Después de un año y medio de silencio, en la Pinacoteca Diego Rivera se escuchan pasos, exclamaciones de asombro, risas y cuchicheos de los asistentes que miran un cuadro. El motivo, un merecido homenaje al caricaturista xalapeño Helio Flores, quien demuestra que se puede ser profeta en su tierra.

En el lugar se han congregado aficionados del arte que estaban ansiosos de que se abran nuevamente las puertas de la cultura en Xalapa, también hay alumnos que buscan aprender algo de Flores. Pero entre todos, destaca Gloria Esperón, exdirectora de Divulgación Cultural de la UV y ex profesora de inglés de Helioflores, quien al oír de la muestra, desafío a la pandemia y acudió a constatar la prolija obra de su exalumno.

Es jueves 09 de septiembre, y los organizadores de la exposición han ofrecido a los medios de comunicación un previo por la exposición Homenaje a Helioflores, que consta de 300 piezas, organizadas de manera cronológica, y donde se registra la aguda mirada del caricaturista xalapeño sobre la política económica internacional, la pobreza, la necropolítica, y la guerra contra el narcotráfico.

La exposición abre con un guiño a Carlos Monsiváis, el fundador del Museo del Estanquillo en la Ciudad de México y cuya institución ideó la exposición. En la caricatura que abre la muestra, el escritor se ve sonriente, con los cabellos despeinados, y con una maleta en cada mano, se titula: humor perdido. Y esta fue la manera en que Helioflores se despidió del escritor el día de su muerte.

Con solo dar unos pasos, los visitantes podrán conocer los trazos de un Helioflores veinteañero, a través de una serie de caricaturas que publicó en el Diario de Xalapa, en la capital del estado. También una mesa de bocetos, y tres pinturas.

“Sus primeros trabajos fueron publicados en esta ciudad, aquí vemos los dibujos muy primarios de un Helioflores muy joven, que gana un concurso para publicar en el periódico”, relata Henoc de Santiago, director del Museo del Estanquillo y quien guía la visita.

Antes de empezar el recorrido, al dar un preámbulo de la exposición al lado de Sergio Rosete Xotlanihua, Subdirector de Artes y Patrimonio del Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC), De Santiago contó que esta exposición es posible “dada la cercanía del maestro Helio Flores con el fundador de nuestro museo, Carlos Monsivais, quien supo ver en él no solamente un dibujante magistral como lo podemos ver en la calidad de su trazo, sino aquella habilidad para retratar el momento político y social que se estaba presentando en ese instante”.

Helioflores es un caricaturista que critica la situación social, el momento político, tiene una gran delicadeza en el trato, ya que en algunos casos ni siquiera hace énfasis a un determinado personaje político o partido. Y aunque otras veces sí hay personajes, ustedes van a ver cómo está retratando, sobre todo, el momento social que se está dando”.

En palabras de Henoc de Santiago, director del Museo del Estanquillo, la cualidad más grande del monero es que es “coherente y honesto con su tiempo”.

En la exposición que abarca los dos pisos de la pinacoteca, continúa con algunas caricaturas publicadas en La Garrapata, el azote de los bueyes, una revista fundada por Helioflores junto con Rogelio Naranjo, Eduardo del Río.

Aquí Helio “trabajó como por unos 15 años, hablamos de una revista de crítica que tiene mucho impacto en su época (el gobierno de Díaz Ordaz y Luis Echeverría), y que era muestra de un trabajo magistral y de resistencia”, dice De Santiago.

Caminar por la Pinacoteca es un viaje a la mente creadora del caricaturista vivo más importante del país, desde sus primeros dibujos y bocetos, pasando por la revista “La garrapata”, los trazos para la revista “Por qué?”, haciendo escalas en su incursión en el cuento infantil y finalizando en las caras conocidas del sexenio de Peña Nieto.

Mientras se avanza en la exposición, se pueden ver obras, como: Dos caminos, donde se observa un hombre de espaldas, con las dos bolsas del pantalón vacías, observando un crucero que señala dos opciones: USA, discriminación o México desempleo. También, hay piezas como Nuestra democracia, donde se observa el rostro de una mujer, con ojos en forma de dos mapaches. Y otras como: Relaciones Peligrosas, donde se muestra un Carlos Salinas pequeño que le da sus dos manos a un hombre alto, de túnica religiosa y cabeza de planta carnívora.

Los cartones no sólo dan cuenta de la obra de un artista, sino que retratan el tránsito político y social que atravesó México desde mediados del siglo XX hasta la fecha. Los asistentes pueden entablar un diálogo sin palabras con el pasado, reconocer los rostros de Zedillo, Salinas de Gortari, AMLO, Vicente Fox, Felipe Calderón, Colosio Peña Nieto y tras el reconocimiento, también pueden elegir entre reír o llorar con las fortísimas imágenes del monero.

Si el visitante da unos pasos más, observará el cartón donde aparece un hombre de traje y zapatos lustrados -al parecer un burócrata- cubriendo la palabra “crisis” con papeles, que dicen: bla, bla, bla. Y cerca de este, observará otro en donde a un obrero le ajustan el cinturón hasta dejarlo casi sin respirar, se llama Ajuste. En ambos casos, emula cómo el discurso político prometen empatía, pero a la par sacrifica a los más pobres.

Estados Unidos tampoco se salva de la mirada de Flores, quien en varios cartones reflexiona sobre la política estadounidense y su intervencionismo disfrazado de “democracia”. En ese sentido, cualquier persona que conozca la famosa fotografía de “La niña de Napalm”, que muestra los horrores de la guerra de Vietnam la identificará en un cartón Nixomanías.

Las aventuras extravagantes de un monero llamado Helio Flores

Aunque la caricatura de Flores se ha centrado específicamente en la crítica política, también tiene espacio para la imaginación. Así lo demuestran los cartones pertenecientes a la serie El Hombre de Negro, un compendio de imágenes oníricas que los asistentes revisan con curiosidad intentando averiguar qué quería decir el caricaturista con las figuras oscuras pintadas en tinta china, la técnica favorita del monero.

La serie negra contrasta con los alegres y vibrantes coloridos de las imágenes originales del cuento “Aventuras extravagantes del infante Patatús”, una incursión del caricaturista en la literatura para niños, editado por la Secretaría de Educación Pública para integrar el acervo de las bibliotecas personales de los niños mexicanos en 1995.

En este momento del recorrido, todos los asistentes vuelven a su infancia, mientras observan con curiosidad y entre risas las aventuras del infante Patatús.

Henoc de Santiago asegura que uno podría pasarse todo el día mirando las obras del monero y probablemente tenga razón, en cualquier caso, si el público interesado quiere constatar por sí mismo, la exposición permanecerá hasta noviembre en la Pinacoteca, tiempo apenas suficiente para conocer los 60 años de trayectoria del heredero de Rius y Naranjo.

AVC

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