El delegado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), José Antonio González Azuara, «se agachó» ante los intereses de las mineras asentadas en la entidad, alertó el integrante de La Asamblea Veracruzana de Iniciativas en Defensa Ambiental (Lavida), Guillermo Rodríguez Curiel.

Dijo que prueba de ello son los trabajos que se realizan en el cerro «La Paila” y «Tinajitas», perteneciente al municipio de Alto Lucero, en donde la empresa minera reactivó los trabajos desde mayo pasado.

«Tiene miedo, se agacha porque son muchos intereses; él conoce la zona, ha recorrido con nosotros y conoce todos los bienes que le otorga a la sociedad porque es un lugar espectacular».  En entrevista tras darse a conocer la reactivación de la Mina Caballo Blanco, consideró que al no oponerse a este tipo de actividad muestra que es cómplice de las empresas mineras como Candelaria Mining Group.

«No puede ser cómplice de las mineras ni de los ecocidios que se están cometiendo ahí; él me dice textualmente que si no recibe sus informes preventivos, lo demandan y yo le digo que lo demanden».  Y es que dijo que en la zona de Alto Lucero existen los árboles más viejos de América Latina y el mundo, que es la Palma Dion Edule, una palma fósil, incluso anterior a la era de los dinosaurios.

Esto dijo, sin contar que los trabajos de exploración se realizan a menos de dos kilómetros de la Centrla Nucleoeléctrica de Laguna Verde, lo cual contraviene la norma legal para estas actividades.

«La ley dice que cuando hay una nucleoeléctrica no se debe permitir ninguna actividad industrial a 16 kilómetros a la redonda de Laguna Verde y esto está a 2 y 3 kilómetros. Además es la única carretera que pasa hacia la zona sur y es la entrada de huracanes».

Rodríguez Curiel agregó que la empresa violenta la ley porque si bien tienen autorización para realizar exploración, la Norma Mexicana 120 de la Semarnat no les permite abrir caminos y aun así los hacen.

«Lo hacen para que entre la máquina que introduce las torres que se asientan en la tierra y que sirven para introducirlos barrenos».

Recordó que además del daño a la superficie de la zona, estás actividades dañan incluso los mantos freáticos, pues los barrenos son introducidos a una profundidad de entre 50 a 800 metros para sacar las muestras que se analizan en el laboratorio para detectar oro.

«El barreno es como atravesar un cuerpo humano con una aguja para sacar la muestra, se está consciente de que hay un daño a los intestinos; y los intestinos de las montañosa son los veneros, los manantiales, las fuentes de agua».

Alertó que el envenenamiento de los cuerpos de agua ocurren por la inyección de distintas sustancias que los contaminan y con lo cual se pone en riesgo la vida de los habitantes de al menos 80 comunidades que reciben el agua de la zona montañosa de Alto Lucero.

«Cuando el barreno toca los veneros los desvía y envenena el agua porque usan químicos que la contaminan. Eso es lo que está pasando».

Perla Sandoval/Avc