Por primera vez en la historia, las mujeres tomaron parte activa en la tradicional “Danza de los santiagos” que se realiza cada año en varios municipios de la zona centro de Veracruz.

A pesar de que el machismo hizo acto de presencia, incluso con palabras altisonantes al momento de iniciar su actuación, esto no las amilanó y continuaron con la representación del encuentro de moros y cristianos hasta el final, con un gran aplauso de cientos de personas.

Aunque no son claras las razones por las cuales no se les permitía participar en esta danza, profundamente arraigada en la región de Naolinco, señalan que es quizás el machismo la razón principal.

Ana Rosa Moctezuma Durán destacó que los 105 años que se ha venido realizando esta danza, son los mismos que las mujeres han pedido participar, sin embargo, los organizadores se habían negado rotundamente.

“Desde que yo tengo memoria, tengo 31 años, desde los ocho años hemos pedido la apertura de que se nos permita bailar y no se nos había dado hasta esta ocasión”.

Acompañada en esta entrevista por su esposo, quien la respaldó en este proyecto, agregó que nunca les dieron una razón para la negativa, “No lo sabemos, quizás era la tradición, quizás el machismo que hay en México”.

Sin embargo agrega contundente que de ninguna manera las mujeres de Tepetlán se pueden considerar víctimas del machismo, “la mejor prueba es que estamos aquí y vamos a salir a bailar”.

Moctezuma Durán comenta que desde un principio dejó bien claro a todas las participantes, incluso niñas, que la danza había que sentirla en la sangre, “eso es para nosotros esta oportunidad, no es para que nos vean, ni un logro ante una negativa, es bailar con el corazón para Tepetlán”.

Y ante las muestras de rechazo de algunos varones, quienes hicieron mofa de sus movimientos al empuñar la espada, añade: “Como todo, hay gente que le parece y hay gente que no, pero nosotras bailamos para nosotras mismas no para los demás.

“Hay que ver las caras de felicidad de las niñas más chiquitas, eso es lo que nos motiva, aunque la gente nos critique, nos griten de cosas, la cara de felicidad de todas nosotras nadie nos la va a quitar”.

AVC