Cuando leemos en la página de Internet Variedades, de nuestro amigo tuxpeño Camilo Hernández que el secretario de Turismo del Gobierno de México, Miguel Torruco Marqués, dio a conocer que tan solo durante junio del presente año, mes del Solsticio de Verano, se prevé una derrama de 171 millones 295 mil dólares en la Zona Arqueológica de Chichen Itzá, en Yucatán, tenemos que cuestionarnos ¿y la zona arqueológica de El Tajín de cuánto será la derrama?

Ante todo, hay que tener presente que la zona arqueológica de El Tajín es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, los Voladores de Papantla y Parque Takilhsukut también lo son, es decir que se cuenta con tres reconocimientos internacionales de la UNESCO.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia la importancia cultural de El Tajín es que es la ciudad prehispánica Mesoamericana más importante de la costa norte de Veracruz. Su influencia abarca las cuencas de los Ríos Cazones y Tecolutla desde la Sierra Norte de Puebla, donde su influencia se aprecia claramente en la zona arqueológica de Yohualichan, hasta la planicie costera del Golfo de México.

Desde el punto de vista urbanístico en El Tajín, se privilegiaron los grandes espacios abiertos delimitados por templos y desniveles. Además de las decoraciones con nichos, relieves y pintura mural. Uno de las construcciones más interesantes es la llamada Pirámide de los Nichos, llamada así porque los tableros que componen sus fachadas fueron decorados con nichos que hacen un total de 365, razón por la cual ha recibido atención de los estudiosos en calendarios y cosmovisión Mesoamericanos.

El Tajín es la ciudad con mayor número de juegos de pelota: 17, lo que ha sido interpretado como una necesidad ante la diversidad cultural que, de acuerdo con la época, pudo habitar la ciudad. Cronología: 300 a 1200 d. C. Ubicación cronológica principal: Epiclásico, 600 a 900 d. C.

De acuerdo con los estudiosos, la palabra «Tajín» se le han dado varios significados, en totonaca quiere decir «el gran humo», «El Trueno» (que se manifiesta en tres formas, una de ellas es síkulan, o Tajín, que se cree es la descarga que fulmina a los árboles, que mata a los hombres y que antecede al relámpago, al gran fulgor.

Actualmente se le conoce como kawi’aksahila s’chik taji’n: «la casa de los truenos». Otros opinan que la pronunciación de la palabra se ha transformado, ya que originalmente era ta’jin, de la raíz ta’, que significa «estar construido»; jín, que significa «humea constantemente», libremente se traduce como «lugar de un conjunto de templos de donde sale humo constantemente», debido a que ahí se quemaba constantemente copal.

Lo que se denomina como zona arqueológica, en realidad es una gran ciudad, ya que la mayor parte de sus pirámides se encuentran cubiertas, en espera de que algún día sean descubiertas para poder mostrar todo su esplendor.

Fue en el gobierno de Dante Delgado, cuando se llevó a cabo la última acometida para rescatar edificaciones y templos en El Tajín.

Pero insistimos, la mayor parte están cubiertos bajo tierra.

Con todo lo que está visible es suficiente para que fuera uno de los sitios de mayor atractivo a nivel nacional, pero en cambio nos enteramos que para este mes de junio, en el extremo sur de la república, en la zona arqueológica de Chichen Itzá de enero a abril del 2022, llegaron a este sitio 962 mil 936 visitantes, 47% nacionales y 53% internacionales.

Se cuenta con 6 mil 452 turistas hospedados en cuartos de hotel para el mes de junio de 2022 y una derrama de 491 mil dólares tan solo por concepto de hospedaje.

El titular de la Secretaría de Turismo (Sectur) Torruco Marqués puntualizó que en 2019, Estos visitantes dejaron un gasto de 2 mil 369 millones de dólares. Asimismo, llegaron a cuartos de hotel 56 mil turistas.

Agregó que, de enero a abril del 2022, llegaron 962 mil 936 visitantes, 47% nacionales y 53% extranjeros, provocando una derrama de un mil 111 millones de dólares. En el periodo enero- abril del 2022, se alojaron 25 mil turistas, con una ocupación del 45%.

Con todos esos datos, Pancho López el filósofo ateniense xalapeño considera que vale la pena preguntar porque Chichen Itzá sí y el Tajín no tiene esas cifras estratosféricas.

Si El Tajín tiene mucho más que ofrecer al turismo nacional e internacional, que Chichen Itzá como que algo no se ha hecho bien, para que se difunda la riqueza cultural, más allá de un festivalito musical, que motive a los turistas a visitar la ciudad del Dios del Trueno.

Lo cierto es que no se ha sabido aprovechar la enorme riqueza cultura de los totonacas de la región de Papantla, para difundir y lograr despertar el interés de los miles de visitantes, que ahora prefieren viajar hasta Chichen Itzá y dejar allá la enorme derrama económica que representan.

Es necesario que se replanteen las estrategias de comunicación y promoción al turismo, para lograr que los visitantes que ahora mismo están viajando hacia el sureste del país a Yucatán, vengan a conocer y disfrutar de todo lo que Veracruz y en particular la zona arqueológica de El Tajín les ofrece.

Mientras tanto, como en el anuncio de la televisión tendremos que preguntarnos ¿Y El Tajín, Apá?

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