La desaparición de mujeres va en aumento a causa de la trata de personas, y es que ahora los delincuentes además de llevárselas para explotación sexual, lo hacen también para explotación laboral, indicó la investigadora de la Universidad Veracruzana (UV), Rosío Córdova Plaza.

Explicó que el «inmenso problema» de Veracruz es que tiene colindancia con dos estados de la frontera sur del país, que son Oaxaca y Chiapas.

«Todo lo que entra por el sur, o sale hacia el norte o viceversa, esto hace que sea un estado muy conflictivo en términos de violencia. Casi todo lo tenemos maximizado. Ayer leí que ya se hizo estadística y Veracruz tiene el mayor número de feminicidios, tenemos 39 en lo que va del año» dijo.

Con respecto a la puesta en marcha del Protocolo Alba, la investigadora se congratuló, porque después de dos años de declarada la primer Alerta de Violencia de Género se ven los primeros resultados, y aún falta el refugio para mujeres en situación de violencia.

Refirió que anteriormente solo se contaba con la Alerta Amber que al activarse implicaba una búsqueda inmediata para un menor de edad, y en el caso de la desaparición de una mujer, la familia debía esperar 72 horas y ya luego las autoridades comenzaban a investigar.

«Cualquier cosa que se eche a andar a favor de la búsqueda inmediata de desparecidas, claro que ayuda, pero nos enfrentamos al poder de cómo están distribuidas las facultades, porque al policía tiene restringidos sus facultades» explicó.

Citó como ejemplo que si una madre acude con la policía para pedir el apoyo de que le ayuden a rescatar a su hija, no se hace porque antes requieren de una Carpeta de Investigación realizada por la Fiscalía General del Estado (FGE) y la orden de un juez para poder ingresar a un domicilio y rescatar a la víctima.

«Son restricciones que parecen absurdas. La justicia en México es muy tortuosa, el acceso a la justicia es algo donde tenemos tantísimos problemas. El protocolo Alba ayudará, la cuestión es que se siga y para eso necesitamos personas capacitadas que entiendan que no se debe violentar a la víctima» finalizó.

Verónica Huerta/Avc