Para superar las crisis económicas, sanitarias, actuales y futuras, se tendrá que manifestar la solidaridad entre naciones, empresas y personas, señaló Enrique San Martín González, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), en España. 

El profesor de política económica impartió la conferencia “Crisis económicas y políticas medioambientales”, como parte del Seminario Internacional “Integración de lo ambiental en las políticas de recuperación tras el Covid-19”, que organiza el cuerpo académico (CA) Gestión y Políticas Públicas Ambientales, adscrito a la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Veracruzana (UV). 

San Martín González afirmó que tanto la crisis económica de 2008 como la actual provocada por el Covid-19, no se producen solas, es decir que no son consecuencia de una situación única. 

“Hay por lo menos dos eventos globales que afectan a todas las personas y las unidades de producción y consumo; por un lado, tenemos el cambio climático y, por el otro, tenemos la globalización, que afectan de forma diferente en función de su contexto y en función de las respuestas para atenderlas”, dijo. 

Son dos temas que están en permanente colisión y tienen efectos muy importantes sobre el sistema socioeconómico, porque hay que tener en cuenta que los impactos ambientales rara vez los sufren quienes los producen, en muchas ocasiones los sufren quienes no los han producido y son más vulnerables a ellos, los países menos ricos que tienen menos posibilidades de adaptación”, advirtió. 

Sobre este escenario, consideró que habría que preguntarse si somos lo suficientemente solidarios para superar las crisis, dado que vivimos en un planeta finito y si queremos que el mundo entero supere la crisis es posible que tengamos que renunciar a ciertos niveles de renta (ingresos), tanto por las generaciones presentes como por las futuras. 

Desde 1970 se analiza el impacto económico en el ambiente y desde 1997 ha habido un incremento de trabajos atendiendo el estudio de las crisis económicas y el medio ambiente, y luego en la Unión Europea (UE) con la crisis económica de 2008, que tuvo además efectos ambientales. 

“Justo en enero de 2020 el Banco de Pagos Internacionales publicó un informe donde se decía que la próxima crisis financiera sería global y estaría generada por el cambio climático, a la que denominaron como el cisne verde, similar al concepto de cisne negro que se utiliza para categorizar a los fenómenos impredecibles que afectan la economía”, refirió. 

La crisis del “cisne verde” se convirtió en la crisis provocada por el coronavirus Covid-19, que para la fecha de publicación del informe ya era un problema en China y aunque posiblemente había casos en otros lugares del mundo no era una pandemia. 

Por otra parte, la crisis de 2008 fue inesperada y atípica, se podía haber previsto y existían las señales de su inminencia; sin embargo, desde el punto de vista de la gestión y de las políticas, a nivel internacional fue inesperada porque no se tomaron las medidas necesarias para evitarla. 

En el caso de la crisis provocada por el Covid-19, no fue inesperada para los epidemiólogos porque ya ha habido otras crisis provocadas por coronavirus en años próximos, pero el hecho es que para la inmensa mayoría de la población, entre ellos los líderes políticos, ha sido algo totalmente inesperado”, advirtió. 

El académico explicó que durante una crisis económica se genera un ciclo: inicia con una fuerte reducción de la actividad económica que en consecuencia produce una reducción del bienestar general y conlleva a generar cambios en las prioridades de política económica; esto desemboca en la paralización de los proyectos ambientales y, a su vez, la suspensión de programas de ayudas a empresas y ciudadanía que cumplen con acciones de reducción de impacto ambiental. 

A pesar de elloEnrique San Martín planteó que uno de los efectos positivos de la crisis es que los gobiernos pueden tomar medidas de política económica que no se habrían tomado en un contexto estable o previsible. 

“La clave son las medidas de política económica; es decir, hacer cosas que no se habían hecho antes y no estaban planeadas para un escenario extraordinario”, subrayó. 

San Martín González concluyó su presentación enfatizando: “Debemos empezar a poner condiciones para que se tenga en cuenta la solidaridad y la ética, tanto de empresas y países, para prevenir los daños que ocasiona una crisis como en la que nos encontramos hoy”. 

UV/David Sandoval

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