Un reportaje de Flavia Morales / AVC Noticias 

Hospitales abandonados o a medio construir son símbolo de la corrupción que vivió Veracruz durante los últimos dos sexenios de Fidel Herrera y Javier Duarte. Los fondos fueron desviados y las comunidades se quedaron sin acceso a la salud. 183 obras hospitalarias, con un total de casi 165 millones de dólares en inversión, quedaron inconclusas.

El bebé de Luz Gabriela, de 40 días de nacido, no paró de llorar en toda la noche. Ante la emergencia se trasladó al Centro de Salud de su comunidad, en el Remolino, municipio de Papantla, Veracruz. Pero antes que ella, una docena de personas esperaba la consulta. Primero le pidieron sacar ficha, insistió, gritó, pero nadie la escuchó. La doctora le dijo que esperara, había muchos turnos.

Alguien de ahí se compadeció, le dio dinero para ir a un médico particular. “La camioneta casi voló, pero cuando llegamos el bebé ya estaba muerto”, recuerda Alicia, la abuela del bebé.

Brandon convulsionó, se puso morado y ya no pudo extender sus brazos. Alicia dice que esa muerte es una cicatriz que nunca se va a borrar. Un hospital equipado que desahogara presión en los centros de salud, quizá hubiera salvado la vida de su nieto.

En Papantla, solo hay dos hospitales en funciones que concentran la atención de 16 municipios de la sierra norte, pero están saturados y la atención es deficiente. La tercera opción, es el Hospital Regional Bicentenario, pero la obra está parada hace nueve años y aunque se invirtieron ahí más de 126 millones de pesos (7 millones de dólares) en construcción y equipo médico, el dinero nunca llegó a su destino.

Esta obra se suma a las 183 inconclusas en Veracruz durante los gobiernos de Fidel Herrera Beltrán (2004-2010) y Javier Duarte (2010-2016), que suman más 2 mil 933 millones de pesos (165 millones de dólares), originalmente etiquetados para construcción, rehabilitación, mantenimiento y ampliación de centros de salud y hospitales. Los recursos federales llegaron a la Secretaría de Finanzas Estatal, pero no se entregaron.

La investigación se concentra en los casos más graves: 12 hospitales que en su tiempo fueron anunciados como la solución a problemas de saturación de otros sanatorios , o incluso serían Centros de Servicios Ampliados para municipios y comunidades donde el servicio público de salud más cercano está a dos horas de camino.

El desorden administrativo en estas obras es latente, tres solicitudes de información obtenidas por transparencia revelan inversiones dispares en las mismas obras.

Pero, en sus informes de gobierno, los ex mandatarios anunciaron una inversión de más de 1 mil 585 millones de pesos (89.4 millones de dólares) solo para estas obras , que en la realidad , son cascarones deteriorados, con paredes cuarteadas y techos cayendo a pedazos que tienen diez años en abandono.

Para desviar los recursos utilizaron un esquema de corrupción que incluyó: empresas fantasma, simulación de licitaciones, adjudicaciones directas y la desaparición del dinero a través de la Secretaría de Finanzas Estatal.

Para el gobierno federal, quien aportó la mayor parte de los recursos, algunas de estas obras ya están concluidas, así lo revela el Plan Maestro de Infraestructura Física en Salud.

Alicia está consciente que el Hospital nunca será concluido.

La obra iniciada en junio de 2008, se edificó sobre un terreno de alto riesgo, con hundimientos y deslaves. Por ese motivo, Protección Civil Municipal ordenó parar la obra, el hospital apenas alcanzó el 50% de avance.

Cuando la construcción tenía siete años abandonada, el gobierno estatal pidió más recursos: 47 millones de pesos (2.6 millones de dólares) para continuar su edificación y dotarla de equipamiento médico, pero los recursos nunca llegaron.

Sentada en el patio de su casa, Alicia recuerda:

“Mi hijo se enojó mucho, fue con el bebé muerto y le dijo a la doctora, aquí esta tu obra; ella solo respondió: Discúlpame, no lo pude atender a tiempo”

Para ella la salud es un derecho, que se compra, que cuesta dinero y tiempo. Lo sabe porque además de la muerte de su nieto por negligencia médica, ella tuvo que esperar casi ocho años una operación de la vesícula en el actual hospital civil de Papantla, además de pagar el material de curación y el medicamento.

Corrupción triplicará costo de hospitales

En México un Centro de Salud de Servicios Ampliados de atención primaria tiene una inversión promedio de 35 millones de pesos (17.7 millones de dólares), así lo demuestran los inaugurados en estados como Puebla, Jalisco y Tlaxcala. Pero en Veracruz, la corrupción y el desvío de recursos triplicó su costo.

Por ejemplo, en el municipio indígena de Soledad Atzompa, se construirá uno de los centros más caros del país, y aunque será austero, su inversión total es 138.6 millones de pesos (7. 7 millones de dólares) de los cuales más de la mitad fueron desviados durante las pasadas administraciones.

La construcción de un Centro de Salud de Servicios Ampliados en Soledad Atzompa costará a los indígenas 7.7 millones de dólares, de los cuales el 90% fueron desviados.

La primera etapa de la Torre Pediátrica en el Puerto de Veracruz tendrá un costo de 627 millones de pesos (35.3 millones de dólares). La obra abandonada desde 2013, presenta graves deterioros, con un avance del 63 % se tendrán que demoler dos pisos y reforzar la estructura de otros tres.

Con el recurso invertido en esta torre de cinco pisos, se podrían haber construido tres Hospitales pediátricos, como el de León, Guanajuato que tuvo un costo de 211 millones de pesos (11.9 millones de dólares).

Pero en Veracruz, simular licitaciones para continuar la construcción y equipamiento de hospitales inexistentes se hizo practica común para el gobierno. Aun cuando las construcciones eran obra negra, solicitaba al gobierno federal más recursos para continuar la segunda o tercera etapa, y comprar equipamiento e instrumental médico. En algunos casos no licitaba ni adjudica la obra, para evitar complicaciones con las empresas proveedoras y constructoras, adjudicaba directamente o simulaba licitaciones con empresas fachada.

La construcción de la Torre Pediátrica en el Puerto de Veracruz fue abandonada en 2013, se tuvieron que derrumbar tres pisos y reconstruir las estructuras por la mala calidad de los materiales.

El ejemplo es el municipio de Misantla, donde invirtieron 125.8 millones de pesos (7 millones de dólares) para la construcción de un hospital de 30 camas que es obra negra.

Su terminación es una promesa sin cumplir desde el 2009 cuando la obra fue abandonada de forma definitiva. Aún así, cuatro años después, la Secretaría de Salud de Veracruz pidió a la federación fondos por 64.3 millones de pesos para la segunda etapa, además de equipamiento médico. El contrato de equipamiento se otorgó a una persona física falsa, Andrés Mejía Rivero.

Entre 2008 y 2013, el esquema se repitió. El gobierno de Javier Duarte y Fidel Herrera usaron a Andrés Mejía y María Angélica Arellano Domínguez, cuyos domicilios fiscales no corresponden a empresas sino a casas familiares para desviar casi 130 millones de pesos (7.2 millones de dólares) destinados a dotar de equipamiento médico, mobiliario administrativo e instrumental a varios hospitales de Veracruz, algunos de los cuales eran obras abandonadas. La información se puede corroborar en la plataforma ContratoBook.

Otro modus operandis fue dar contratos a empresas de funcionarios ligados con el partido en el poder.

Es el caso de Grupo SABAI SA de CV, cuyo representante legal, Daniel Antonio Baizabal, es ex funcionario municipal, líder municipal del PRI y candidato a presidente municipal por la alianza PAN-PRD.

El acta constitutiva de su empresa creada en 2011 tiene más de 17 actividades, desde reparación de equipamiento eléctrico, hasta construcción y exportación de semillas, aunque ninguna está relacionada con salud, ganó contratos por 73 millones de pesos para dotar de equipamiento médico a cinco hospitales en Veracruz.

Aún cuando la obra del hospital de Misantla fue abandonada en 2009, el gobierno de Veracruz solicitó 17.7 millones de dólares para su continuación, pero el dinero nunca llegó a su destino.

Corrupción permitió creación de empresas

Rafael Fentanes, constructor desde hace más de 20 años y ex presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), señala que en Veracruz la obra fue un gran pastel, que se repartió entre unos cuantos y las excepciones de la ley, como adjudicaciones directas e invitaciones restringidas fueron la puerta de atrás para nuevos constructores.

Al amparo de los ex gobernadores, se crearon miles de nuevas empresas solo para ganar licitaciones de obra, así funcionarios públicos, miembros del partido oficial y personas sin experiencia obtuvieron contratos.

Para Fentanes esto es parte de la falla en el sistema de contraloría general, pero también de la corrupción a todos los niveles para adjudicar obras.

Daniel Reyes Morán, notario adscrito a la notaria pública numero 14 de Xalapa, señala que aunque no es irregular que varias empresas compartan domicilios fiscales y apoderados legales, pues la ley lo permite, si hay alertas cuando estas empresas compiten en una sola licitación pública.

A su consideración el carácter de empresa “fachada” o “fantasma”, no se define cuando se crean ante un notario, sino en su operación, y son las dependencias gubernamentales quienes deberían verificar a las empresas que compiten en las licitaciones.

Simulación de licitaciones

En las obras investigadas, están involucradas al menos 30 empresas y personas físicas con actividad empresarial, la mayoría creadas en los sexenios de Fidel Herrera y Javier Duarte entre 2007 y 2012.

Aun cuando la ley de Obra Pública estatal y federal, obliga a que una empresa este inscrita en el Registro Público de Comercio ( RPC) y en el Sistema de Información Empresarial Mexicano (SIEM), para participar en licitaciones, algunas de las empresas no aparecen en el registro.

Las que si están inscritas en el RPC, comparten entre sí desde direcciones fiscales, hasta socios y apoderados legales , lo cual las vincula entre sí, con el fin de simular licitaciones.

Tarek Abdalá simuló licitaciones con empresa a modo

Tarek Abdalá Saad, era tesorero de la Secretaría de Finanzas y Planeación de Veracruz, cuando en 2013, simuló una licitación pública con empresas afines, el objetivo de que la empresa Sheba Constructores SA de CV, cuyo apoderado legal es su padre, Hissan Abdalá, obtuviera el contrato de construcción del Hospital de 30 camas en Perote.

Aun cuando la obra fue abandonada en 2009, con un avance del 60%, el gobierno de Veracruz licitó una segunda etapa que nunca se concluyó.

Para quedarse con la obra, Tarek Adbalá creó dos empresas afines: Out 27 Constructora SA de CV y Grupo Recreo SA de CV, con quien comparte apoderado legal y la misma dirección fiscal.

Aunque la obra está abandonada, el plan de infraestructura de la Secretaría de Salud federal, señala que el hospital de Perote de 30 camas está concluido con una inversión de 57 millones 154 mil pesos (3.2 millones de dólares).

Tarek Adbalá ahora diputado federal, fue tesorero de Veracruz entre 2012 y 2014, fue inhabilitado por la Contraloría del estado, y se le sigue un proceso de desafuero por el desvío de fondos federales.

Corrupción que continúa con gobierno de Yunes

El sistema de corrupción parece no acabar con el gobierno de Javier Duarte. El actual gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares adjudicó de forma directa un contrato para la construcción de un Centro de Salud con Servicios Ampliados en Soledad Atzompa, a la misma empresa que en 2015 y 2016, ganó contratos sin hacer la obra y simuló licitaciones con empresas inexistentes.

Grupo Constructor Velasco SA de CV, es la misma que entre 2015 y 2016 ganó contratos por 79.1 millones (4.1 millones de dólares) para la construcción del centro, y avanzó apenas 20%.

También para ganar una licitación pública nacional, simuló una competencia con Consorcio Constructor Inmobiliario Baipe SA de CV, empresa cuyo domicilio fiscal es una casa en una colonia popular en el Puerto de Veracruz.

A través de Baipe, el ex gobernador Javier Duarte de Ochoa simuló inversiones por 52.2 millones de pesos (2.9 millones de dólares) para la construcción de cinco centros de salud y hospitales, que no se concluyeron.

Grupo Constructor Velasco SA de CV y Baipe están ligadas a su vez, a una persona física: Rubén Miguel Velasco Ocampo quien obtuvo contratos por 94.9 millones de pesos (5.3 millones de dólares) para la construcción de tres obras que también están inconclusas.

Estas dos empresas y la persona física se vinculan entre si a través de socios, representantes legales y la misma dirección oficial para recibir notificaciones.

Aun con estos antecedentes de corrupción, Yunes adjudicó de forma directa la terminación de la obra –aunque en el lugar no había más que cimientos-, del Centro de Salud por 39.9 millones de pesos (2.2 millones de dólares), cuyo avance físico actual es de 40%.

Para aclarar el tema, esta reportera buscó una entrevista en varias ocasiones con el Secretario de Salud de Veracruz, Irán Suárez Villa a través de la Coordinación General de Comunicación Social, pero no se obtuvo respuesta.

El gobierno de Miguel Ángel Yunes, adjudicó de forma directa la construcción del Centro de Salud de Servicios Ampliados de Atzompa a la misma empresa que simuló licitaciones con empresas fachada.

La complicidad y la omisión

Los recursos federales y estatales para obras hospitalarias fueron concentrados en un Órgano Público Descentralizado de la Secretaría de Salud de Veracruz: la Comisión Constructora de la Salud, creada en diciembre del 2005 durante el gobierno de Fidel Herrera Beltrán y que durante el gobierno de Javier Duarte cambio de nombre y se extinguió en dos ocasiones para blindar y reservar la información de montos de inversión, licitaciones y contratos públicos en materia de infraestructura hospitalaria.

Durante dos sexenios, la administración de los recursos de salud de Veracruz fueron dejados en manos de cinco funcionarios ligados al PRI, que ahora son acusados de corrupción y desvíos millonarios, pero en su momento no fueron señalados por los sistemas de fiscalización y contraloría.

La red de corrupción para lograr el desvío de recursos en salud también incluyó la complicidad de los Secretarios de Finanzas y Planeación donde se concentraban recursos en un cuenta para desviarlos sin destino preciso y de los titulares de la contraloría general quienes fueron omisos pues nunca interpusieron denuncias en contra de quienes firmaron contratos con empresas inexistentes.

Sin embargo, hasta el momento ningún funcionario está en la cárcel por estos desvíos.

Las denuncias

Aunque la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y el propio Órgano de Fiscalización Superior del Estado (Orfis), señalaron inconsistencias en los avances físicos y financieros de estas obras desde el 2009, apenas en este año se interpusieron denuncias penales.

Las irregularidades encontradas en las auditorías fueron similares: Expedientes incompletos , falta de bitácora, inconsistencias entre los avances físicos y financieros, falta en pagos de anticipos, y abandono de las obras.

Los señalamientos continuaron en las siguientes años, pero no se señaló daño patrimonial, apenas inconsistencias de carácter administrativo.

Las denuncias del Orfis y de la ASF, incluyen ocho obras de las 183 inconclusas en Veracruz.

Una de ellas es por fraude de 82 millones de pesos (4.6 millones de dólares) en la construcción de la Torre Pediátrica, y por la cual un constructor y un subdirector administrativo estatal están en la cárcel.

La orden de aprehensión fue girada para otros seis ex funcionarios de la secretaría de salud , uno de ellos el ex Secretario de Salud, Juan Antonio Nemi dib, quien pagó un millón de pesos por un amparo.

Complicidad federal

El desvío reiterado de recursos federales de salud no pudo ser posible sin la complicidad y omisión del gobierno federal, señala José Kirch Sánchez, diputado local de PRD, y Presidente de la Comisión de Salud en el Congreso Local de Veracruz.

“Hubo omisión federal porque debieron haber supervisado la inversión, la fiscalización esta para exigir, no para solapar, ni para hacer omisión del asunto, pero bueno ese es el tema que se tiene analizar y ver quienes fueron los cómplices en ese sentido y que la justicia actúe”, considera.

En su opinión aun cuando Javier Duarte está detenido, hay una red de corrupción a la que se le debe seguir la pista para saber dónde quedó el dinero desviado.

“Aquí no podemos tapar el sol con un dedo de todo lo que ocurrió, la investigación tiene que ser , exigir que se castigue hasta el empleado mínimo que participó, hasta ese que se prestó”.

Sistema de salud colapsó ante desvíos

Un campesino promedio en la Sierra del Totonacapan en Veracruz, debe gastar entre 100 y 200 pesos para acceder al sistema de salud que supuestamente es gratuito, lo que es un lujo cuando el salario diario ronda apenas los 100 pesos diarios (6 dólares), señala Alejandra Jiménez, del Observatorio por el Derecho a la Salud en la sierra del Totonacapan.

En 2014, un estudio entre comunidades de la región norte, detectó y denunció las graves fallas en el sector, entre ellas que los centros en comunidades solo atienden de lunes a viernes, no hay especialistas y tienen un factor común: Falta de medicamentos.

Cuando hay un enfermo de gravedad, ni siquiera puede ser atendido ahí, debe ser enviado al hospital más cercano, lo cual satura y colapsa el servicio, lo que favorece el crecimiento de servicios médico privados que son inaccesibles por su costo para un ciudadano común.

El diputado José Kirsch coincide en este punto, la situación se repite en otras regiones de Veracruz, advierte que los desvíos provocaron una grave crisis en el sector salud , pues la atención médica que antes se concentraba en una zona, ahora tiene que diversificarse y buscar la atención en otros lugares.

Las obras que nunca se concluirán

Con recursos recuperados de bienes muebles incautados al ex gobernador Javier Duarte, que suman 700 millones de pesos, (39.5 millones de dólares) el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares anunció la rehabilitación, mantenimiento y equipamiento médico de 76 obras hospitalarias, pero de las 183 inconclusas, solo serán rescatadas unas cuantas: La Torre Pediátrica, los Centros de Servicios Ampliados de Soledad Atzompa y Tatahuicapan.

Yunes reconoció que las condiciones económicas de Veracruz no permitirá concluir la mayoría de las obras en abandono “Enfocamos los recursos a las obras con mayor impacto en la población, y aquellas donde había un avance importante”.

En julio pasado, el gobernador anunció una inversión de 18 millones de pesos (un millón de dólares) para el mejoramiento del Hospital General en Papantla, pero ahí existe una obra en abandono desde hace ocho años, el Hospital Bicentenario.

El gobernador reconoció la necesidad de un nuevo hospital en la región, y prometió la elaboración de por lo menos el proyecto ejecutivo, nada se menciono del Hospital inconcluso donde se invirtieron 126 millones de pesos (7.1 millones de dólares).

De las 12 obras investigadas para este proyecto donde se invirtieron 1 mil 585 millones de pesos (84.4 millones de dólares), solo dos serán rescatadas, el resto junto con Papantla seguirán siendo cascarones deteriorados, monumentos a la impunidad y la corrupción.

Zontecomatlán en abandono

Para atender una emergencia de salud, los indígenas de Zontecomatlán debe viajar una hora, o ir a otro estado, porque en su comunidad hay un hospital al que se le han invertido 89. 2 millones de pesos, pero están en abandono desde hace diez años.

Una escalera en medio de la maleza en la carretera Zontecomatlán – Chicontepec en la sierra norte de Veracruz, indica la entrada a lo que sería una Unidad de Atención Ambulatoria integral que para la región es un sueño : área de cirugía, tococirugía, sala de expulsión, recuperación post- operatoria, comedor y área de médicos.

Pero al llegar se puede observar el desastre y el abandono. Ya nadie custodia la entrada, por los pisos se pueden ver los rastros de planos que discrepan con el lugar: por los cuartos de la obra hay restos de material tirado, válvulas y reguladores pegados a la pared sin uso, techos y plafones destrozados por la humedad.

 

Los planos de la obra de lo que sería una Unidad Ambulatoria Integral están regados por el piso de la obra que fue abandonada desde hace varios años.

Los anexos de inversión de los últimos diez años de gobierno informan que en la obra se invirtieron 89.2 millones de pesos, pero en realidad la construcción no llegó al 50 % y en 2008 fue abandonada.

Nicolasa Félix López de la comunidad indígena de Pino Súarez en Zontecomatlán, partera con 18 años de experiencia teme por la salud de las embarazadas, cuando los bebés vienen atravesados, sentados o mal acomodados, ella sabe que son emergencias que no podrá enfrentar.

Desde hace cinco meses, no hay médico en su comunidad y ahora debe pelear por un lugar en el diminuto centro de salud de la cabecera municipal, ubicado a una hora de su casa.

En esta Unidad se invirtieron 5 millones de dólares, pero la obra quedó al 50 %. Años después de abandonada se licitaron recursos para equipamiento que fueron desviados.

En una emergencia, el hospital más cercano a su comunidad es Huayacocotla a una hora de distancia, pero el camino está lleno de piedras y hoyos. Prefieren irse a Chicontepec también a una hora de distancia, donde un IMSS Oportunidades concentra la atención hospitalaria de varios municipios.

Cuando ahí no los reciben deben pagar un médico particular que cobra 300 pesos y hasta 4 mil pesos para un parto. Y si la emergencia es muy grave, deben pagar mil 500 pesos hasta Huejutla, en el estado de Hidalgo, a dos horas de camino.

Para atender una emergencia, los indígenas de Zontecomatlán deben viajar hasta dos horas o ir a otro estado, porque en sus comunidades los centros de salud son precarios.

La estrategia de Nicolasa ante la falta de un servicio eficiente es mandar a las embarazadas de riesgo al menos 15 días antes al albergue en Chicontepec, así aminora una posible muerte.

Los recuerdos de los habitantes de Zontecomatlán sobre un nuevo “hospital” son vagos, nunca supieron que pasó.

No saben que ahí se invirtieron recursos millonarios, y mientras a unos kilómetros una estructura de concreto se continua deteriorando por el tiempo, ellos deben buscar cómo resolver las emergencias de salud.

Margarita Hernández, de la Comunidad de Zacamola, se para en seco y quiere dar su versión. Urge la obra, dice y cuenta que hay casos de embarazadas que tuvieron al bebé en el camino. “Uno ya se está muriendo y nunca se salva”, señala.

Uno ya se está muriendo y nunca se salva

En 2012, cuatro años después de que la obra fue abandonada, la Secretaría de Salud de Veracruz licitó 26.9 millones de pesos para la adquisición de equipo y mobiliario médico, administrativo de fabricación especial, la licitación fue ganada por la empresa Construcciones y Estudios de Cuernavaca S.A. de C.V., cuyo registro y dirección son inexistentes en Registro Público de Comercio.

Un año después en 2013, se invirtieron 34.9 millones de pesos para la construcción de la cuarta etapa de la Unidad. Ninguno de estos recursos llegó al municipio.

Cuando el actual alcalde, Adrián Feliciano Martínez fue a Xalapa a dar seguimiento a la obra, el Secretario de Salud, Juan Antonio Nemi Dib, fue claro, el dinero ya no estaba, y no había más presupuesto para reponerlo.

En Zontecomatlán donde el 80% sus 38 comunidades hablan náhualt y viven en pobreza extrema, se cuenta con apenas siete centros de salud que carecen de lo más básico: Doctores y medicamentos, además operan con un horario restringido de lunes a viernes de 9 a 3 de la tarde.

El municipio de Zontecomatlán es uno de los más pobres del estado, ahí el 90 % de los habitantes viven en pobreza.

Una Unidad de Salud en Zontecomatlán ayudaría a evitar el traslado de los habitantes hasta una o dos horas de camino.

Para paliar la situación, el ayuntamiento destina recursos para el pago de medicamentos, doctores, y cualquier traslado médico.

Aun cuando cuentan con dos ambulancias, el alcalde reconoce que hay comunidades a dos horas de distancia donde les han pedido a los habitantes organizarse con sus enfermos, salir en las emergencias y después arreglar los pagos.

La esperanza es que el nuevo gobierno después de 9 años pueda reactivar la obra abandonada, aunque hay acercamientos con el gobernador, Miguel Ángel Yunes Linares, la obra no está presupuestada en este año.

Adrián Feliciano dice que si tuviera a Duarte enfrente, le diría que Zontecomatlan lamenta el robo del gabinete, pero no sirve que este preso, se necesita que devuelva el dinero que se robó.

En este municipio catalogado de alta marginación también se desviaron recursos para caminos. El robo equivale a dos veces el presupuesto anual del municipio, estimado en 35 millones de pesos.

Hace apenas unos meses, a Virginia se le nubló la vista, no supo porqué.

En Pahuatla su comunidad, el centro de salud no la pudo atender, tampoco en el hospital más cercano de Chicontepec.

Ahorró dinero y fue a otro estado: Hidalgo, donde pagó 500 pesos por una consulta. Ahí no le dieron ni una pastilla.

Buscando la cura fue a otro doctor, en total cuenta que pagó tres mil pesos por la atención médica. La atención que podría recibir de forma gratuita en el hospital que nunca se terminó.

El hospital interminable

En Soledad Atzompa se construirá uno de los centros de salud más caros del país. Aunque será austero, en los últimos años se han invertido 138. 6 millones de pesos, la mitad fue desviado por los ex gobiernos de Javier Duarte y Fidel Herrera.

Para Magdalena, atender un parto en mitad del camino y en medio de la oscuridad es una práctica común.

Partera desde hace 25 años en el municipio indígena de Soledad Atzompa, Magdalena cuenta que los dos hospitales más cercanos -Río Blanco y Tlaquilpa- se encuentran a dos horas de camino. Algunas veces, es imposible llegar a tiempo, antes del nacimiento. “Ya nada más llegamos con el bebé y que den la atención a las mujeres, pero a veces se complica y se pone en riesgo la vida”, reconoce.

La situación se complica si la emergencia es de noche, sí hay tráfico, si el vehículo se descompone en el camino, o hay derrumbes que impidan el paso.

El pueblo lleva años luchando por la rehabilitación de los caminos y la construcción de lo que ellos llaman hospital, pero en realidad es un Centro de Salud con Servicios Ampliados.

La construcción es promesa conocida en el municipio, fue el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán quien puso la primera piedra en 2009, pero la obra se quedó en cimientos pues un dictamen de protección civil concluyó que el terreno donde se construía era de alto riesgo.

El proyecto que les plantearon entonces tendría un área paramédica, área quirúrgica para embarazadas, hospitalización, consulta externa y hasta plazoleta para eventos.

Han pasado casi diez años desde que les prometieron un hospital en Soledad Atzompa, pero nunca les cumplieron. Más de 7 millones de dólares fueron desviados.

Para el 2012, ya con el gobierno de Javier Duarte, la condición para la reactivación de la obra, fue que los habitantes compraran el terreno, cada familia de este municipio donde el 90% vive en pobreza, cooperó con 500 pesos y donó el terreno al gobierno del estado, pero la obra tampoco avanzó.

El hospital de Soledad Atzompa es una de las tres obras – de cientos abandonadas-, que el recién llegado gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares reactivará con una inversión de 67 millones de pesos.

“La promesa lleva años, pero no nos cumplen, no lo terminan, parece que estamos olvidados”, señala Magdalena quien añade que las clínicas y las casas de salud en el municipio son insuficientes para atender las emergencias “ a veces llegamos y a veces no”.

Hace tres meses la obra se inicio nuevamente, lleva un avance del 30 %, pero la población ya no confía en la autoridades.

“La promesa lleva años, pero no nos cumplen, no lo terminan, parece que estamos olvidados, señala Magdalena quien añade que las clínicas y las casas de salud en el municipio son insuficientes para atender las emergencias”

Porfirio, habitante de Atzompa, mira con desconfianza la obra con tabiques recién colocados y duda de su terminación. “A ver si ahora cumplen”.

Lograr la construcción del hospital, ha sido una lucha encabezada por el pueblo entero , “porque hemos visto morir a muchos, ya no llegan, se quedan en el camino”, lamenta Porfirio.

Él ya no recuerda cuántas veces el pueblo hizo manifestaciones, tomó carreteras, bloqueó vialidades para alzar la voz y denunciar que la obra del hospital y otras obras carreteras estaban abandonadas.

Los habitantes ya no creen en las promesa del nuevo gobierno. Hace años pagaron 500 pesos para adquirir un terreno para construir un hospital y siguen esperando su conclusión.

“Porque hemos visto morir a muchos, ya no llegan, se quedan en el camino”,

La respuesta de la autoridad estatal siempre fue la misma: no había recursos, la federación aun no había enviado el dinero.

Pero cuando llegaron hasta el Congreso Federal descubrieron el robo, la federación había enviado recursos para la construcción de hospital, pero el gobierno de Veracruz los desapareció.

En 2015 , los habitantes tuvieron dos de las reuniones más importantes, una con el gobernador Javier Duarte y otra cuando tres secretarios de despacho acudieron hasta la sierra, les prometieron que en 11 meses el hospital estaría terminado, pero también incumplieron.

Muchas veces la maquinaria llegaba para iniciar los trabajos, pero días después se iba paralizando la obra nuevamente.

Atzompa nunca ha sido un pueblo quieto, fue uno de los primeros que integró autodefensas cuando la inseguridad permeó en el pueblo.

Armados con palos, rifles y piedras cerraron los caminos montando guardias encapuchadas hasta que lograron la instalación de casetas policiacas.

En 2016 organizaron una marcha de protesta por la falta de obras hasta la ciudad de México, caminaron cuatro kilómetros hasta que el gobierno del estado los paró y prometió la liberación de 135 millones pesos para el hospital y los caminos, pero también se incumplió.

Unos 20 días antes de terminar el Gobierno de Duarte, cientos de habitantes llegaron hasta la capital del estado, Xalapa, bloquearon por tres días la entrada principal a la ciudad, la demanda era conocida. En ese entonces José Antonio Hernández, integrante del patronato de obra, dijo que la gente estaba lastimada y ofendida.

Por eso no es extraño que ahora Porfirio desconfíe de la obra, que vea con recelo el avance.

El gobierno de Miguel Ángel Yunes adjudicó de forma directa la continuación de la obra a la misma empresa que dejó en abandono en dos ocasiones, y además simuló competencia con empresas fachada para ganar una licitación pública nacional.

El centro será uno de los más caros del país 138. 6 millones de pesos en total, pero la realidad es que más de la mitad fueron desviados sin que nadie hasta el momento haya sido castigado por estos hechos.

“Muchos en el pueblo tienen familiares que han fallecido por enfermedades que son curables, se quedan en el camino, muchas embarazadas dan a luz, otras mueren porque no llegan al hospital”.

Engaños que cuestan vidas

Desde el 2008, los habitantes de Benito Juárez resguardan un terreno para la construcción de un centro de salud que nunca llegó, apenas castillos y cimientos quedaron del anunció que les prometieron.

Los habitantes del municipio de Benito Juárez llevan ocho años defendiendo un terreno para la construcción de una clínica de salud, que nunca se ha concluido.

Primero lucharon para lograr la donación de un terreno de 5 mil 700 metros – y luego para evitar que el ayuntamiento lo utilizara para otros fines tuvieron que tomar carreteras, el palacio municipal por dos meses, y llegar hasta el Congreso del Estado y un juez federal para etiquetar el lugar como de uso exclusivo para la obra hospitalaria.

La defensa inició en 2009, cuando el gobierno de Fidel Herrera Beltrán, les anunció que iba a construir dos centros de salud, pero en donde prometió una sala de expulsión, laboratorios, consultorios médicos y albergue, hoy apenas hay terraplén con varillas donde la maleza crece.

La obras en Benito Juárez y la comunidad de La Lima fueron adjudicadas en 2012 y aunque la empresa Construcciones Navales de Alvarado SA de CV, se dedicaba a la industria naviera, ganó el contrato por seis millones de pesos.

Desde hace nueve años, a los habitantes les prometieron la construcción de dos centros de salud, pero solo los engañaron, se desviaron 9.1 millones de pesos.

Teódulo Pineda, de la asociación civil “Unidos por tu comunidad” que representa a 42 comunidades indígenas recuerda cuando el entonces director del Seguro Popular, Leonel Bustos – hoy acusado de desvío de recursos-, fue a poner la primera piedra del centro de salud: “Ese día hasta flores y comida hubo, vino y nos dejó la piedra, que ahora es como de la impunidad, si lo viera se la aviento por la cabeza”.

La construcción de dos centros sería una esperanza para el municipio de más de 16 mil habitantes. Cuenta que hay casos de mujeres embarazadas que han muerto por falta de atención médica y cuando hay una emergencia médica. Tienen que ir hasta Poza Rica a cuatro horas de distancia o a Huejutla en el Estado vecino de Hidalgo a dos horas de camino.

Teódulo Pineda de la Organización “Unidos por tu comunidad”, dice que aún quieren donar un terreno para lo que algún día será un centro de salud, pero los funcionarios no le atienden el teléfono.

“Si tuvieran las clínicas bien, los habitantes no tendrían que moverse, podrían ser atendidas emergencias mínimas”.

La empresa constructora abandonó los trabajos cuatro meses después, el constructor alegó que el gobierno del estado no había depositado los recursos, intentó llevarse el material de construcción, pero los habitantes se lo impidieron, desde hace cinco años lo tienen bajo resguardo en una bodega comunitaria.

En ese entonces, la Secretaría de Salud respondió: el dinero había sido desviado para pagar salarios de médicos en el sur. Los habitantes se tuvieron que quedar con su clínica vieja y la promesa de que la obra algún día se reactivaría.

En Benito Juárez como en el resto de los municipios de la sierra enfermarse en fin de semana es arriesgar la vida, los centros solo abren de lunes a viernes de 9 a 3 de la tarde,“Si alguien se enferma de gravedad, pues solo Dios sabe su destino”.

Teódulo recorre los viejos centros de salud donde dice son atendidas hasta 50 personas diariamente y cuenta donde iba cada cosa, donde se iba ampliar, donde quedarían los consultorios y las farmacias, sobre los edificios viejos imagina las promesas cumplidas.

La inversión para estas obras contrasta en los informes financieros, se estiman entre seis y diez millones de pesos que nunca llegaron a su destino, aun así Teódulo y las comunidades confían aun en la Secretaría de Salud, le quieren donar de forma oficial el terreno, dicen que así ya estaría asegurado para la obra.

Los centros de salud en el municipio no pueden atender las emergencias de más de 16 mil habitantes, ante la carencia deben viajar al estado de Hidalgo para atender su salud.

Pero en ese trámite, se han llevado un año y con el nuevo gobierno ya ni siquiera les atienden el teléfono “ Ni regalado quieren, que podemos esperar de la construcción” La construcción de estas dos clínicas han sido la bandera de lucha de Teódulo, cada vez que junta algún dinero de su trabajo como carpintero, viaja a Xalapa, la capital del estado para preguntar avances de la obra, aunque nunca recibe respuesta.

Durante nueve años ha visto a decenas de funcionarios, tiene dos cajas de documentos entre oficios, gacetas, minutas, demandas y acuerdos, pero no olvida un 29 de abril del 2015. Luego de tomar la carretera de Benito Juárez entrada a varios municipios de la sierra huasteca, fueron llamados a la mesa de diálogo con el secretario de gobierno, Flavino Ríos Alvarado.

Al término de la reunión, los habitantes le pidieron firmar una minuta, el se negó“ ¿Que no te basta con mi palabra?.

La obra nunca se inició, un año después Flavino sería gobernador interino por 47 días, y después sería acusado de facilitar la huida del gobernador Javier Duarte.

En el viejo centro de salud que data de 1987, los vecinos se han organizado para hacer una galera donde puedan recibir las pláticas del programa Oportunidades, la cooperación fue de 50 pesos, así se han organizado para atender sus necesidades mientras el gobierno resuelve la inversión detenida hace nueve años.

Nautla abandonada

Desde hace nueve años, los habitantes de Nautla en la costa de Veracruz esperan la apertura de una unidad de salud, pero la obra está en mitad de nada, cayendo a pedazos.

“Le pedimos ayuda voluntaria para un enfermo, se les agradece de todo corazón”, buen viaje,” se puede leer en la pancarta naranja que sostiene Eulalia Castelán en medio de la carretera costera Nautla-Poza Rica.

Bajo un sol quemante y una temperatura que rebasa los 30 grados, ella junto a su hija sostienen dos botes de yogurt que llenan con la cooperación de los automovilistas a la altura de la comunidad El Raudal.

Hace dos años, a su hijo Aurelio Matías de 26 años le diagnosticaron VIH, desde entonces su vida ha sido un peregrinar de hospitales y medicamentos.

Mientras ella pide recursos en medio de la carretera, su hijo reposa en cama, tiene una tos y un dolor de cabeza que no cesan.

Eulalia Castelán debe trasladarse a un hora de distancia para que su hijo reciba atención médica, la unidad de salud a cinco kilómetros de su comunidad nunca fue concluida.

A cinco kilómetros de donde Eulalia pide ayuda, se planeó la construcción de una Unidad de Atención Ambulatoria Integral, la obra se quedó al 50 %, ninguno de los cuatro constructores involucrados pudo concluir el centro.

Relata que hace apenas unos meses, ya se estaba muriendo “Estaba frío, tuvimos que esperar a que amaneciera para conseguir un carro y llevarlo a Martínez de la Torre a dos horas de aquí”.

Aunque la obra donde se invirtieron 64.4 millones sería una solución de atención, el recurso llegó parcialmente a los constructores quienes ante la falta de pago abandonaron la construcción en 2009, hoy el edificio está cerrado.

Para que Aurelio reciba los retrovirales y el tratamiento especializado para su enfermedad debe acudir al Centro Nacional de Prevención y Control del VIH en Poza Rica, a unas tres horas de su comunidad.

Cuatro constructores realizaron la obra de Nautla, pero ninguno la concluyó. Hace varios años luce abandonada, deteriorándose sobre la carretera costera a Nautla.

“Nos dicen que ya va a quedar, seguimos esperando que lo abran”.

Aunque la obra donde se invirtieron 64.4 millones sería una solución de atención, el recurso llegó parcialmente a los constructores quienes ante la falta de pago abandonaron la construcción en 2009, hoy el edificio está cerrado con el tiempo deteriorando la infraestructura.

Para que Aurelio reciba los retrovirales y el tratamiento especializado para su enfermedad debe acudir al Centro Nacional de Prevención y Control del VIH en Poza Rica, a unas tres horas de su comunidad.

Cuando escucha del Hospital Nautla, a Eulalia se le ilumina la cara, sería la solución, está a unos 5 minutos en automóvil de donde ahora ella pide boteo.

El costo de un transporte particular representa un viaje de hasta mil pesos, un taxi colectivo 300 pesos “Nosotros somos de escasos recursos, de que vayamos a robar, mejor pedimos”.

La promesa de la terminación del hospital la han escuchado de boca de varios candidatos, y de varios presidentes municipales “Nos dicen que ya va a quedar, seguimos esperando que lo abran”.

Los tráilers y camiones pasan a centímetros de Eulalia en la carretera, pero no se mueve de la línea amarilla y del tope que hacen bajar la ventanilla a algunos automovilistas que depositan entre 1 y 2 pesos en los botes de yogurt.

La esperanza para Eulalia y el pueblo es la promesa que hizo el presidente municipal, la obra si se va a concluir. “Estamos esperando ver cuando lo abren, nos ahorraríamos pasaje”. Hace dos años, el 9 de abril del 2015 el Congreso del Estado aprobó un crédito de 28 millones de pesos al presidente municipal para concluir la Unidad de Atención Ambulatoria Integral a la Salud.

El préstamo por 20 años, tampoco sirvió para terminar la obra que luce abandonada en mitad de la carretera.

Con información de Flavia Morales /Avc noticias