Dedico este artículo a mi hijo Juan Carlos

quien cumple años en estos próximos días.

Los que me conocen saben que mi vida está rodeada de músicos. Además mi ciudad Xalapa es un lugar lleno de personas dedicadas al arte y a la música. Xalapa, capital de Veracruz, es quizá una de las ciudades con mayor número de eventos culturales, artistas y músicos per cápita. Su vida cultural y artística es enorme y vibrante.

En este mismo medio, Luis Barria ha documentado de manera magistral, con un conocimiento admirable y enciclopédico la obra y trabajo de muchos artistas, sobre todo jazzistas, y ha dado voz y palabra a muchos de los músicos que viven, trabajan o han venido a Xalapa. Su columna “El Jazz bajo la manga” https://formato7.com/author/lbarria/ , es un retrato y reflejo de la vida cultural y de la riqueza musical de cientos de músicos que pasan por nuestra ciudad y nuestro estado.

Igualmente Xalapa y otros ciudades de Veracruz, se han vuelto semilleros del renacimiento y rescate del son jarocho tradicional, al igual que espacios para la transmisión del son huasteco. Aquí tenemos espacios y personas que se han dedicado a conservar y promover nuestra tradición musical veracruzana como “Culturama” con Tere Osorio a la cabeza o “La Casa de Nadie” donde pasan muchos jóvenes y personas a seguir expandiendo esta cultura del son. También espacios como “Tierra Luna”, el “CAUZ”, “La Brújula”, y “La Culpa”, que han sido sensibles, abiertos y verdaderos aliados de los músicos en Xalapa y Coatepec.

Ejemplos de todos este talento que por el momento está parado son jóvenes músicos y jazzistas como mi hijo Juan Carlos, quien está por titularse de su licenciatura en la Escuela de Jazz de la UV, con el Bajo eléctrico como instrumento, y quien tenía conciertos, tocadas, “huesos”, dos o tres veces por semana, al igual de grandes jazzistas como Tavo Bureau, Alonso Blanco, Paquito Cruz, y muchos más.

Seguramente se me escapará mencionar a muchos músicos que enriquecen y agrandan la vida cultural de Xalapa y Coatepec, pero estos son algunos de los mejores: coros profesionales como “Vox Populi” de Julio Morales, “Nawi” de Lucía, Valentina, Ana Pau, Santiago y Luís, alumnos también de JazzUV; o voces y grupos extraordinarios que admiro como Paty Ivison, Stephanie Delgado, Gabriela Moncayo,  Samantha Mora, Jatziri Gallegos, Messe Merari; igualmente Ramón Gutiérrez y Son de Madera, Eloy Zúñiga con La Manta y Tlacuatzin, o La Calandria de Arancha Peláez, Alejandra Paniagua y Raymundo Pavón; también Ik’Balam, y desde luego Macuiles de Emilio Bozzano y el mismísimo Mr. Kenny con Soflama.

El confinamiento por la pandemia de Covid19, le ha pegado directo al corazón de Xalapa, a sus artistas. Cientos, si no es que miles, de artistas y músicos han visto sus actividades y sus ingresos cancelarse de un día para otro. Sin embargo, hay un grupo dentro de ellos a los que quizá el impacto emocional y físico es aún mayor y de mucho más afectación. Me refiero a los cantantes y también a quienes tocan instrumentos de viento, a los coros y a las orquestas sinfónicas.

En varios medios internacionales se ha venido documentando en las últimas semanas una situación muy difícil para quienes cantan o tocan una trompeta u otro aliento. Dejo aquí algunos de ellos: https://www.pressherald.com/2020/05/09/choirs-may-have-to-remain-silent-long-after-society-reopens/ y https://www.esmarmusic.com/estimacion-riesgo-infeccion-coronavirus-ambito-musica/.

Patricia Ivison @patyivison me ha mostrado la importancia de la voz y el canto en la emocionalidad de una persona. Ella misma ha venido diciendo, escribiendo y demostrando con su práctica, la gran trascendencia, fuerza y poder que tiene buscar, encontrar y descubrir la propia voz y el propio canto en una persona y en uno mismo, y lo poderoso que ello puede ser en la vida y emocionalidad de cualquiera.

Paty ha descrito en varias ocasiones lo emotivo, sorpresivo y liberador que es cuando alguien descubre su posibilidad de cantar y su voz. Por eso entiendo y trato de llegar a ponerme en el lugar de alguien que canta o toca, la tristeza y el gran impacto emocional que esta enfermedad y sus consecuencias puede llegar a tener en la vida de cantantes como Paty, porque el canto, su voz, su cuerpo, son su instrumento. Este trabajo con la voz y con procesos de conocimiento y transformación personal lo está haciendo en coros infantiles como los que promueve el Ayuntamiento de Xalapa en los centros comunitarios o coros como “Jimbre” en “Casa de Nadie”.

Los músicos no sólo se han quedado sin trabajo, sin ingresos, sin actividad, se han quedado también sin parte de su esencia. Xalapa se ha quedado por ello también sin parte de su esencia. Pero en el caso de los músicos y de los coros esta situación se vuelve más trágica y dolorosa porque este virus afecta a las partes del cuerpo que tienen que ver con su instrumento: la garganta y los pulmones. Y afecta por lo tanto la práctica, la enseñanza y los ensayos porque se hacen en espacios cerrados utilizando la respiración, la inhalación y la exhalación de manera poderosa, haciendo que los aerosoles sean de mayor alcance.

Para los músicos, los cantantes, los coros, las orquestas sinfónicas el regreso a la normalidad es urgente y quizá vital, pero paradójicamente serán muy posiblemente los que más tarde se reincorporen.

Por lo pronto, aunque también paradójicamente, ha surgido de este confinamiento y cuarentena la proliferación de conciertos en línea que los músicos nos están regalando cada quien desde su casa, y que ahora, con las tecnologías de comunicación y del internet, así como de las redes sociales, podemos disfrutar. Y tal es el caso de este emotivo y especial canto del Coro de la Universidad Veracruzana, que nos han regalado y que nos recuerda al mismo tiempo la ausencia y la presencia de la música y del canto en nuestras vidas y en medio de esta crisis: https://www.facebook.com/DifusionCulturalUV/videos/667013724139079 cantando Ave Verum de Philip DW Stopford, transmitido por la Dirección General de Difusión Cultural de la UV. Les invito a que entren a esta liga y escuchen, y lloren con estas voces que les llenarán sus corazones como verdadera vacuna para este momento.

Urge que todos estos artistas tengan ingresos y apoyos, pero urge más que vuelvan a cantar, a tocar y a llenar los espacios artísticos y culturales de Xalapa y Coatepec. No sólo ellos y ellas necesitan eso, todos los necesitamos, la sociedad, los seres humanos, los necesitamos, necesitamos la música y necesitamos a los músicos, como el canto que dice Paty que ella necesita, nosotros necesitamos su canto y sus conciertos. Xalapa y Veracruz los necesitan.