Los investigadores han realizado nuevos descubrimientos que sientan las bases para convertir hígados de donantes previamente inutilizables en trasplantables y evitar que miles de órganos donados se descarten cada año por motivos de calidad y funcionamiento del órgano. Los nuevos conocimientos sobre los motivos por los que estos órganos se consideran inutilizables y su funcionamiento durante la perfusión externa podrían ayudar a salvar vidas al aumentar en gran medida el número de trasplantes.

Después de extraer un hígado del cuerpo de un donante, se somete a un proceso conocido como perfusión, que hace fluir sangre o un sustituto de la sangre a través de los vasos sanguíneos del órgano para mantenerlos abiertos y activos antes de la cirugía de trasplante.

“Nuestros nuevos descubrimientos nos permitirán diseñar terapias que podrían utilizarse durante la perfusión externa para mejorar la calidad de los órganos, de modo que estos hígados puedan ser trasplantados en lugar de ser desechados –asegura la doctora Jennifer Sanders, del Hospital de Rhode Island, en Estados Unidos–. Esto podría aumentar potencialmente el número de hígados trasplantables en cientos o miles al año”.

El trabajo, presentado por Sanders en la reunión anual de la Sociedad Americana de Patología Investigativa durante la reunión virtual de Biología Experimental (EB) 2021, se llevó a cabo mediante una colaboración entre el Laboratorio de Preservación de Órganos del Centro de Ingeniería en Medicina y Cirugía del Hospital General de Massachusetts y el laboratorio de Sanders en el Departamento de Pediatría del Hospital de Rhode Island y la Universidad de Brown. El doctor Siavash Raigani, residente de cirugía del Hospital General de Massachusetts, y Anders Ohman, estudiante de posgrado de la Universidad de Brown/Hospital de Rhode Island, dirigieron el estudio.

En investigaciones anteriores se había estudiado la función de los hígados en animales como ratones o ratas, pero la nueva tecnología de perfusión mecánica que mantiene los hígados vivos durante más tiempo fuera del cuerpo permitió a los investigadores estudiar directamente los hígados humanos.

“Este es el primer estudio que examina de cerca la expresión genética y los mecanismos de respuesta en un grupo de hígados humanos sometidos a perfusión fuera del cuerpo humano –explica Sanders–. Se trata de un avance significativo porque nos permitirá traducir más rápidamente los resultados de nuestra investigación en tratamientos utilizables para los pacientes que esperan un trasplante de órganos”.

Para el nuevo estudio, los investigadores perfundieron 12 hígados humanos con oxígeno, sangre y nutrientes mediante un dispositivo de perfusión externa que imita la circulación del cuerpo humano. A continuación, compararon los hígados de donantes con enfermedad del hígado graso con los que no la padecían.

“Cuando examinamos las diferencias en la expresión génica durante la perfusión, descubrimos que ambos tipos de hígado tenían respuestas similares –señala Sanders–. Esto fue inesperado, ya que la opinión predominante es que los hígados grasos se comportan de forma diferente a los no grasos”.

Los investigadores también descubrieron que la perfusión fuera del cuerpo introducía lesiones en los hígados que activaban mecanismos de autorreparación que permitían al hígado curarse y seguir funcionando.

Basándose en sus conclusiones, los investigadores están probando un tratamiento farmacológico experimental para ver si puede utilizarse durante la perfusión externa para mejorar la función y la calidad de los hígados rechazados inicialmente para el trasplante. Si la nueva terapia farmacológica tiene éxito en hígados que de otro modo serían desechados, los investigadores planean iniciar un ensayo clínico para probar la eficacia del fármaco en un entorno de trasplante.

infosalus.com

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