La divinidad descorre el velo en el Museo de Antropología de Xalapa, para aquél que ama la música, a quien el espíritu, despierta desbordante, al escuchar las notas que emergen de las composiciones de Dvorák, Brahms, Schumann, Mozart, excitando su propio espíritu. Un tributo a la creación, en el que el escucha, sucumbe a la precisa ejecución de los instrumentos, que dispersan por la sala los sonidos, en matices y colores con diálogos del piano con los violines, la viola y el chelo. Polifonía, que forma un todo armónico, sin disonancias, que brota con fuerza, llegando a las fibras nerviosas más ocultas.

Estas texturas musicales, se disipan en el espacio. Las emisiones de cada instrumento, es el resultado arduo y fascinante de la entrega a lo tangible de cada ejecutante a su instrumento, emitiendo expresiones de frecuencia conjunta en estado correcto, que el cerebro registra como melodías comprensibles que suenan armónicamente, superando incluso a sus propias reglas físicas y matemáticas, ya que el espíritu y su consciencia permiten el conocimiento de la propia existencia, porque el hombre se reconoce entonces a sí mismo como parte del universo, casi divino, cuando las manos de la pianista Citlalli Guevara flotan en la nebulosa del magnífico escenario, y vuelven a caer con precisión sobre las teclas negras y blancas, del hermoso piano.

Las notas espaciales que emergen de los instrumentos de cuerda, bellamente ejecutados por Meilang Wong, Edgar Torres, Jesús Villalpando y Kiolal Vélez, deleitan las sensibilidades de los asistentes, provocando sus emociones.

Los desplazamientos sobre las cuerdas, que el chelista realiza con precisión, en el glissando de las notas, acompañado de la destreza ejecutoria de los violines y la viola, se complementan en una fusión armónica que el propio Mozart quedaría satisfecho.

Bella ejecución, de hermosa estética individual, integrada incesantemente en un lenguaje de exaltación magnífica para el espíritu y el alma.

Sintácticas

Lo que estamos viviendo los veracruzanos, es la agresión ominosa de un gobernante fuera de sí, que pretende dejarnos a todos, catastróficamente endeudados y con una inseguridad pública de holocausto. Enajenado como esta por el poder, que no con el poder, porque no pudo, el pueblo exige cuentas y no cuentos, exige justicia, y castigo para quienes dejaron pasar el tiempo, irrecuperable, con daño económico y social, en donde demostraron su incapacidad para la gobernanza, con pura queja innecesaria ante su ineptitud.

Y un alcalde de Xalapa que denota complicidad con la síndico Ivonne Cisneros Luján, con Sara Ladrón de Guevara y con la señora Clementina Guerrero, alias tula, quien con desparpajo y faltando a la más elemental ética y moral, ya pretende cobrar dos sueldos, el del deteriorado IPE y el de los contribuyentes xalapeños, rapiña total, inmoralidad que daña y mancha los principios lopezobradoristas de austeridad y honestidad. Es obvio que Pedro Hipólito Rodríguez Herrero, carece de capacidad para la función pública, lo cual, el no aceptarlo, le convierte en deshonesto, que quizá, sea su condición y su origen.

Hélène Grimaud Sergei Rachmaninoff. Piano Concerto No. 2 in C minor, Op. 18. Conductor: Claudio Abbado
Lucerne Festival Orchestra: