La librería Hyperión celebró su 12 aniversario. Ubicada en una calle céntrica de la ciudad Xalapa, esta librería «de barrio», resguarda 10 mil libros y casi 40 sellos editoriales, pero además se ha convertido en un lugar en donde cualquier lector confundido encontrará una guía amistosa y el lector experimentado sorpresas exquisitas que no hallará en ningún otro lugar.

AvcNoticias hizo una visita a esta librería, para platicar con su fundador Moisés Hernández Romero y el librero Jearim Fernández Sagrero, dos de las tres pieza ques sostienen Hyperión, siendo complementados por Claudia Bautista, que además coordina la Red de Librerías Independientes.

La libertad ante todo: origen del proyecto

Hyperion nació en 2009 en el centro cultural Tierra Luna. Su fundador Moisés Hernández recuerda que desde su origen tenían muy claro la línea que seguiría la librería: «tener sellos editoriales que en ese momento no llegaban a Xalapa, para no tener los mismos títulos o las mismas editoriales que otras librerías», sumando además libros sobre música y teatro, artes con gran tradición en la ciudad.

Aproximadamente en 2012 se mudaron a su actual casa en la Avenida Murillo Vidal y no han abandonado esta idea, que además está presente desde la decisión del nombre. Hernández Romeo comenta que se inspiraron en la novela «Hiperión o el Eremita de Grecia», del escritor alemán Friedrich Hölderlin, pues les gustaba el tema del regreso a la tierra natal, Xalapa en este caso, pero también el sentido estético que buscaron imprimirá espacio, más ante todo la libertad de elegir qué libros exhibir y cuáles no:

“Son los ejes que nos han marcado, sobre todo en el trabajo del libro, intentamos trabajar con editoriales que están definidas, que hay un buen trabajo de edición… y el poder de decisión que exhibir y que no, no nos vamos con las corrientes de ‘ vamos a exhibir ahora lo que es de momento’… el bestseller puede ayudarte con las ventas, pero no siempre, a nosotros nos han funcionado otros libros.»

La mejor librería: la diferencia es el servicio

Hernández Romero asegura con humildad que aunque varios clientes han expresado que Hyperion es la mejor que conocen, él responde que «cada librero y librería hace el esfuerzo de hacer un buen trabajo». En ese sentido, expone que esos elogios se deben a su gran diferenciador: la forma de tratar al cliente.

«La distinción es el trabajo que hacemos en conjunto Jearim y yo, cada una forma tiene de tratar, no es la cuestión de vender, es también informar, cuando uno se enfoca en informar al cliente en por qué le recomiendas una novela… no es sólo la idea de nada más despachar y eso creo que puede hacer una distinción. Lo que más me gusta de Hyperion es que no lo veo como un trabajo, como una librería forzada, atada a una editorial o a otra es una librería en que nos enfocamos más en el juego, en una parte más lúdica».

Por su parte, Jearim Fernández Sagrero explica que lo que más le llamó la atención del proyecto, al cual se integró hace dos años fue el esfuerzo por «tejer una comunidad y que la librería sea parte de esta comunidad que no lo vean como cliente sino como amigo, ahora sí que el barrio te respalda y la librería te respalda como lector*.

Fernández Sagrero reflexiona que en las grandes librerías la dinámica con los clientes es diferente, más que otra cosa estas librerías se sienten como almacenes enormes y se pierde la figura del librero que podría «llevar de la mano al lector, darle una buena recomendación y no solo lo que está pidiendo».

En Xalapa sí se lee

El fundador de Hyperion responde a la preocupación de ciertos sectores de la población respecto a la disminución de lectores, que «desde mi perspectiva, después de dos años de pandemia, veo el interés, a pesar de que no ha habido ferias lo veo y lo expresan muchos amigos clientes y eso habla de que es una sociedad que lee, quizá somos pocos para la población que es Xalapa».

Asimismo, reconoce que algunos padres de familia están haciendo esfuerzos por separar a sus hijos de los aparatos electrónicos y encaminarlos a otras actividades como la lectura, situación que ahora ya es hasta un tema de salud, pues como le dijo una amiga oftalmóloga, los niños enfrentan problemas de visión por pasar tanto tiempo frente a las pantallas entre las clases virtuales y su forma de entretenimiento.

Sobre este tema abundó Fernández Sagrero, quién tiene una formación como bibliotecólogo; comenta que este debate es similar al que ocurrió con el teatro cuando apareció el cine y se tenía que desapareciera y hoy en día ambos se mantienen como artes vivas, además añade:

«En México se lee muchísimo, todas esas estadísticas de que leen tres libros al año están totalmente sesgadas, porque realmente no están bien hechas. El problema es que es lo que se lee, se lee desde el libro rosa hasta el libro vaquero, que no está mal, aquí es donde entra un librero, llevar esas lecturas a un buen camino, no solamente a las lecturas comerciales o los bestsellers».

Fernández también considera que las plataformas de Streaming y otras formas de entretenimiento no son competencia de la literatura, sino «ganchitos que ayudan* y pone el ejemplo de la serie de Netflix «Gambito de dama», que motivó el interés de los espectadores en la novela en que está basada la historia, en el ajedrez y otras novelas que tratan estas temáticas.

Las librerías de barrio contra los monstruos comparativos

En 2018, como iniciativa de Claudia Bautista, Hyperion inició una labor tan titánica como su nombre mitológico: establecer una comunidad de pequeños libreros del país. Así nació la Red de Librerías Independientes,la cual tiene a la fecha 38 integrantes de lugares como Ciudad Juárez, Chiapas, Estado de México, Puebla y Morelos.

Hernández Romero explica que su principal inquietud «era dar con voz a estas librerías pequeñas», pues se encuentran en franca desventaja a comparación de grandes cadenas de librerías como Gandhi, Péndulo o el Sótano, las cuales «dictan las reglas del mercado» y una librería independiente difícilmente puede hacerle contrapeso en solitario.

Estas dificultades se observan en las preferencias de las editoriales por surtir a las librerías más grandes, descuentos especiales por grandes facturaciones, el cobro de fletes y devoluciones, lo que impide a las librerías pequeñas competir y tené ella mismos sellos; si bien la red sopita iniciativas para que las «reglas sean parejas para todos», no existen reglamentaciones, por lo que hay «un hueco muy fuerte con un árbitro que no lo hay y la pandemia sacó a relucir todas estas fricciones entre editoriales, distribuidores, librerías, y consorcios».

Libreros virtuales: pandemia y tecnología

Ambos libreros coinciden en que el mayor desafío durante la pandemia fue la migración hacia las plataformas digitales, pues tan acostumbrados como estaban al trato personal y directo, tuvieron que cerrar sus puertas relativamente y atender a puerta cerrada, bajo pedido. En ese sentido, el fundador reconoce que «no hubo mucha bonanza, pero nos hemos mantenido a flote, aunque el esfuerzo se ha redoblado mucho*.

Hernández Romero explica que las redes sociales jugaron un papel muy importante en estos esfuerzos, sobre todo Facebook y WhatsApp, que les permitieron mantener el contacto con los clientes y amigos, así como concretar ventas en Xalapa y el resto de la república a través de envíos a domicilio.

Por su parte, Fernández Sagrero dice que le fue difícil este salto «a mí no se me da mucho la tecnología y tuve que adaptarme a usarla… tuvimos que volvernos libreros virtuales, pero estábamos muy acostumbrados al trato directo, a la charla, que por medio de ella salen más libros adaptarnos… pero fue una dinámica interesante readaptarnos a este nuevo mundo».

Cuando pudieron reabrir sus puertas se enfrentaron a controlar el aforo de la librería, seguir las medidas de seguridad para cuidar a todos los visitantes, aunque se han topado con casos de clientes que se confían por estar vacunado y quieren ingresar sin cubrebocas, aunque ellos hacen valer el protocolo y recuerdan que en esta pandemia es vital «pensar en el otro».

Ambos libreros invitan a visitar la gran colección de autores, editoriales, «se van a llevar una grata sorpresa y seguro encontrarán algo que les guste», comenta Jearim Fernández. Por su parte, comenta Moisés Hernández «el mundo de la literatura es un mundo donde cabemos todos y aquellos que quieran empezar a leer se atrevan a venir a una librería y si no se encuentra con un buen librero, vengan a Hyperion que aquí lo encontrarán».

AVC

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