El pasado 10 de enero nuestro país se conmocionó con un trágico suceso ocurrido en el colegio Cervantes de Torreón Coahuila, la noticia se viralizó en cuestión de segundos, los medios de comunicación la replicaban señalando en su encabezado que un niño de tan solo once años de edad le quitó la vida a su maestra para posteriormente suicidarse, dejando heridos a otros compañeros y a un profesor de educación física.

La noticia sonaba increíble, triste y alarmante, muchos nos preguntábamos ¿Cómo fue posible que ocurriera una situación de tal magnitud en un Colegio?, además de cuestionarnos los motivos del menor para llevar a cabo la aterradora acción, en seguida tanto medios de comunicación como sociedad comenzaron a buscar culpables, algunos señalando al niño, otros a los padres y algunos más responsabilizaron al Colegio por sus deficientes medidas de seguridad.

Las primeras declaraciones por parte de las autoridades del estado señalaban que el menor fue influenciado por el videojuego Natural Selection , sin embargo llama la atención que en la denominada matanza de Columbine que tuviera lugar en 1999, uno de los involucrados también portaba una camiseta con la leyenda mencionada, lo que ha llevado a suponer que pudo ser este suceso lo que influenció el actuar del menor.

Más allá de los videojuegos, los programas de televisión y todo tipo de influencia que reciben nuestros niños a través de los medios y tecnologías de la información, es necesario que nos cuestionemos sobre la difícil situación que debió enfrentar el menor para crear un estado de vulnerabilidad que lo motivara a realizar una acción de tal magnitud  y qué factores influyeron para que los familiares y círculo cercano no tuvieran la capacidad de detectarla a tiempo y evitar así las lamentables consecuencias.

Además de señalar la urgencia de revisar mochilas y realizar operativos de seguridad en las escuelas, debe valorarse la necesidad de implementar mecanismos de alerta temprana desde casa.

Como padres tenemos la obligación de estar pendientes del desarrollo de nuestros hijos, sin dejar de lado la parte emocional, cuidar la salud mental es la base para garantizar el equilibrio en la vida de los niños, por su parte el Estado también deberá asumir la obligación de proporcionar atención psicológica para garantizar la salud mental de los menores.

La reflexión que nos deja lo ocurrido es profunda y dolorosa, situaciones como ésta deben ponernos alerta sobre lo que acontece a nuestro alrededor; debemos identificar los focos rojos en casa y ante situaciones de riesgo brindar y buscar ayuda.

Como sociedad asumamos el compromiso de mostrarnos empáticos con quienes nos rodean, y como padres de familia la obligación de poner especial atención en las actividades y conductas de nuestros hijos, pues como señala una frase popular: la escuela es el segundo hogar, pero la casa es la primera escuela.

 

 

 

 

Dra. Denisse de los Angeles Uribe Obregón

Magistrada del H.Tribunal Superior de Justicia

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