En el espacio, sobre todo cuando la Tierra queda lejos, como en el caso de una misión a Marte o una estancia en una base lunar, una urgencia médica imprevista que exija cirugía inmediata puede resultar un problema muy difícil o imposible de resolver.

Pensando en contingencias de este tipo, el equipo de Shane Farritor, de la Universidad de Nebraska-Lincoln en Estados Unidos, ha diseñado un llamativo robot para realizar operaciones quirúrgicas a astronautas fuera de la Tierra. Este robot, llamado MIRA, será enviado a la Estación Espacial Internacional (ISS) en 2024, donde protagonizará una serie de pruebas para verificar su validez y ver si hay cosas en él que podrían mejorarse.

MIRA, al igual que casi todos los robots que realizan operaciones quirúrgicas en la Tierra, actúa preferentemente bajo la guía de cirujanos humanos. Cuando opere en el espacio, esta labor de guía se hará a distancia, y no necesariamente en tiempo real, ya que una lejanía lo bastante grande a la Tierra puede impedirlo. Teniendo en cuenta esto último, se trabaja para que la autonomía del robot pueda llegar a ser mucha sin que su labor se resienta por ello.

MIRA tiene dos ventajas fundamentales. En primer lugar, puede acceder al interior del cuerpo a través de una pequeña incisión, lo que permite realizar cirugías de forma mínimamente invasiva. En pruebas anteriores, los cirujanos han utilizado con éxito el dispositivo para realizar resecciones de colon.

En segundo lugar, la tecnología podría permitir a los cirujanos trabajar a distancia, quizá algún día reparando la rotura del apéndice de un astronauta en una misión a Marte.

En un experimento anterior, el astronauta retirado de la NASA Clayton Anderson se puso a los mandos del robot mientras se encontraba en el Centro Espacial Johnson de Houston, dirigiendo a MIRA para que realizara tareas similares a las de una intervención de cirugía en un quirófano situado a casi 1.500 kilómetros de distancia.

Durante su futura estancia a bordo de la Estación Espacial Internacional, MIRA realizará las pruebas de forma autónoma, sin la guía de un médico ni tan siquiera la de un astronauta. Dentro de un contenedor para experimentos del tamaño de un horno microondas, cortará bandas de goma tensadas y empujará anillos metálicos a lo largo de un cable, acciones que simulan en aspectos clave a las ejecutadas en una operación quirúrgica corriente. De todos modos, el objetivo de esta misión no es ensayar la autonomía de MIRA, sino poner a punto el funcionamiento del robot en gravedad cero.

Con todo, Farritor anticipa que dentro de 50 o 100 años habrá robots cirujanos totalmente autónomos operando a personas fuera de la Tierra.

noticiasdelaciencia.com

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