Prefacio.

“Estamos viviendo momentos de mucha obscuridad que están generando incertidumbre, temores y miedo a la gente. A las amenazas de la llegada de una cuarta ola de Covid, ante la que no estamos blindados, se agrega ahora un ambiente de horror y de muerte que deja una estela de dolor, luto e indignación”. *** En su comunicado dominical, la Iglesia Católica advierte que “los afectados siguen siendo los ciudadanos. Las familias temen por sus hijos y los hogares se sienten en la orfandad”. *** El texto firmado por el vocero de la arquidiócesis de Xalapa, José Manuel Suazo Reyes, hace referencia a las manifestaciones criminales que se dieron durante la semana que recién concluyó. *** “El 6 de enero pasado, mientras en muchos hogares los niños disfrutaban alegremente por los regalos de los reyes magos, una muy lamentable y triste noticia empezó a circular. El hogar de una familia xalapeña fue allanado y una pareja de adultos de la tercera edad que ahí vivía, fue terriblemente agredida. El saldo que quedó fue el de una mujer brutalmente asesinada a golpes y su esposo con heridas mortales. Por otra parte, al sur de Veracruz, tan sólo un día después, dejaron 9 cadáveres a la orilla de una carretera”. *** “Estos lamentables hechos ponen en evidencia la triste y lacerante realidad que en todo el Estado de Veracruz estamos viviendo; de norte a sur y de este a oeste se sabe de historias dramáticas que la gente está viviendo y que la mantienen en la total indefensión. No saben a dónde acercarse ni quien les brindará protección y seguridad”. *** “Necesitamos tomar conciencia de que el ser humano tiene una dignidad que debe ser respetada desde que es concebido hasta su muerte natural. La cultura de la muerte no puede imponerse, aunque tenga muchos promotores y aplaudidores. La cultura de la muerte sólo nos lastima y nos denigra”. *** Dignas de reflexión las anotaciones de la Iglesia.

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Como cada año, en el 2021 el gabinete de seguridad elaboró –o actualizó- el mapa con las zonas de dominio de 16 organizaciones criminales que conforman la geografía del narcotráfico en México.

En el documento, el gobierno mexicano considera a los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación como los de mayor impacto.

Sobre el primer grupo — del que se sabe, es el clan más antiguo establecido en México—, las autoridades identificaron una presencia clara e importante en las entidades de Sonora, Sinaloa, Baja California, Baja California Sur, Durango y Coahuila.

En efecto, una de las zonas que tiene dominadas el Cártel de Sinaloa, desde hace muchos años (desde que se extinguió el cártel de los Arellano Félix) es Baja California.

Sí, allá donde hizo su carrera política –y su patrimonio- el actual secretario de Gobierno del estado de Veracruz, Éric Cisneros, quien fue acusado en una videograbación y en cartulinas dejadas junto a varios cadáveres, de ser el responsable de la incursión del cártel de Sinaloa en el estado de Veracruz, en especial desde el centro hacia el sur, de donde pretenden desplazar a las células del Cártel Jalisco Nueva Generación (los “cuatro letras”).

El gabinete de seguridad considera en el mismo peldaño de importancia al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que mantiene su operación principalmente en los estados de Jalisco, Nayarit, Colima, Michoacán, Guanajuato, Estado de México, Guerrero y Veracruz.

El CJNG se ha especializado, sobre todo, en el tráfico de drogas sintéticas, como el fentanilo, que elabora con precursores que recibe en los puertos de Colima y Michoacán, lo que explicaría la guerra violenta que se vive en dichas regiones, y recientemente se ha lanzado por el control de Zacatecas, lo que provocó que se disparara la violencia en esa entidad por la disputa del territorio con el Cártel del Golfo.

La influencia del Cártel del Golfo se ha extendido a Zacatecas, Aguascalientes y San Luis Potosí, donde es dominante, pero también mantienen el control parcial de Nuevo León, Tamaulipas, Oaxaca, Chiapas, Quintana Roo y Veracruz (en la zona norte).

La disputa del territorio veracruzano por parte de los grupos de la delincuencia organizada tiene ya varias décadas y suele estar ligada al beneplácito –o el combate frontal- de las autoridades locales.

En el siglo pasado, en la década de los 90, con la llegada de Patricio Chirinos al gobierno estatal (y, por lo tanto, con el control de los temas de seguridad del secretario de Gobierno, Miguel Ángel Yunes Linares) sentó sus reales en Veracruz el sonorense Jesús Albino Quintero Meraz, quien contaba con el patrocinio de Amado Carrillo Fuentes (“El Señor de los Cielos”, del Cártel de Juárez) y de Osiel Cárdenas Guillén (Cártel del Golfo).

El predominio de Quintero Meraz en Veracruz se prolongó hasta la administración de Miguel Alemán Velasco, aunque fue justo durante esa gestión –mayo del 2002- cuando finalmente fue capturado por elementos del Ejército Mexicano en una residencia ubicada a pocos metros del domicilio particular del propio Miguel Alemán, en el fraccionamiento Costa de Oro de Boca del Río.

Con la llegada de Fidel Herrera al gobierno de Veracruz (diciembre del 2004) inició la incursión violenta del nuevo cártel denominado “Los Zetas”.

En diversas investigaciones se hace referencia al apoyo financiero que habría prestado esa organización criminal (a través de Francisco Colorado Cessa, empresario que fue extraditado a Estados Unidos por sus nexos con ese grupo criminal y falleció en una prisión del estado de Texas) y dicho predominio se prolongó al menos hasta la mitad del gobierno de Javier Duarte, cuando inició la incursión de lo que en ese entonces se conocía como “los Jaliscos”.

Este grupo criminal trascendió al gobierno de Duarte y se fortaleció en el bienio de Yunes Linares, pero a partir del inicio del gobierno de Cuitláhuac García, se ha visto desplazado por grupos que representan al Cártel de Sinaloa.

Quizá sea una simple coincidencia que la incursión del Cártel de Sinaloa en Veracruz, se dé justo cuando el responsable del gabinete de seguridad es Éric Cisneros. Lo que se escucha en la videograbación y lo que se lee en los carteles arrojados junto a varios cadáveres, no puede ser tomado con mucha seriedad, toda vez que proviene –se supone- de criminales que pudieran estar interesados en socavar la confianza de la sociedad en sus autoridades.

Lo cierto es que la percepción que predomina a nivel nacional, es que el gobierno de López Obrador ha favorecido de manera especial al grupo criminal que se formó en Sinaloa, con acciones como el famoso “culiacanazo” (cuando ordenó que dejaran en libertad a Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo”) y el saludo a la madre de Joaquín Guzmán.

Lo que es innegable es que la llegada del 2022 fue la señal de arranque para una ofensiva criminal que hace muchos años no se veía en Veracruz.

Hace falta algo más que discursos huecos y la búsqueda de responsables entre “los gobiernos de antes”.

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Epílogo.

Alguien tendría que asesorar mejor al dirigente nacional del PAN, Marko Cortés. Cualquiera con sentido común le pudo haber advertido que no le convenía, desde ninguna óptica, enfrentarse al diputado veracruzano Juan Javier Gómez Cazarín, quien es considerado –en el ámbito de la política veracruzana- como un verdadero “fajador”. *** El legislador de Morena, por segundo Congreso local consecutivo presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), es por mucho el más férreo defensor del gobernador Cuitláhuac García. *** Marko Cortés le pidió a través de su cuenta de Twitter al gobernador Cuitláhuac García que deje de detener a opositores y que mejor vaya tras los generadores de violencia en la entidad: “En lugar de perseguir y detener a los opositores políticos, debería perseguir y detener a los delincuentes que están generando una terrible ola de violencia e inseguridad en Veracruz”, señaló. *** La respuesta no tardó por parte de Gómez Cazarín: “No seas cínico, las y los veracruzanos los echaron a ustedes de Veracruz precisamente por ser quienes protegían a los delincuentes. Nos deben la explicación de García Luna y de su candidato a líder estatal que resultó un pillo de siete suelas, entre muchos otros”, escribió. *** En la última semana de 2021, la curva epidémica de Covid-19 registró un incremento de 186 por ciento con respecto al periodo previo del 19 al 25 de diciembre, en lo que ya es una tendencia acelerada de contagios, de acuerdo con el reporte de la Secretaría de Salud (SSa). *** La dependencia informó que en las pasadas 24 horas se confirmaron 11 mil 599 casos de la enfermedad, con lo que el registro de afectados, corroborado con prueba de laboratorio subió a 4 millones 125 mil 388. *** Entre el sábado y domingo se sumaron 31 fallecimientos para un total de 300 mil 334 personas que han perdido la vida por complicaciones graves de Covid-19. *** Respecto al Plan de Vacunación, el sábado se aplicaron 480 mil 491 dosis. De 82 millones 407 mil 688 personas que han recibido alguna de las vacunas disponibles, 91 por ciento ya tiene el esquema completo.

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