido de motores en la cara oculta de la Luna —sin que la Tierra lo viera ni lo oyera— para redirigir a Orión hacia su trayectoria de regreso.
En los vuelos espaciales tripulados, siempre existe una pequeña incertidumbre hasta que se vuelve a tener noticias de la tripulación.
Las familias que observaban desde la galería de observación pasaron el apagón repasando las notas informativas, intentando no mirar el reloj.
Tras haberse restablecido el contacto, debía comenzar a llegar una gran cantidad de datos acumulados.
La telemetría y las imágenes almacenadas de la cara oculta de la Luna se transmitirán a través de la Red de Espacio Profundo de la NASA, listas para que ingenieros y científicos las analicen en los próximos días.
Las primeras imágenes preliminares sugieren algunas de las vistas más detalladas hasta la fecha del hemisferio oculto de la Luna.
Al concluir el periodo en el que estuvieron sin contacto con la tierra, los astronautas hablaron brevemente con el presidente Donald Trump, quien los felicitó por su nuevo récord y los invitó a la Casa Blanca a su regreso.
«Los humanos realmente nunca han visto nada parecido a lo que ustedes están haciendo», afirmó el presidente. «Es realmente especial», agregó.
El astronauta Victor Glover le contó al presidente que estuvieron ocupados y trabajando duro en los momentos en los que estuvieron sin contacto con la tierra.
«Vimos vistas que ningún humano ha visto jamás, ni siquiera (en las misiones) Apolo, y eso fue increíble para nosotros», agregó el comandante Reid Wiseman.
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