«A los tres años, antes de aprender a leer y escribir, me enseñaron escritura musical y eso es lo que escribía y leía, pero si me ponían a escribir mi nombre, me quedaba así: no sé», me dijo Avryl Castelán, una niña que tiene 11 años de edad y ocho de trayectoria artística. Música, canto, narración oral, composición musical y creación literaria son algunas de las actividades a las que ha dedicado prácticamente tres cuartas partes de su vida, tiempo en el que también se ha cultivado físicamente mediante el ejercicio del básquetbol y las artes marciales.

Tan notable y temprano crecimiento solo puede ser producto del estímulo y la guía paternos, sumados a la propia sensibilidad, interés y disposición, tal es el caso, Leopoldo Castelán, su padre, le ha aproximado cuantas herramientas le ha sido posible y Avryl se ha valido de ellas para construirse como ser humano integral. De todo eso platicamos hace unos días.

«Mi nombre es Avryl Castelán Martínez, tengo 11 años, nací el 20 de mayo del 2006, a las 7:00 de la tarde. A los tres años empecé mi iniciación musical en la escuela Juventino Rosas con el maestro Antolín Guzmán y tomé clases con sus hijas Celia e Elizabeth Guzmán. Después, por asuntos de la salud del maestro, me salí y entré a estudiar arpa con el maestro José Luis Arauz, en el 2011. Cuando llegué, como estaba chiquita, el maestro primero me puso escuchar lo que estaban tocando, era El jarabe loco, y como yo lo tarareaba, el maestro les decía miren, la niña les gana, ustedes no tienen el ritmo que tiene ella.

«Después me interesó el contrabajo por Aleph Castañeda, lo conocí porque tomaba clases de kung fu con mi papá. Mi papá me compró un contrabajo y él me estaba enseñando, ahorita sigo tomando clases de contrabajo.

«En el 2015, mi abuelito Polín me heredó una jarana con la que le tocaba a su mamá y tomé unos cursos de jarana con Tereso [Vega]. El piano lo empecé el año pasado, en noviembre de 2017 empecé a tomar clases con Margarita Aguilar. El canto lo empecé en el 2010, primero con las hijas del maestro Antolín, luego con Isabela Esparza, con León Martínez Luna y ahorita soy alumna de Patricia Ivison.

«Estuve un tiempo en JazzUV Niños, que después se transformó en Cemijazz, estuve como dos años pero después desapareció, allí estudiaba canto y algunas veces, cuando Mariana Zeleny llevaba su contrabajo, yo lo tocaba en algunas canciones.

«De familia musical tengo muchísimos porque hay muchas personas que aprecio y que me han apoyado en la música: Aleph Castañeda, Patricia Ivison, Gilberto Anell, Edén Soria, Azucena Isabel, Anita Alatorre, Julio Morales, Isabela Esparza, Fuensanta Méndez, Silvana Estrada, León Martínez Luna, Sebastián Mali, Tavo Bureau, Mariana Zeleny, Sofía Nahomi, Miriam Díaz, Jonathan Hoard, Rosalinda Huerta, Jelena Ćirić, Snorri Hallgrímsson, Aldemar Valentin, Alex Mercado, Amir Isaac, Beto Jiménez, Eloy Zúñiga, Janette Housman, Luis Barragán, Elizabeth Guzmán, Celia Guzmán, Margarita Aguilar, mi maestra de piano; María Velázquez, Messe Merari, Nayeli Nava, Quiahui Fuentes, Pavo Aizcorbe, Pilar Rivas, Ramiro González, Sara Robledo y un montón más.

«Algunos los conocí en algún concierto o he cantado con ellos o me han inspirado a tocar algún instrumento o cosas así. Cuando vino Jonhatan Hoard, le dije que me gusta mucho cómo canta y me volví su amiga y me invitó a su taller que estaba en el Casino Xalapeño, fui
y canté con él.

«En algunos conciertos que he tenido con pequeños arreglos y poquitas canciones me apoyan en el acompañamiento Gilberto Anell y Sebastián Mali, también León Martínez Luna.

«Me gusta mucho la música clásica pero el jazz es porque desde chiquitita cantaba a Michael Jackson porque me encanta y cuando crecí un poquito más, como de cinco años, empecé a buscar en YouTube y vi que Michael Jackson cantaba más o menos un tipo jazz, entonces empecé a buscar jazz y me empezó a gustar mucho.

«Los jazzistas que más me gustan son Nina Simone, Ray Charles, Charles Mingus, Charlie Parker, Frank Sinatra, Thelonious Monk, Billie Holiday, Louis Armstrong, Norah Jones. En vivo he escuchado a John Patitucci, Miguel Zenón y Magos Herrera, aquí en Xalapa.

«Una vez invité a una amiga a mi casa, estábamos haciendo tarea y me dijo pon tal canción de reguetón y le dije no, vas a escuchar jazz, le puse jazz, le gustó y después ya lo estaba cantando.

«El 30 de marzo pasado, Jazz Leone Project, el grupo de León Martínez, me invitó a cantar 11 canciones en el Al-Andalus Coatepec.

«La escritura la empecé en el 2014, participé en el concurso de Niñas Extraordinarias, en el primer concurso fui mención honorífica y en el segundo tuve el primer lugar entre 240 niñas, me gané una laptop y tres mil pesos, y Brenda Caballero me invitó a escribir en Los Políticos, y ahí escribo.

«También desde los tres años hago kung fu, yoga, tai chi y estoy seleccionada en básquetbol en mi escuela. Siempre llevo promedio de 9 y en mi escuela ponen un examen de tablas de multiplicar, son 100 tablas salteadas en cinco minutos y tengo cuatro reconocimientos de eso.

«Lo de cuentacuentos lo empecé en el 2016, participé en el festival Y me encontré un cuenta cuentos, gané el primer lugar con una historia mía. Después participé en el Maratón de Cuentos, me preparó Iván Zepeda. He participado en seminarios y talleres de Educación Artística de la SEP para maestros de primarias y secundarias. He inventado más de 40 cuentos y he hecho 10 canciones.

«En el concurso Y me encontré un cuentacuentos, participé con un cuento mío que se llama ¿Por qué los lobos?, lo escribí porque tenía una semana más o menos que había ido una ópera de Caperucita Roja y matan al lobo, entonces dije por qué los lobos, por qué no los humanos si ellos son los que destruyen el hábitat, los que matan a los animales por diversión y así. Con ese cuento gané el primer lugar. El 20 de marzo es el Día de la Narración Oral y me invitaron a contar cuentos.

«También es grande mi familia de cuentacuentos: Iván Zepeda, de Córdoba; Aline Cantia, de Brasil; Ana Prado, de Puebla; Gala Cuentasueños, de Puebla; Luisa Aguilar, de España; Boniface Ofogo, de Camerún; Szymon Goralcksyk, de Polonia; Paula Carbonell, de España; Lorena Álvarez, de Uruguay; Chicó Do Céu, de Brasil; Fernando Chagas, de Brasil y Paty Martos, de México, de ella tomé una técnica que se llama Kamishibai, que es como un teatrito pequeño donde pones imágenes y cuentas el cuento.

«Desde chiquita aprendí a hablar inglés, de hecho, cuando entré al kínder no le entendía bien a los niños porque no hablaba muy bien el español. Ahorita, en la escuela tengo un maestro de inglés y me dijo que en abril voy a presentar un examen de Cambridge. Estuve estudiando inglés un tiempo en Bristol, pero no me gustaba ir porque eran niños como muy fufurufos y a mí no me gusta ese tipo de personas (risas), me molestan un poco.

«Tengo varios reconocimientos de Me encontré un cuentacuentos, en mi escuela, por eso y algunas otras actividades que hago, como el examen de tablas, me han dado reconocimientos. La semana pasada participé en las Olimpiadas de Conocimiento. Una vez hicieron un concurso de calaveras a Frida Kahlo en la Pinacoteca [Diego Rivera], yo hice una y gané el primer lugar y me dieron un montón de libros.

«Cuando sea mayor, me voy a dedicar a ser músico, a escribir libros y a tener un albergue para animales, y me quiero ir a vivir a Holanda, siempre me ha gustado, me parece un lugar muy bonito y muy tranquilo».

(CONTINÚA)

SEGUNDA PARTE: Mágica tinta
TERCERA PARTE: De presagios, cataclismos y esperanza



CONTACTO EN FACEBOOK        CONTACTO EN G+        CONTACTO EN TWITTER