Este año ha sido letal para el jazz, y no solo por los estragos que ha causado el virus SARS-CoV-2, antes de la pandemia inició el asolamiento, en enero murieron Claudio Roditi, el 18, y el 19, Jimmy Heath. El 10 de febrero, Lyle Mays. Marzo fue particularmente depredador, ya con la crisis sanitaria en activo murieron McCoy Tyner, el día 6; Marcelo Peralta, el10; Mike Longo, el 22; Manu Dibango, el 24; y Wallace Roney, el 31. En abril fueron tres, el día 1, Ellis Marsalis y Bucky Pizzarelli, y el 15, Lee Konitz. El 24 de mayo la maldición alcanzó a Jimmy Cobb y a Óscar «Zensei» González. Víctor Ruiz Pazos, el entrañable Vitillo, nos dejó el 8 de julio, y el español Pedro Iturralde, el 1 de noviembre. Seguramente hubo muchos más alrededor del mundo, pero yo solo tuve noticia de estos quince.

Como es habitual en esta columna, los despedimos con una décima

Quedaron quince vacíos,
quince amputaciones graves;
hay quince trinos sin aves,
quince caudales sin ríos,
quince paraísos baldíos.
Pero dejaron un haz
que ilumina más y más.
Lamentamos su partida
mas celebramos su vida
aquí y en el más ajazz.

 

 

 

 




https://youtu.be/_eRbNkEUkkk



https://youtu.be/H0pNM6eBe1A

 

 

 

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