A pesar de que Veracruz se mantiene en el cuarto lugar nacional de contagios y decesos a causa del virus, a partir de hoy estrenamos el semáforo naranja en la entidad. La decisión no deja de ser contradictoria porque 14 entidades del país se mantendrán en semáforo rojo o alerta máxima, a pesar de que sus cifras son mucho menores que las de nuestro estado.

El cambio en el semáforo epidemiológico sugiere una falsa percepción de que la pandemia se está controlando, o lo que es peor, que el riesgo haya disminuido. La realidad nos dice lo contrario: ayer falleció el alcalde de Coetzala, también murieron recientemente dos funcionarios del Ayuntamiento de Poza Rica; siguen los decesos entre el personal médico de los hospitales y las cifras de contagios no dejan de crecer.

La decisión no tiene ningún fundamento científico, sino que están utilizando el criterio más endeble de todos: la capacidad hospitalaria, es decir, la cantidad de camas disponibles que hay en los hospitales. Esto suena a un suicidio si consideramos que en efecto, muchos hospitales Covid aún tienen espacio para atender a pacientes, sin embargo, las salas de emergencia y la disposición de ventiladores están en el límite, según me han confirmado autoridades de salud.

El otro problema es la escasa realización de pruebas. Si no hay pruebas, no hay casos confirmados; si no hay casos confirmados, entonces no se hospitalizan o los decesos se atribuyen a otra causa. Miles de personas que se han contagiado prefieren intentar recuperarse en casa antes de ir a un hospital y morir sin volver a ver a sus familiares.

Esta es la razón por las que hay camas disponibles a pesar de que el número de contagios y decesos va en aumento. Los pacientes que llegan a los hospitales lo hacen en situaciones muy precarias, en muchos casos, sólo para morir. Entonces, si no se considera el número de contagios y fallecimientos como primer criterio para decidir el semáforo epidemiológico, la decisión tomada por el gobierno federal este sábado estaría enviando a miles de veracruzanos al matadero.

El juego de números que realiza el gobierno federal es un insulto a la inteligencia. Para justificar la modificación del semáforo, el desacreditado doctor López-Gatell asegura que la pandemia se está controlando y que hay una desaceleración en el número de contagios. Que pasamos de duplicar la pandemia cada tres días a duplicarla cada 10 días. Eso es falso, como aquí lo apuntamos la semana pasada.

Por ejemplo, el 1 de junio que marcó el inicio de la nueva normalidad, en el país había 90 mil 644 casos confirmados mientras que el número de decesos llegaba a 9 mil 930; los pacientes activos eran 16 mil 962. Ayer las cifras oficiales nos dicen que los casos positivos son 216 mil 852, las muertes suman 26 mil 648 y los casos positivos alcanzan los 25 mil 558.

Esto quiere decir que en menos de un mes, las muertes prácticamente se triplicaron, los contagios crecieron dos veces y medio, y el número de pacientes activos está en su nivel más alto desde el inicio de la pandemia.

Para lo mismo en Veracruz. Hace un mes, los casos positivos alcanzaron los 3 mil 717 pacientes; y se registran 538 defunciones. Teníamos un promedio de 90 casos al día y diez defunciones. En la nueva normalidad, ayer llegamos a 9 mil 805 casos positivos y mil 508 decesos. En un mes triplicamos las cifras de los tres meses previos.

Si bien la decisión de poner a Veracruz en color naranja ha sido del gobierno federal, en Veracruz se ha establecido un semáforo epidemiológico que reconoce microrregiones, algunas de las cuales permanecerán en rojo como es el caso de Veracruz, Coatzacoalcos, Poza Rica o Xalapa, donde se encuentra el epicentro de contagios.

Hasta ayer domingo, Veracruz mantenía 79 municipios en color rojo (riesgo “máximo”); 115 municipios en color naranja o riesgo “alto”, y 18 municipios en color amarillo o riesgo “medio”. De hecho, aunque hay municipios que aún no registran casos de Covid, ya se encuentran en semáforo amarillo. En Coetzala, por ejemplo, donde ayer falleció su presidente municipal, sólo se han registrado 3 casos.

La necesidad de generar ingresos y el hastío de los veracruzanos los lanzará a la calle. De hecho, en la mayoría de las ciudades no esperaron al semáforo naranja para retomar sus actividades. Esto a consecuencia de que no encontraron apoyos oficiales para salvar a sus negocios y empresas. Es previsible que en Veracruz se observe un repunte en la tendencia a pesar de que esta no ha dejado de crecer.

Pos desgracia, estamos por ver lo peor, aunque las camas de los hospitales sigan vacías.

Las del estribo…

  1. La visita de López Obrador a Washington tendrá un costo político altísimo. Las vejaciones sufridas por los mexicanos migrantes y la sumisión de la 4T a ante Donald Trump marcará una la primera gira del Presidente al extranjero para apoyar la campaña de quien según las encuestas, será el candidato perdedor. AMLO no tiene nada que ganar y el país tiene mucho que perder, por eso hasta los de casa están apanicados.
  2. La lucha de las farmacéuticas sigue. El Senado aprobó anoche un periodo extraordinario para este lunes y martes en el que se discutirá un paquete de reformar para dar vigencia a la entrada del T-MEC, entre ellos, el tema de las patentes de medicamentos. Detrás del dictamen está la lucha entre las farmacéuticas aliadas y los laboratorios genéricos ligados al Partido Verde.

 

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