Este gobierno presume saberlo todo:

Que sabe quién convoca, quién financia, quién tuitea, quién marcha, quién critica, quién molesta; tiene analistas y gráficas para explicarlo todo; incluso tiene sus propios datos, pero ahora avalados por Milenio, La Jornada, SDP, Sin Embargo o alguna de las decenas de televisoras del gobierno, como Canal 11 o las estatales, que han perdido todo, desde el presupuesto hasta la dignidad.

Pero lo único que no sabe es escuchar.

Frente al asesinato de Carlos Manzo —un joven alcalde de 37 años, también de la Generación Z, padre de familia, valiente y profundamente querido en su tierra— la Presidenta decidió mirar hacia otro lado.
Cuando la indignación juvenil crecía, cuando la rabia era legítima, humana y justa… vino la orden del palenque del enano del tapanco:

—Desvía el tema.
—Cambia la conversación.
—Criminaliza a quien protesta.

Pero el montaje falló y la damnificada políticamente es Claudia.