México está en una lista de países cuyos gobiernos reclutan “soldados cibernéticos” que tienen la capacidad de manipular las redes sociales, de acuerdo a un estudio nombrado “Troops, Trolls and Troublemakers: A Global. Inventory of Organized Social Media Manipulation” de la Universidad de Oxford. Los usuarios de Facebook y Twitter son el blanco principal de esos “soldados cibernéticos”, dice.

El análisis realizado por una de las más prestigiadas universidades del mundo indica que hay evidencia de que gobiernos autoritarios o elegidos por la vía democrática utilizan herramientas para “moldear la opinión nacional o audiencias extranjeras”, según los autores del informe presentado en Inglaterra.

Incluso, el estudio expone que en México estas herramientas han sido utilizadas contra periodistas, puesto que el Gobierno pone a funcionar tropas que hostigan y atacan a los comunicadores constantemente.

Al menos 28 países, entre ellos México, usan esas técnicas en los espacios cibernéticos, detallaron.

Las naciones que utilizan este tipo de herramientas de manipulación son: Argentina, Azerbaiyán, Australia, Baréin, Brasil, China, Ecuador, Estados Unidos de América, India, Irán, Israel, México, Corea, Filipinas, Polonia, Rusia, Arabia Saudita, Serbia, Corea del Sur, Siria, Taiwán, Turquía, Ucrania, el Reino Unido, los Estados Unidos, Venezuela y Vietnam.

¿CÓMO LO HACEN?

De acuerdo al equipo comandado por Bradshaw, los grupos que respalda el Gobierno en línea utilizan métodos sutiles. Comentan publicaciones de Facebook y Twitter, y hasta envían mensajes directos a la gente.

Las cuentas falsas que promueven agendas (como en Serbia), la difusión de información favorable a los gobernantes (como en Vietnam) o la automatización de un software que imita el comportamiento de los humanos (entre ellos Argentina, Filipinas, Rusia, Turquía, Venezuela y México-otra vez-), son otras de las formas que utilizan.

Los Gobiernos estudiaron, durante los últimos años, la forma en que activistas utilizaban las redes sociales, y ahora desarrollan métodos a su favor, según Samantha Bradshaw.

Ante esto, Bradshaw concluyó que “hay una línea fina entre la libertad de expresión y la censura”.

Con información de Sin Embargo