El individuo es la suma de las múltiples personalidades que él construye, con origen en los núcleos en que se desarrolla, difícilmente se liberan o se invierten estás personalidades que mostramos. Estos comportamientos, se deben en gran parte a nuestras inhibiciones, que determinan el carácter, que es el escudo que protege lo que somos en realidad; una envoltura social destinada a los intercambios, formada y normada por los códigos del establishment, individuos funcionales en los tiempos de tranquilidad social; pero, es en caso de agresión, y por lo general, sólo en ese caso, cuando nos volvemos lo que somos; cuando estamos en riesgo o peligro, revelamos en un instante lo que nos preocupamos tanto en esconder.

Me he preguntado desde la infancia al leer y ver fotografías en unos de los catorce tomos de la Nueva Enciclopedia Temática, el por qué el pueblo judío, permitió le asesinara el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial, en los campos de concentración, sin defenderse, sin organizarse. Miles eran ellos, millones, en los trenes y los campos; les resguardaban una cantidad ínfima de soldados nazis y ucranianos en comparación de la cantidad que eran ellos. Los prisioneros judíos que llegaban a los campos de concentración, eran tratados con “amabilidad”, los alemanes ponían música de vals en los altavoces, y un militar al mando, les dirigía un discurso de “bienvenida”, de “protección”, en donde les decían que para protegerlos, pasarían a una ducha, en donde serían desinfectados, para que se pusieran cómodos y no se contagiaran del tifus. Esto desde luego, era mentira, fue el discurso, tratamiento psicológico para darles “confianza”. Los judíos que se encontraban ya prisioneros, dentro de los campos, sabían la realidad que no se atrevían a delatar o avisarles a los que llegaban, ante el terror de ser torturados y, lo menos asesinados; sólo unos cuantos se rebelaban; el miedo y el espanto sometía a la mayoría, les paralizaba el terror instalado en su sistema cerebral, se delataba éste psicológicamente, controlados y dominados por el miedo, no se atrevían a defenderse, hasta que al final también eran ejecutados.

Estas personalidades que habitan al individuo; del miedo, del terror, de la sumisión, les deja vejarse; así se comporta la gran mayoría  de los trabajadores de salud, poniéndose en riesgo el personal todo del sistema hospitalario en México, y las unidades médicas, en donde algo semejante a los campos de concentración sucede, esperan ser contagiados, contagiar a sus cercanos con el SARS CoV-2, por la falta de equipos de protección adecuado y suficiente; sumisos, atemorizados, guardan silencio y no se atreven a rebelarse.

Lo mismo sucede con la población, pocos se inconforman de la falta de una estrategia adecuada que impacte favorablemente el control de la pandemia.

Entre tanto, personal del Cecan y del Hospital Luis F. Nachón, y de los mal llamados Centros de Salud, callados, sumisos, con miedo permiten que se les torture, esperando su ejecución por contagio.

 

Sintácticas

De Martin Heidegger, filósofo alemán:

El estado de ánimo se puede deber a una melodía de sentimientos, que aflore por casualidad o causalidad…y que sólo sirvan o funcionen al corresponder de acompañamiento.

Del filósofo canadiense Jean Grondin:

Los diferentes estados de ánimo del pensar, por un lado se oponen a la duda y la desesperación, y por otro lado, la obsesión ciega, por principios no sometidos a examen.

De Julio Cortázar, en su psicoanálisis:

Sólo hay una forma de matar a los monstruos…Aceptarlos.

De Paul Gauguin a Vincent van Gogh, en Arles, cuando le acusaban de loco:

¡Vincent!…No puedo seguir viviendo en éste pueblo, tengo que estar entre otra clase de gente por ahora…Esto no me gusta…Estás rodeado de gente zafia, perversa e ignorante… ¡Me voy a París!

En una nota del diario El País, junio 25, 2020:

A las siete de la mañana del pasado 8 de junio, Mata Mua, una de las obras más famosas de Paul Gauguin, propiedad de Carmen Cervera, valuada en más de 40 millones de euros, fue trasladada del Museo Thyssen-Bornemisza, de Madrid, con fuerte dispositivo de seguridad en vehículos blindados, a un lugar desconocido.

Jean Sibelius. Symphony No. 5. Lahti Symphony Orchestra. Conductor Jukka-Pekka Saraste:

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