Hace unos meses leí por ahí que para ser periodista en Veracruz se necesitan dos cosas: ser temerario y soltero. Temerario para cubrir la información en una entidad violenta que ha cobrado la vida de 24 compañeros en menos de ocho años. Y soltero, porque con el dinero que perciben difícilmente formarán una familia.

Si en casi todo el país los periodistas están mal pagados, en Veracruz la situación es más que crítica ya que cobran una bicoca y se arriesgan mucho.

De acuerdo con la Comisión Estatal para la Atención y Protección a los Periodistas (CEAPP), sólo en 2017 sufrieron 104 agresiones repartidas así: 4 homicidios, 33 intimidaciones, 30 amenazas, 5 privaciones de la libertad, 19 robos y 13 agresiones físicas.

Y todo por 3 mil pesos al mes… Bueno, a los que les pagan.

Aunque no era su obligación, los gobiernos estatales siempre apoyaron a los periodistas (me refiero a los periodistas de a pie) con una partida monetaria que les permitía robustecer un poco su magro salario.

Esa partida funcionó hasta mediados del sexenio duartista en que se cerró la llave.

Desde entonces están en la vil inopia y muchos han tenido que dedicarse a actividades alternativas para poder subsistir.

La crisis que viven los medios de comunicación agrava su situación. Muchos fueron despedidos y quienes se quedaron, han visto reducir sustancialmente su ya de por sí exiguo salario. Para colmo, tienen que cubrir los huecos dejados por los compañeros despedidos so pena de que también a ellos los corran.

Últimamente he visto a varios colegas ensalzar casi hasta el delirio la candidatura del joven Miguel Ángel Yunes Márquez a pesar de que, se supone, un periodista debe ser lo más objetivo posible y guardarse para sí sus preferencias políticas.

Pero bueno, cada quién sus filias.

La cosa no habría tenido mayor importancia de no ser porque uno de los ensalzadores me comentó que tienen la promesa de un futuro mejor si gana el hijo del gobernador.

Les han dicho que si triunfa, ahora sí tendrán mejores salarios, prestaciones, seguridad social y por supuesto, el apoyo que por años recibieron de la Coordinación General de Comunicación Social. Pero les han reiterado que hay que pujar a favor del junior.

No tuve cara para decirle al colega que le están mintiendo y se están aprovechando de su marcada jodidez económica.

Al gobierno estatal le importan un pito el desasosiego y las penurias de los periodistas, y a Miguel Ángel Yunes Márquez también. Tanto el joven como su padre han demostrado marcado desdén tanto por los medios de información locales, como por los compañeros veracruzanos.

Nadie que no sean los mismos periodistas hará algo por ellos. Nadie.

Pero allá mi colega si les quiere creer.

bernardogup@nullhotmail.com