Ya no les funcionó el teatro de la «censura»; ya todos saben para quién trabajan. –Chopenjawer

La reciente aparición en un evento político del ex gobernador Yunes Linares junto a sus vástagos, marcó también parte de la agenda de los recientes días, pues habían estado ausentes, echados a la sombrita; especialmente el candidato perdedor a la gubernatura, Miguel Ángel Yunes Márquez.

No es para nadie secreto que los Yunes todavía tienen influencia y control en buena parte de Veracruz: tienen un fiscal, alcaldes, diputados y hasta una senadora que les son fieles hasta la ignominia, atendiendo puntualmente las instrucciones que les dicten desde El Estero, Miami, Nueva York o Cancún.

Simpatizantes también tienen, quizás menos después de la dolorosa derrota que tuvieron el pasado 2 de julio cuando perdieron la gubernatura tan ansiada por el padre (y también por el hijo) para iniciar el proyecto familiar de administrar el poder en un sólo clan. El gusto sólo les duró dos años, luego se estamparon con la cruda realidad que la soberbia no les dejaba ver.

Sin duda los Yunes son «luchones»; ahí siguen dando lata como un dolor de testículos: mueven piezas en el estado, utilizan informes que les pasan diario de lo que hacen sus contrincantes políticos, espían como vouyeristas en las sesiones del Congreso, conferencias de prensa, etc.

Por lo menos el patriarca es el que debe estar diario viendo por el coto de poder que les queda. Es su adrenalina, su patología, su forma de vivir; es un animal político nato, con liderazgo consolidado a lo largo de los años, aunque quizás más por miedo o por la forma en que aplica el poder. Yunes sabe –pese a la edad cercana a los 70 años– que quizás todavía haya un chance de dejar a por lo menos uno de sus hijos encumbrado, aunque estos, por muy preparados que están, les falta mucho por tener las tablas del padre.

De hecho, hasta por momentos existe la impresión de que los hijos preferirían alejarse de la política y dedicarse mejor a negocios más redituables y menos desgastantes. Dinero, propiedades, negocios: todo lo tienen. No obstante, suena absurdo pensar (y creer) que están alejados y desentendidos de la vida política de Veracruz.

La reaparición de los Yunes en un evento político, unidos como «familia» (aunque existen rumores de fuertes diferencias que los han distanciado) fue porque están buscando sostener la necesaria dirigencia del PAN en Veracruz, partido que les ha dado privilegios, posiciones políticas, poder y dinero por casi 20 años. Algo que ni ha panistas fundadores o de toda la vida.

Pero hay quienes creen que existen otros planes en caso de una probable derrota de los Yunes en la elección de la dirigencia estatal, derivada de la unión de fuerzas entre grupos del PAN tradicional que ya se castraron de estarles sirviendo de tapete.

No se duda, por ejemplo, que las constantes presentaciones de Yunes con Rogelio Franco Castán en los últimos días, sea para mandar el mensaje de que ya tiene su «Plan B» en el Partido de la Revolución Democrática, y en una de esas funda un nuevo PRD veracruzano que le puede dar poder de aquí a 20 años, especialmente porque ahí están peor de fracturados y divididos; de por sí ya tiene más de medio cuerpo ahí metido y en el sol azteca se reportan directamente con él.

Pero un Plan B mayor (no lo dude tampoco, conocida la ambición y megalomanía de los Yunes) es que ahora estén por ir tras la dirigencia nacional en 2021, cuando se acabe el periodo de Markos Cortés. No por nada, en la «Cumbre del Estero» (donde le abrieron la mansión a sus amigos fifís, empleados cercanos y uno que otro enamorado de ellos) el mensaje que dio Yunes Linares en contra del dirigente nacional Markos Cortés fue claro:

«Como consecuencia de todo lo que ha pasado, como consecuencia de malos resultados en las elecciones federales, vemos una dirigencia nacional de nuestro partido debilitada; una dirigencia que no ha logrado encontrar un rumbo que le permita llegarle a la gente y que la gente se sienta representada realmente con nuestro partido».

Conociendo a los Yunes, en este sentido, ya muestran los colmillos para hacerse del partido a nivel nacional, aunque se ve difícil –que no imposible– porque tienen que lidiar con grupos que no comparten sus intereses o ya los conocen cómo son.

No obstante, cargan con una legitimidad moral para decir que son los únicos que han enfrentado (hasta con insultos) al presidente López Obrador; que odian a MORENA y no dudan en mostrar su desprecio al llamar «corriente» al actual gobernador o «nacos» a los morenistas en sus redes sociales. Tienen dinero, estructura, información, y súmese la experiencia, malicia y perversidad del padre, aparte de la preparación sus «chiquitos», y de que conocen una de las entidades más importantes en el mapa electoral. Veracruz, por donde se le vea, es pieza clave para el 2021.

Aparte ya no tienen rivales fuertes: el ex gobernador Moreno Valle –una de las figuras fuertes del nuevo neo-panismo– falleció en accidente de helicóptero junto a su esposa; el ex presidente Vicente Fox nunca refrendó su militancia y prácticamente mandó al carajo al PAN desde que apoyó a los candidatos priístas Enrique Peña Nieto y José Antonio Meade rumbo a la Presidencia. El otro ex presidente, Felipe Calderón, renunció al partido y está en vías de crear uno nuevo; el ex candidato Ricardo Anaya de plano se borró del panorama y, por cierto, fue bateado por los Yunes en Veracruz al final de las campañas.

Otros grupos fuertes del bajío o el norte podrían ser lo únicos que serían el contrapeso del Yunismo. Ya se verá.

El odio de los Yunes a AMLO y Morena es manifiesto y ahora les colman las ansias de venganza por la derrota que les propinaron en 2018 en Veracruz. Pedirles que se calmen y demuestren lealtad al partido como militantes; que se sumen, que apoyen otros proyectos, suena muy ingenuo: el PAN en Veracruz, según su visión, son ellos, nadie más…

Y nadie se los va a arrebatar.

NOTA PARA PEGAR EN EL REFRI: El secretario de Seguridad Pública en el estado, Hugo Gutiérrez Maldonado, hizo un recuento de los aseguramientos que esta dependencia ha realizado desde diciembre de 2018, que comenzó el actual gobierno. En este sentido, dijo que se han asegurado 542 armas cortas y largas, así como 18 mil 433 municiones de diferentes calibres con 781 cargadores; ante esto, atribuyó que esto ha ayudado a que baje el robo con violencia. En cuanto a drogas, el secretario detalló que se han decomisado 286 mil 357 dosis de marihuana, 12 mil 826 de cocaína, 4 mil 194 dosis de cristal y 706 pastillas psicotrópicas. Todo lo anterior, explicó Gutiérrez Maldonado, dijo que se ha puesto a disposición de las fiscalías local y general de la República. Detalló que en la zona sur y centro son los lugares donde han habido más aseguramientos. Por otro lado, confirmó que existen 5 grupos delincuenciales operando en Veracruz: el Cártel Jalisco Nueva Generación, Los Zetas, el Cártel Z-35, Grupo Sombra y Zetas Vieja Escuela.

OTRA NOTA: Primero anduvo con la cantaleta de que iba a ser secretario de Gobierno y algunos le creyeron, pues le ven «experiencia»; finalmente lo batearon de la Cuarta Transformación en Veracruz y lo tienen allá en San Lázaro, lejitos y nunca tuvo siquiera real oportunidad de sumarse al gabinete… Ahora disque es prospecto para ser «relevo» del gobernador en una versión que sólo promueven los detractores del Kuitlaquismo… Así es la gente que tiene vicios encajuelados.

LA ÚLTIMA PORQUE ES MARTES Y COSA RARA, PERO NO MANDO LOS MARTES: Que es falso que la familia de Silvia Jazmín «N», asesinada brutalmente en Minatitlán, esté ofreciendo una recompensa y haciendo un llamado a la delincuencia organizada para los ayude a localizar al presunto asesino… De plano en redes sociales se la volaron; un caso tan delicado y con estas aseveraciones tan a la ligera, sólo ponen en riesgo a la familia que está pasando por un muy doloroso trance como para estar lidiando con los chismes del pueblo.

@pablojair