El periodista Raymundo Riva Palacio armó ayer la tremolina al alertar sobre la posibilidad de que Xóchitl Gálvez sea asesinada como consecuencia de los furibundos ataques de Andrés Manuel López Obrador, que ya sin remilgos ha hecho público el odio que le tiene.

“López Obrador está creando las condiciones objetivas para que asesinen a su inesperada adversaria… La embestida del presidente y su maquinaria de propaganda la han colocado en un lugar que la reconoce como una amenaza real para la perpetuación de López Obrador en el poder… Es lógico concluir que si Gálvez es vista como una enemiga y una amenaza para López Obrador, también lo es para los cárteles de las drogas, bajo la racional de tus enemigos son los míos”, dice Raymundo.

Así como están las cosas su tesis no suena nada descabellada, como tampoco la que sostiene un analista político veracruzano donde la víctima no sería Xóchitl sino Claudia Sheinbaum.

“Antes de la irrupción de Xóchitl Gálvez, López Obrador estaba seguro que el triunfo de Claudia en el 2024 sería como un día de campo. Hasta que se le ocurrió darle con la puerta en las narices a la senadora y lo demás ya te lo sabes”, me dijo.

El analista añadió que Claudia no tiene nada que hacer frente a Xóchitl, por lo que el triunfo de la 4T está en riesgo junto con los multimillonarios ingresos que por distintas vías recibe Morena. Además, una derrota de ese tamaño afectará la impunidad de la que gozan los grupos de la delincuencia organizada que como todo apunta, tienen el beneplácito presidencial.

“A lo anterior hay que agregar que si Morena pierde, López Obrador estaría en verdadero riesgo de ir a prisión junto con varios de sus colaboradores e incluso con algunos de sus familiares. Eso sin contar con que su sueño de que la 4T trascienda el 2024 se irá al diablo.

“¿Qué hará el presidente ante este riesgo inminente si nunca ha reconocido una derrota?

“Quizá la solución sea un magnicidio, pero no de Xóchitl Gálvez porque el mundo se le vendría encima, sino de Claudia Sheinbaum a la que convertiría en mártir.

“Esto le abriría la puerta para echarle la culpa del asesinato a las fuerzas oscuras, a los conservadores, a la derecha y ultraderecha, a los reaccionarios, a los corruptos, a Salinas, a Claudio X González, a Calderón, a los porfiristas y a los machuchones.

“Con el país en shock López Obrador aprovecharía para anunciar que no existen condiciones para hacer una elección, que se suspenden las garantías individuales, que el Ejército tomará el control de la seguridad en el país y para garantizar ésta, alargará su mandato el tiempo que sea necesario. Y a partir de ese momento se convertirá en dictador” me dijo el analista.

Y el que se quedó en shock fui yo, lector.

“Lo que me acabas de platicar me suena a argumento para una novela negra” le dije. “Y me gustaría que todo quedara en novela, pero así como está de crispado el país siempre estará latente esa posibilidad” me contestó.

En lo personal, no imagino al tabasqueño ordenando una barbaridad de semejante calibre. Pero es un hecho incontrovertible que con su discurso incendiario ha tensado el ambiente electoral al grado que un fanático amlover podría atentar contra Xóchitl o un loco de ultra derecha hacerlo contra Claudia.

Pero si algo así sucede (que esperemos en Dios que no), el principal responsable a los ojos de la raza de bronce será el propio Andrés Manuel, por mucho que quiera echarle la culpa a los emisarios del pasado.

Por el bien del país y también por su bien, debe comportarse como estadista y no como chachalaca (lo que ya es imposible a estas alturas) y dejar de disparar sus obuses verbales. Pero además debe ordenar protección para sus corcholatas y muy a su pesar para su odiada Xóchitl Gálvez.

Y es que si algo grave le sucede a cualquiera de ellos, la integridad que estará en riesgo será la de él y para su desgracia, no tendrá “al pueblo noble y sabio” para que lo proteja.

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