Visiblemente desencajado, sin mucho margen de movimiento para lanzar excusas, y justo antes de entrar a “la manañera”, AMLO se reunió con Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum; ahí, sin mucho preámbulo, les dijo que uno de los dos había perdido la oportunidad de ser candidato para el 2024, y que en las próximas semanas les avisaría quién era el sacrificado.

La tragedia ocurrida con la línea 12 del Metro no podía entregar nada más “charales”, necesitaba cobrar “peces gordos”, y si bien es cierto meterlos a la cárcel no era opción (pues son amigos entrañables), la mejor ruta consistía en cortarle a uno de ellos (de manera veladamente pública), sus aspiraciones presidenciales.

Por eso las caras largas de Sheinbaum y Ebrard en la conferencia matutina del Presidente, pues además de la zozobra que humanamente pudieran sentir por lo ocurrido, el plan de los dos con miras hacia el 2024 había sufrido una fuerte abolladura. La tragedia en la línea 12 del Metro tenía la misma dureza que lo ocurrido en la guardería ABC.

Sin embargo, tomando como base lo que fuentes en Palacio Nacional me informan, no es necesario esperar semanas para conocer al “damnificado electoral por la tragedia de la línea 12”, AMLO lo tiene claro, y tanto Sheinbaum como Ebrard de antemano lo saben.

El Presidente decidió abandonar su idea de dejar a una mujer como candidata a sucederlo, pues en los últimos tiempos no encontraba a otra mejor perfilada que Sheinbaum, por encima de Tatiana Clouthier. Lo ocurrido en la línea 12 reacomodó las cosas, al grado que Ricardo Monreal es ahora la segunda opción, después de Marcelo Ebrard. La Jefa de Gobierno se fue al tercer escaño en la mente de AMLO.

Si bien es cierto el desplome de Sheinbaum no afecta en lo absoluto su amistad con el Presidente, “negocios son negocios; elecciones son elecciones”. Y a menos que en los meses por venir algo reviva a la candidata predilecta de AMLO, para el de Tabasco sólo habrá un aspirante a sucederlo: su amigo, Marcelo.

El compromiso de López Obrador con Ebrard es de la misma magnitud que el existente con Félix Salgado Macedonio, de ese tamaño, sin embargo, así como “de un día para otro” los bonos de Sheinbaum perdieron fuerza, cualquier tema mediático la reviviría, consideran en Palacio Nacional. AMLO sabe que hoy, más que nunca, podría caerse la continuidad de su proyecto hacia el 2024; es la primera vez que el Presidente observa a su “caballada flaca”, y eso lo tiene tenso, muy tenso.

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