«Dea vino en marzo a visitarme, siempre que viene alguien, lo llevo a la escuela para que conozca lo que estamos haciendo. La llevé, conoció a Rafa [Alcalá], a algunos alumnos de JazzUV y le gustó mucho. Esa vez vino de paseo y ahora que regresaba, y que acaba de lanzar el disco, hace como dos semanas, de Eda Wolf —que es su proyecto electro pop—, le dije ¿por qué no vienes a promocionar el disco pero también tu vida como jazzista? Hace poco preparó un concierto para graduarse de la maestría con arreglos y composiciones muy buenos de ella, y le dije ¿por qué no presentas eso?, aquí hay muchos espacios, a la gente le gusta escuchar cosas de gente internacional, además de visitarme, puedes aprovechar para que te conozcan como músico.
«Así lo hicimos, toda esta semana tuvo actividades: conoció la academia de canto de JazzUV, dio una charla para los cantantes y fue muy bonito todo lo que platicaron, yo creo que traer a alguien que tenga ese respeto y esa responsabilidad de hacer un género —como el jazz— bien, de conocerlo a un grado profundo, pero que decide también tener una dualidad e incursionar en otros géneros, es muy importante para la formación de los alumnos porque muchas veces eso se ve como algo negativo, y ver que ella no tiene un problema en decir yo hago jazz y además tengo un proyecto electro pop, es algo que nos hace crecer.
«Me dio mucho gusto poder ayudarla para que tuviera una pequeña gira de cinco días en la que además de su intervención en JazzUV, estuvo en RTV y dio un concierto en La Culpa, que es uno de mis lugares favoritos de Xalapa, la acompañaron Mariana [Flores Zeleny] en el bajo, Chucho [Jesús Rodríguez Alarcón] en la batería y un alumno de JazzUV, Mario Mora, en el piano», me dijo Jatziri Gallegos a finales de noviembre, cuando me presentó a Dea Juris.
«La Culpa es un lugar increíble —me comentó Dea—, fuimos a comer y no pude creer el arte y los colores, no hay muchos lugares así en Finlandia y tampoco en Nueva York, o yo no los conozco».
En esta tercera parte de la conversación, habla, precisamente, de sus experiencias en Xalapa.

Sueño de albor y azahar

En un milagro callado
se desmayó la ciudad,
por eso quiero tu sueño arrullar,
sueño de albor y azahar
(Noche de luna en Xalapa.
Juan S. Garrido)

Es la segunda vez que vengo a Xalapa pero es la primera vez que vengo a presentar y a trabajar con mi música, en marzo vine solamente a visitar a Jatziri [Gallegos] y para mí fue un sueño. Siempre dije yo quiero conocer la India y México, ahora conozco un poco de México pero quiero conocer más, es una cultura increíble para mí, claro que muy diferente de mis raíces de Finlandia y también de las de mi papá, que es ecuatoriano, pero el viaje de marzo fue uno de los viajes más impactantes de mi vida, como Jatziri tiene su trabajo y sus cosas, fui a conocer Xalapa, a caminar sola y fue un tiempo casi espiritual para mí, esta es una ciudad —y un país— que creo que va a tener una conexión significante para mí y un gran impacto, y la gente también, obvio.
Es muy interesante para mí tocar con gente nueva, con gente con la que no nos conocemos, yo no sé cuál su vida, qué han hecho en la música, solamente estamos aquí, en este tiempo. Me han recibido con mucho amor y casi me duele el corazón porque tocamos algunas de mis composiciones ayer en el ensayo y las tocaron como yo las oigo en mi cabeza. Somos gente de distintos países, con distintas vidas, distintas circunstancias y la música nos llevó, y no éramos Dea, Mariana, Jesús y Mario, no, éramos una sola cosa haciendo música. Improvisar con ellos fue increíble para mí, las ideas venían y venían, y me sentí muy motivada, muy inspirada, quiero regresar a Nueva York y componer algo nuevo y tocarlo.
Cuando hago música popular, no pienso tanto en el jazz, y al revés, yo hago mucho jazz y no pienso en mi música popular, pero en este viaje me he dado cuenta de que quiero tocar más jazz y quiero hacer más con mi proyecto de jazz, claro que sin dejar mi grupo de electro pop, pues como te dije, siempre estoy buscando un balance, una dualidad.

El manto luminoso

Ser artista
Es convertir un objeto cualquiera
En un objeto mágico
Es convertir la desventura
La imbecilidad y la basura
En un manto luminoso
Es padecer día y noche
De una enfermedad deslumbrante
Es saborear el futuro
Oler la inmensidad
Palpar la soledad
Es mirar mirar mirar mirar
Es escuchar el canto de Giotto
El sollozo de Van Gogh
El grito de Picasso
El silencio de Duchamp
Es desafiar a la razón
A la época
A la muerte
(Ser artista.
Jorge Eduardo Eielson)

No hay vida sin arte, hay mucha gente que no cree en eso pero sería interesante ver cómo viviríamos sin libros, pintura, música, teatro. Esa es la vida, esa es la cultura de los países, y para mí, es claro que la música es uno de mis amores. No es fácil dedicar la vida a hacer arte, ¿pero qué más puedo hacer?, yo siempre pienso estoy loca, ¿cómo puede ser que estoy tratando de ser cantante?, pero no puedo imaginar una vida diferente, es imposible, es un cliché decir eso pero es la verdad. Si no hubiera sido tan privilegiada, hubiera tenido que trabajar en otra cosa, claro que hubiera encontrado algo, pero no sería la misma.

PRIMERA PARTE: Alcanzar el viento
SEGUNDA PARTE: Días de vino y rolas

 

 

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