Los agricultores pueden cultivar tomates grandes debido a una mutación en el gen regulador del tamaño de la célula que ocurrió durante el proceso de domesticación del tomate. La científica Esther van der Knaap, de la Universidad de Georgia, en Atenas, Grecia, y sus colegas describen esta variante genética en un estudio publicado este jueves en la revista de acceso abierto ‘PLOS Genetics’.

Cuando los seres humanos comenzaron a cultivar el tomate silvestre en las regiones montañosas andinas de Ecuador y el norte de Perú, seleccionaron continuamente las plantas que producían frutas más grandes. Ahora, miles de años después, los tomates en el mercado pueden pesar 1.000 veces más que los frutos de sus antepasados.

En este estudio, los investigadores analizaron un gen que denominaron Regulador del Tamaño de la Célula (CSR, por sus siglas en inglés), que aumenta el peso del tomate al aumentar el tamaño de las células individuales en el pericarpio, que es la parte carnosa del tomate.

En comparación con los tomates silvestres, las variedades domesticadas llevan una mutación en los genes CSR que acorta la proteína resultante en las células del tomate, y este truncamiento probablemente afecta a su papel en la regulación de la diferenciación y maduración celular en los tejidos frutales y vasculares. La variación se originó en el tomate cherry, pero ahora aparece en todas las variedades grandes de tomate cultivado.

El nuevo estudio amplía investigaciones anteriores que habían identificado la ubicación de CSR en la parte inferior del cromosoma 11 como sólo un pequeño contribuyente genético al peso del tomate. Ahora, con la clonación del gen, el hallazgo de que la mayoría de los tomates cultivados llevan la versión abreviada del gen CSR sugiere que los humanos seleccionaron extensamente esta variación genética y que fue fundamental para la domesticación completa del tomate desde los antepasados del tomate cherry.

«CSR es necesario para crear los tomates grandes para la industria. Esto es porque los tomates grandes críticamente aumentan los márgenes de beneficio para los agricultores. El conocimiento del gen ahora abrirá vías de investigación sobre cómo se puede aumentar aún más el tamaño del tomate sin afectar negativamente a otras cualidades importantes, como la resistencia a las enfermedades y el sabor», dice Van der Knaap.

 

Con información de Europa Press