En esta tercera parte de la conversación, Guillermo Barrón habla de su retorno a México, de la grabación de su disco y de su segunda estancia en Xalapa, esta vez como docente de JazzUV.

Return, but not forever

Me gradué del conservatorio y me regresé a México, tenía planeado estar un tiempo en México y moverme a otro lado, no sabía si a estudiar o a seguir tocando. Dije en algún momento que no tarde tanto, me voy a mover, pero quiero estar un rato aquí en mi tierra, hacer algunas cosas, dar clases y planear mi disco.
Esto fue a mediados del 2012; estuve haciendo varias cosas: empecé a planear mi disco, empecé a dar clases en el Centro de las Artes de San Luis Potosí, regresé a tocar con el grupo Huazzteco de Samuel [Martínez Herrera], hicimos el tercer disco de este grupo —se llama Yankuilistli.

¿Cuál es la prisa?

Escribí unos temas aparte de los que ya había hecho en Puerto Rico y el resultado fue un disco de ocho temas, cinco temas míos y tres arreglos de standards: Solar, Oleo y A Child Is Born, adapté el arreglo de big band a formato de sexteto.
El disco se llama ¿Cuál es la prisa?, están Samuel en el piano, Vladimir [Coronel] en la batería, el bajista Ricardo Vega, de San Luis Potosí; Alejandro Rivera, un tremendo guitarrista de Aguascalientes; Arturo Caraza en el sax alto.
Hice el disco en un estudio que está en el municipio de Galindo, Querétaro. Yo grabé percusión mayormente y en un tema grabé la batería, este tema se llama Reflexiones bajo la lluvia, es el único tema que grabé a cuarteto: Samuel está en el piano, Alex, en la guitarra; Ricardo Vega en el contrabajo y yo en la batería.
En este disco trato de buscar ese sonido del latin jazz más contemporáneo con diferentes influencias, inclusive hay un tema que mezclo con influencias del flamenco, también trato de funcionar algo de bomba puertorriqueña algo del latin jazz afrocubano, algo afromexicano; toco algo de batá, creo que está variado. Quiero retomar ese proyecto con otros temas aquí en Nueva York, tenía pensado armar una banda y hacer otra producción pero se vino la contigencia, ya que pase todo esto y todo se normalice, regreso a eso.
Le puse ¿Cuál es la prisa? porque mi papá decía mucho ese dicho y fue un homenaje a él, básicamente
En el disco hay un tema que le dedico a mi mamá, se llama Siete para Laura, y el tema ¿Cuál es la prisa? es el que le dedico a mi papá y decidí ponerle ese nombre al disco en homenaje a él por todo lo que me enseñó, lo que me inculcó, lo que me apoyó y por su amor a la música. Mi papá era un señor muy tranquilo, todo lo preparaba con mucho tiempo, nunca andaba corriendo, nunca estaba estresado y si veía que algún familiar —mi mamá o mi hermana— andaba con prisa y corriendo de un lado para otro, le decía tranquilo, o tranquila, ¿cuál es la prisa?, todo va a estar bien, no vas a resolver nada estresándote, tómalo con calma; por eso se llama así el tema y el disco.

Bendita tierra

Después me fui con mi esposa a España a estudiar flamenco, mi esposa es bailaora de flamenco, entonces nos fuimos dos meses a convivir con la gente de allá, a ver cómo se respira, cómo se come, cómo hace la gente el flamenco allá; así como he estado en Cuba viendo la tradición, era importante ir a España para ver cómo se hace esa música que es las que más me han influenciado y que más aplico a lo que hago. Fue un viaje muy padre porque pude convivir con músicos de jazz y de la música latina de allá, no fui a tocar, solo fui a ver y a estudiar, pero conocí a Alain Pérez, iba a sus jam y me subía a tocar, compartía con él. Estuve tomando clases con el maestro Ramón Porrina, ya lo conocía desde México pero lo fui a ver allá. También tomé clases con su hermano Sabú, que tocó un tiempo con el Cigala. También tomé clases con José Manuel Ruiz Motos «el Bandolero». Vi muchos shows, escuché mucha música, mucho flamenco, fue muy buena experiencia.

JazzUV

Regresé a México, estuve otro cuatrimestre en el Centro de las Artes y en julio o agosto del 2013 me fui a JazzUV porque Arturo Caraza me recomendó con Jordi Albert, que en ese tiempo era el director. También tuve el apoyo de Tonatiuh [Vázquez Vilchis] —que estaba dando clases ahí pero estaba por irse a estudiar a New Jersey— y me invitaron a formar parte del equipo. estuve solamente un año en Xalapa
En JazzUV, estuve dando clases de percusión, también di algunas clases de batería, de teoría y de ensamble. La convivencia con los maestros siempre fue muy enriquecedora y siempre fue una constante retroalimentación con todos ellos.
Algo muy bueno que me pasó fue que participé en el Festival JazzUV —ese memorable festival al que siempre han llevado gente de mucho renombre—. Me tocó la edición del 2013 y me tocó participar de diferentes maneras, siempre tratando de apoyar en lo que se pudiera, prestando instrumentos, llevando la batería, apoyando con la cuestión de los artistas, viendo si había que ir por alguien al aeropuerto, todo esto. También estuve tocando en el festival, tuve la oportunidad de presentar el disco ¿Cuál es la prisa?, lo presenté con el guitarrista Bruno Esteban, estuvo Óscar Terán en el bajo, Alonso Blanco en el piano, Vladimir Coronel en la batería, Arturo Caraza en el saxofón y yo en las percusiones. En ese festival también toqué con el grupo de Rafa Alcalá, armó un cuarteto con Melissa Aldana, Pablo Menares y conmigo. También toqué con Emiliano Coronel en ese festival. Fue muy intenso, siempre pasan muchas cosas en esos festivales, pero es algo muy padre, muy memorable.
También presenté mi música estando en Xalapa, Édgar Dorantes era el programador del Cessac [Centro de superación y servicios académicos y culturales. A.C.] y me invitó. También tuve oportunidad de tocar en La Tasca. Alguna vez, Vladimir armó un proyecto y me invitó a tocar. También tuve la dicha de tocar con Osmany Paredes, Renato Domínguez me invitó, también tocó un bajista de Tijuana que se llama Alex. Paquito Cruz y su hermano, Federico Cruz, hicieron un proyecto de flamenco-jazz y me invitaron. Estaban las bailaoras Cecilia Gómez y Lorena Ortega, y Edén Soria estaba cantando. El proyecto se llamaba Alhambra Flamenco, hicimos varias cosas en Xalapa, estuvimos en Jazzatlán, fuimos al DF. Fue muy bonito tocar con todos ellos.
Nada más estuve un año en Xalapa, fue una estancia corta pero tuvo muy buenos momentos. Decidí venirme a Nueva York porque me di cuenta de que no quería estar dando clases solamente, quería estar más activo en la escena pero la escuela me absorbía mucho, entonces dije ahorita que todavía tengo edad, mejor me voy a otro lugar.
Como te comentaba, Felipe y Karina ya estaban en Nueva York y me decían mucho vente para acá, aprovecha, te puede ir bien. Nada es seguro porque nadie tiene la vida asegurada, no vas a saber si te va a ir bien o mal hasta que estés en el lugar, entonces dije no pasa nada si lo intento. Mi esposa me apoyó, regresamos a San Luis como unos tres o cuatro meses para dejar las cosas, arreglar algunos asuntos y dije pues ahora sí, vámonos a probar suerte a Nueva York. Tenía algunas chambas: Tonatiuh ya estaba estudiando en New Jersey, en William Paterson, y me invitó a tocar en su recital. Felipe Fournier ya me había conseguido algunas. Le dije a Rudyck Vidal que venía para acá y ya me tenía como dos huesos. Las cosas se iban acomodando pero no tenía nada que me fuera asegurar mi vida acá, ni siquiera para un mes de renta, era irse la aventura.

 

(CONTINÚA)

 

PRIMERA PARTE: La luz que iluminó todo mi ser
SEGUNDA PARTE: De la ciudad de las flores a la perla de los mares
CUARTA PARTE: Luces de Nueva York

 




 

 

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