“El partido que más debe preocupar a la 4T es MORENA” El Universal

Las circunstancias van empujando al presidente Andrés Manuel López Obrador y a sus compañeros de aventura política, a una eventual alianza con el PRI para poder garantizar, en las elecciones del 2021, mayoría en el Congreso y, con ello, continuar con su proyecto político, cuando menos hasta terminar el sexenio.

Esto a los simpatizantes (fans) de AMLO, a quien ven como un líder de izquierda decidido a cambiar al país para darle un nuevo rumbo con igualdad social, no les hace ninguna gracia, es como dice Porfirio Muñoz Ledo, equivale a dar un salto hacia atrás cuando menos de treinta años, sin embargo, dentro del esquema pragmático del político tabasqueño lo más importante es mantenerse en el poder y pasar a la historia como el político que echó del poder a los mafiosos del PAN y del PRI con un partido nuevo tras 18 años de lucha, a ras de piso.

El asunto es que como López Obrador no tuvo la visión de estadista que se requiere para manejar un país como México, no fue capaz de formar un equipo de colaboradores eficientes que le ayudaran a resolver los grandes y graves problemas que enfrenta el país, y además abrió frentes por todas partes en vez de sumar todas las fuerzas políticas en torno a su gobierno. Al llegar a este tiempo se da cuenta que el partido político que fundó para brincar a la silla presidencial no existe, lo que hay son diversos grupos de carroñeros que ven en ese partido la oportunidad para brincar a importantes cargos públicos, incluso, a la candidatura presidencial en 2024 y, entonces, todo es un desorden. Están los morenos como cuando AMLO decidió abandonar el PRD por las tribus que se formaron al interior del partido del sol azteca que impidieron la unidad en torno a un proyecto político.

A lo anterior hay que sumar que los empresarios mexicanos, los que históricamente han financiado los grandes proyectos políticos, los tiene en contra porque los combatió, los humilló con calificativos que nunca se habían escuchado, los menospreció y son los que generan el empleo que el país requiere y se los echó encima; salvo Salinas Pliego y Carlos Slim, los demás son adversarios perseguidos fiscalmente por el gobierno de AMLO. A la Iglesia católica, uno de los más sólidos poderes fácticos de México, a los que se debe tomar en cuenta y respetar, López Obrador la hizo a un lado, dio preferencia a los evangélicos de la Luz del Mundo, apoyó propuestas que supone son populares como la unión entre personas del mismo sexo, la legalización del aborto y la adopción de menores para parejas del mismo sexo, con lo que enfrentó abiertamente al clero.

Su lucha contra los medios de comunicación, a los que tasó parejo como “chayoteros”, y trató de combatir, sin éxito, desmintiendo publicaciones, tratando de poner su verdad por encima de trabajos periodísticos serios, de investigación, hizo que todos, excepción de La Jornada, se unieran en un solo objetivo: hacer énfasis en los errores del mandatario que es aficionado a cometerlos a cada rato.

Total que el capital político con el que inició su gobierno, nunca antes visto, se fue derrumbando y se va por el precipicio en la medida en que la pandemia del COVID-19 cobra más vidas y afecta a un mayor número de mexicanos en la ignorancia, que siguen el ejemplo de López Obrador de no usar cubrebocas, de salir a la calle como si el contagio no estuviera ahí presente. Los miles de muertos que deje la pandemia del coronavirus van a la cuenta de la irresponsabilidad de un gobierno que encabeza AMLO.

Para rematar el proyecto de la 4T, su programa estelar, el más rentable electoralmente, que es la asistencia social, regalar dinero a los que no quieren trabajar o a los que ya no pueden, a cambio de tener esos votos cautivos, ha sido un fracaso porque los encargados de entregar los “apoyos” se han quedado con el dinero defraudando al ciudadano que ha esperado, desde que arrancó el presente gobierno, que le entreguen la lana que le prometieron.

Pacto con el PRI, más sólido que nunca

Y siendo un político inteligente, forjado en los drenajes de la administración pública priista, AMLO sabe muy bien en qué consiste el ejercicio de la política mexicana. En su campaña, con los datos que tenía, supo que la tercera era la vencida, que esta la ganaría pasando por encima de quien se le pusiera enfrente. Esto también lo supieron a tiempo los priistas en el poder, encabezados por Enrique Peña Nieto, y tomaron la mejor decisión para ellos: apoyar a López Obrador para que llegara a la meta.

Lo primero que hicieron fue parar en seco al panista Ricardo Anaya Cortés, el más cercano competidor de López Obrador, quien traía como aliados a Dante Delgado Rannauro con su creciente Movimiento Ciudadano, y a lo que quedaba del PRD que, como fuera, le sumaba votos. Unas bodegas que Anaya cuya procedencia no pudo comprobar o que no incluyó en sus bienes, fue el pretexto para que el priismo de Enrique Peña lo dejara fuera de la contienda, con la amenaza de encarcelarlo y convertirlo en delincuente.

Las leyendas urbanas comentan que la campaña de AMLO fue financiada por priistas quienes de esa forma le compraron impunidad y que incluso para la elección, un día antes, movilizaron fuertes contingentes en todo el país para que acudieran a votar a favor de AMLO. El pacto fue facilitarle la llegada a cambio de impunidad, por eso es que la 4T o el gobierno de AMLO no se ha atrevido a tocar, ni con el pétalo de una rosa, a Enrique Peña Nieto y compañía, es más, dentro de la vacilada esa de la BOA, López Obrador no incluyó a ningún priista, son sus aliados, son sus amigos y serán, en la próxima elección, los que le ayudarán a ganar mayoría en el Congreso que es indispensable para que se mantenga en el poder.

López Obrador tiene agarrado de los bajos al dirigente nacional del PRI, el político campechano Alejandro Moreno “Alito”, cuyo expediente de corruptelas y atrocidades está en manos de la Fiscalía General de la República, listo por si se ofrece, lo más impresentable del priismo, los corruptos que hundieron al partido, como los veracruzanos Erick Lagos Hernández, Fidel Herrera Beltrán, Jorge Carvallo Delfín, Juan Manuel del Castillo, Javier Duarte de Ochoa, quien obtendrá su libertad en diciembre, y otros muchos más trabajan para Morena porque saben, y se los han dicho, que solo así tendrán impunidad, alentando el voto de sus conocidos y pupilos a favor de los candidatos que Morena proponga en la próxima elección, sobre todo para los candidatos a diputados federales.

AMLO, con tal de mantenerse en el poder, es capaz de aliarse con el Diablo y como no cuenta con operadores políticos del calibre del viejo PRI, recurre a ellos, ya tiene al Partido Verde Ecologista de su lado y al PT, cerrará con broche de oro con Miguel Ángel Osorio Chong, Manlio Fabio Beltrones, Carlos Romero Deschamps, y todos los miembros de la vieja clase corrupta de México que se sumarán a su proyecto, el cual ya ven los priistas como la forma más rápida de retornar al poder, total, ya vieron que López Obrador no tiene madera de dictador, los que le rodean son cartuchos quemados, ignorantes o ambiciosos que quieren sentir lo que es el poder.

¿Qué esto no es posible?… nos vemos, si la pandemia nos lo permite, en enero. El regreso del PRI ayudado por AMLO.

Nueve gobernadores contra AMLO

Contra quienes aseguran que el presidente López Obrador y su partido MORENA caminan solos por la república sin nadie que represente un contrapeso, tenemos que decirles que ya hay nueve gobernadores que están emplazando al gobierno federal para que sea más equitativo en los convenios fiscales.

Se trata de los gobernadores de Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua, Nuevo León, Michoacán,  Colima,  Guanajuato y Jalisco. Ni un solo priista.

El asunto es que hay entidades de la república, como Nuevo León, que entregan al gobierno federal más de 456 mil millones en impuestos, y Hacienda les regresa 120 mil como partida presupuestal, es decir, les dan una mínima parte de lo que aportan y con esa disparidad no están dispuestos a seguir, o se equilibran las aportaciones o suspenden las entregas.

No es cualquier cosa, Andrés Manuel López Obrador tiene ahí un fuerte problema que no va a poder resolver con un chascarrillo, con una gracejada, con una ocurrencia y menos con una ofensa como las que está acostumbrado a lanzar contra los que no están de acuerdo con él. Se va a trabar con  quien puede ser el candidato de una alianza del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, a la Presidencia de la República… Ni jaladas ni ocurrencias ni nada por el estilo, AMLO no cuenta con cuadros nuevos, capaces, como los que el país necesita para salir de hoyo en el que está metido y un Marcelo Ebrad, el del Rolex de 350 mil pesos, no tendrá los suficientes arrestos para levantar a Morena, con todo y la alianza del PVEM, el PRI y el PT.

Reflexión

Como dijo AMLO que los secuestradores solo agreden a los millonarios, a los que tienen, Erick Lagos que procede de inmediato a vender, a precio de regalo, todas sus propiedades (la colonia Salud completita) a Mario Tejeda, comunicando a sus “amigos” los delincuentes que él ya no es secuestrable, que en la cuenca del Papaloapan hay uno que no sabe dónde meter tanto efectivo y las escrituras de muchas propiedades.

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