Un método no invasivo para tomar ADN de huellas de animales en la nieve, que permitiría un análisis detallado de especies amenazadas, ha sido presentado en ‘Frontiers in Conservation Science’

El seguimiento detallado de poblaciones de osos polares es crucial para su conservación, pero como son tan difíciles de encontrar, faltan datos fundamentales sobre el tamaño de la población y lo bien conectadas que están esas poblaciones. “Encontrar osos polares en el Ártico es especialmente difícil, caro y requiere mucho tiempo, por no hablar de contarlos y comprender cómo están haciendo frente al cambio climático”, asegura en un comunicado Melanie Lancaster, del Programa Ártico Mundial del Fondo Mundial para la Naturaleza y autora principal del estudio.

Los científicos se inspiraron en técnicas forenses que pueden aplicarse a muestras de ADN diminutas y degradadas. Con estas técnicas no es necesario capturar físicamente a los osos, lo que puede resultar estresante y peligroso tanto para los osos como para los humanos, y es motivo de preocupación para algunas comunidades indígenas locales. En su lugar, los científicos pueden examinar las fuentes de ADN que se desprenden de paso: el ADN ambiental.

“Muchos inuit expresan su preocupación por los métodos de investigación invasivos –explica Elisabeth Kruger, del Fondo Mundial para la Naturaleza y autora del artículo–. A la gente le preocupa el bienestar de cada oso polar y la salud y seguridad de las personas que puedan capturar al oso más adelante. Ésta es una de las razones por las que estamos tan entusiasmados con nuevos métodos como éste: la persona que recoge la muestra ni siquiera necesita ver o ser vista por el oso polar”.

Una forma común de ADN ambiental se deposita cuando los animales defecan. Sin embargo, la calidad del ADN no siempre es lo suficientemente buena para el análisis a nivel individual necesario para la conservación. Además, en el caso de animales territoriales como las otras dos especies analizadas por los científicos –linces y leopardos de las nieves–, el muestreo de heces podría afectar al comportamiento de los animales. Así que los investigadores recurrieron a las células de la piel de las huellas de los leopardos de las nieves.

“Las huellas suelen contener células frescas, y el ADN está intacto debido a la fría temperatura de ‘almacenamiento’. El ADN que ha pasado por el intestino está mucho más degradado y, por tanto, es más difícil trabajar con él”, explica la doctora Micaela Hellström, de MIX Research Sweden AB, autora principal.

Los científicos recogieron nieve de huellas individuales de osos polares de Alaska y linces euroasiáticos suecos en libertad y en cautividad. También recogieron nieve de las huellas de un leopardo de las nieves en cautividad. Se tomaron muestras de otros materiales, como pelo, saliva y mucosidad, lo que confirmó que las huellas proporcionaban genotipos precisos.

Se tomaron muestras de 24 huellas de oso polar salvaje y 44 de lince salvaje. Los investigadores derritieron y filtraron la nieve para recoger ADN ambiental y, a continuación, realizaron análisis de microsatélites. Aunque las concentraciones de ADN recuperado de las huellas muestreadas en la naturaleza eran muy bajas, fue posible recuperar ADN nuclear del 87,5% de las huellas de oso polar salvaje y del 59,1% de las huellas de lince salvaje. Se pudo determinar el genotipo de 13 de las muestras de oso polar salvaje, lo que permitió identificar a 12 individuos diferentes.

El 11% de las huellas de lince pudieron ser genotipadas, pero cuando los científicos sólo examinaron las huellas muestreadas por personal cualificado, el porcentaje aumentó sustancialmente. Pudieron recuperar ADN nuclear del 76% de las muestras recogidas por personal cualificado y genotipar el 24% de las muestras.

Esta técnica tiene un enorme potencial para informar sobre la conservación de estos animales, comprender mejor sus poblaciones y comportamiento y gestionar los conflictos con los humanos mediante la identificación precisa de los animales. Aunque la tasa de éxito del muestreo no invasivo es menor, su facilidad de recogida permite ampliar considerablemente el tamaño de las muestras.

“Esperamos que este método sea adoptado por la comunidad investigadora del oso polar, con la participación de cazadores, voluntarios y comunidades indígenas, como una nueva forma de recopilar información sobre los osos polares –afirma Lancaster–. También esperamos que el método se extienda a otros animales que viven en entornos nevados: hemos demostrado que funciona con linces y leopardos de las nieves para empezar”.

EP

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