Mañana les digo cual,
dije ayer y cumpliré,
pero antes narraré
que de forma demencial
quiso hacer su bacanal
la calaca lujuriosa
y se llevó hasta su fosa
a todos los jazzuveros,
luego se fue a otros senderos
para ser más ostentosa.

Lucio Sánchez y Terán,
bajistas enloquecidos,
resultaron elegidos
para encabezar la jam.
Y como estaba en su plan
reunir una buena base
(como a ella más le place)
de bajistas verdaderos,
fue por Ángel Luis Guerrero
para que fuera el Enlace.

Adolfo corrió asustado
prisionero del estrés
pues pensó Jazz entre Tres
también será convocado,
y no estaba equivocado;
pero su esfuerzo fue vano
porque la muerte, molesta,
a manera de respuesta
dijo a mí no hay quien me gane,
fue por Gamboa y el Chane
y los integró a su orquesta.

Claudia, Wilka, Smirna Prieto,
Cándido y Javier Cabrera
armaron a la carrera
un poderoso quinteto
de percusión, y en secreto
se dieron una misión:
llevar la rumba, el son,
los ritmos afroantillanos
que les brotan de las manos,
a tan extraña reunión.

El Orbis Tertius en pleno,
por ser el grupo decano,
con instrumentos en mano
se trasladó a su terreno.
Franco Bonzagni fue el bueno
para encabezar los vientos,
Ramiro puso elementos
de los sonidos norteños
y Arodi, los oaxaqueños
ancestrales argumentos .

Fue a traer a Humberto León,
también a Carlos Zambrano
y más tarde que temprano
se jaló a Roli Alarcón.
Este combo está cabrón
se dijo muy orgullosa,
con gente muy talentosa
voy a celebrar mi día,
que empiece la algarabía,
ya está completa la fosa.

Y dio inicio la función,
empezó la jam, por fin,
la banda, con mucho swing,
sonaba en todo el panteón
rebosante de pasión,
de gran enjundia, de empeño.
La calaca frunció el ceño
pues se cayó de la cama
y se acabó la soflama,
todo fue un bello sueño.

Todo fue una vil quimera,
no se llevó a los jazzeros
a sus oscuros senderos,
no pudo llevar siquiera
un poquito en su chistera,
todo el plan le salió mal.
Ya llegamos al final
y nunca pudo la parca
llevar jazz a su comarca
porque el jazz es inmortal.

Porque el jazz es inmortal
y sobre todo en Xalapa,
que ni intente la calaca
venir a echarnos la sal
con sus conjuros del mal.
Esa música es prohibida
a la calaca engreída
y ojalá le quede claro,
en su eterno desamparo,
que el jazz es eterna vida.

 

 

PRIMERA PARTE: Los jazzuveros

 

 

 

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