Los primeros perros lazarillo comenzaron a adiestrarse para guiar a los veteranos de guerra que se habían quedado ciegos por los gases venenosos que se usaron durante la Primera Guerra Mundial. Desde entonces, estos animales han servido para multitud de personas con discapacidades visuales, pero parece ser que la tecnología de la que vamos a hablar hoy podría convertirse en su sustituta.

Unos investigadores de la Universidad Técnica de Múnich han presentado un estudio en el que enseñan el prototipo de unas gafas con infrarrojos que darían más independencia a aquellos con problemas de visión. El dispositivo proporciona información sobre el entorno hasta tal punto que los usuarios que las lleven podrían desocupar sus manos de los bastones o de las correas de los perros guía.

«La herramienta más común disponible para ellos [los individuos con discapacidades visuales] es el bastón -explican los autores del estudio Manuel Zahn y Armaghan Ahmad Khan-. Aunque permite una buena detección de objetos en las inmediaciones del usuario, carece de la capacidad de detectar obstáculos más lejanos».

La impresión en 3D, clave en el invento

Según apuntan en el estudio, las gafas han sido impresas en 3D y cuentan con un par de cámaras infrarrojas para capturar imágenes estereoscópicas que permiten mapear lo que les rodea. El medio Independent detalla que esto es posible gracias a la tecnología que hay en el interior de la montura de las gafas, que actúa como pequeños ordenadores.

Para medir la distancia de los obstáculos, han usado una matriz de vibración de 2 dimensiones que va unida en otro dispositivo que se coloca en el antebrazo de la persona. Este segundo aparato dispone de 25 actuadores de vibración háptica que envían los datos recopilados de manera directa e intuitiva.

Los investigadores han modificado este dispositivo que se coloca en el brazo para que vibre cada vez que detecte un obstáculo. Conforme el individuo esté más cerca de dicho obstáculo, la vibración será más intensa para alertar de ello.

A través de los ensayos, han comprobado que este invento permitía que los voluntarios con discapacidades visuales fueran capaces de moverse con un 98% de precisión. Además, estos resultados no variaban cuando las pruebas se realizaron en plena oscuridad. «Todos los usuarios pudieron completar las tareas y mostraron una mejora en el rendimiento en múltiples ejecuciones» concluye la investigación.

20minutos.es

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